Menú Buscar
Una protesta de los 'identitarios' en Barcelona el pasado agosto / CG

Identitarios: llega el populismo que acorrala a Francia

Generación Identitaria nace en Barcelona con la promesa de "actuar contra la islamización"; los expertos ven "vínculos con la ultraderecha"

5 min

El populismo que ha puesto a Francia de rodillas llega a España. Los identitarios, el movimiento paneuropeo contra la "islamización" del continente, ha nacido en Barcelona con la voluntad de convertirse en movimiento de masas. Los expertos replican que la participación política es libre "siempre que se respeten la Constitución Española y los derechos humanos" y advierten de vínculos con la ultraderecha.

Tres miembros de Generación Identitaria explican a Crónica Global los objetivos de la entidad. "Somos una asociación inscrita legalmente desde mayo, no un partido político", aclaran.

La agrupación, con presencia en la capital catalana, Pallejà, Olesa de Montserrat y Rubí, se prepara para crecer sobre dos pilares. "Nuestra lucha tiene ahora dos prioridades: evitar la inmigración masiva y combatir el separatismo en Cataluña", anuncian.

Método: acciones

Con estas dos premisas, los militantes tienen claro el cauce que seguirán. "Acciones callejeras. Los partidos políticos se pasan el día generando información. En nuestro caso se preparará una base social para hacer movilizaciones pacíficas", sostienen.

El objetivo de dichas protestas será lo que consideran una pérdida de identidad. "Los valores antiguos, las costumbres o la patria. Somos un pueblo y no un mercado", aseveran.

Según ellos, la identidad europea, pero también la española o regional, corren el riesgo de disolución por la llegada de inmigrantes.

"Estamos a favor del estatus de refugiado político. Incluso de el de inmigrante. Siempre que sea controlado. Ahora se está produciendo un etnocidio. Un millón de refugiados al año como en algunos estados de la UE diluyen cualquier pueblo", aseguran.

"Identidad excluyente"

Preguntado sobre la génesis de los identitarios en España, el Movimiento contra la Intolerancia lanza dos advertencias.

"La participación política es libre. Uno es libre de vivir su identidad, claro está. Otra cosa es que esa identidad sea la de una Europa sólo blanca. Y, por lo tanto, excluyente", alerta Esteban Ibarra, presidente de la asociación contra la xenofobia y el racismo.

"Y dos --continúa Ibarra--, uno puede protestar libremente en nuestra democracia. Pero por pacíficas que sean sus protestas, pueden constituir un delito de odio contra una minoría. Y estos delitos están tipificados en el Código Penal".

"Transversal"

Preguntados sobre si se sienten cómodos con la etiqueta extrema derecha, los activistas lo niegan. "¿Qué es extrema derecha? ¿La banca? La globalización? GI es un movimiento en el que hay votantes de todos los partidos. Somos transversales", argumentan.

Las distintas sensibilidades, agregan, concurren bajo el mismo paraguas con un objetivo. "Creemos que la inmigración masiva es perjudicial. Y ese consenso se está extendiendo en Alemania, Francia o Austria, donde hay elecciones el domingo y podría vencer esta tesis", recuerdan.

"Extremistas"

Esteban Ibarra concede menos crédito a GI. "Son la ultraderecha de siempre con otro nombre. Muy minoritarios en el espectro político pero con vínculos con grupos extremistas tradicionales", agrega.

Según el activista, los identitarios serían "un intento más de la derecha extrema de hacerse un hueco en las instituciones españolas".

Precedente en Francia

Cualquiera que fuere el análisis, los identitarios crecen en Europa. El sello político de nuevo cuño cobró protagonismo cuando Génération Identitáire protagonizó en 2012 la ocupación masiva de la mezquita de Poitiers (Francia).

La protesta (vídeo superior) alarmó al gobierno galo, que descartó ilegalizar el grupo. El ejecutivo de François Hollande recordó que si bien GI causaba un problema de orden público no suponía "una amenaza la integridad del Estado". 

Crecimiento

Tras la inesperada acción, la plataforma medró en el estado galo, hasta el punto de sostener parte de la campaña de Marine Le Pen (Frente Nacional) para las elecciones presidenciales francesas, previstas para el 23 de abril de 2017.

Movimientos hostiles a la inmigración y globalización --que vinculan-- han cristalizado también en Alemania, Italia u Holanda.

En paralelo a su crecimiento, estos grupos han concitado el rechazo de la izquierda y los antifascistas.