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El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante el debate de investidura de este miércoles / CG

¿Hasta dónde llega la disposición al diálogo de Rajoy?

El líder del PP admite que se abre "una nueva etapa política" que requerirá negociación, pero no ofrece ninguna concesión al PSOE

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Mariano Rajoy ha admitido durante su intervención en el debate de investidura de este miércoles que se abre “una nueva etapa política” en España que se caracterizará por “el acuerdo, la negociación, la cesión y el entendimiento”. El candidato a la Presidencia del Gobierno ha escenificado una suerte de acto de contrición o de enmienda de la anterior legislatura, y ha asumido pública y explícitamente que ya no podrá gobernar sin pactar.

La propuesta del líder del PP se resume en ofrecer diálogo a cambio de recibir estabilidad parlamentaria. Sin embargo, ¿hasta dónde llega realmente esa disposición al diálogo?

Sin concesiones al PSOE

En su discurso, el líder del PP ha planteado iniciar inmediatamente negociaciones con la oposición para lograr grandes pactos sobre “los principales asuntos de Estado”. Entre estos asuntos prioritarios ha citado las pensiones, la educación, la financiación autonómica, el empleo y la corrupción. Pero ninguno de estos temas lo ha abordado en profundidad y se ha limitado a dar unas pinceladas.

De hecho, apenas ha dedicado tres cuartos de hora a defender su candidatura. E incluso se ha permitido algunos lujos, como evitar exponer su programa de gobierno y remitir a los interesados al Diario de Sesiones del pasado 30 de agosto, fecha de su intervención en la anterior sesión de investidura.

Rajoy se ha comprometido a desarrollar las 150 medidas pactadas con Ciudadanos hace dos meses, un pacto que considera que sigue en vigor. En cambio --y aunque ha evitado hacer sangre de la crisis interna del PSOE--, no ha ofrecido ningún triunfo tangible a los socialistas. Unos triunfos de los que los dirigentes de Ferraz andan extremadamente necesitados para tratar de calmar a unas bases exaltadas y fracturadas tras la defenestración de Pedro Sánchez y la decisión de abstenerse ante la investidura de Rajoy.

La reforma laboral, intocable

Así, cabe destacar la poca predisposición que ha mostrado Rajoy a realizar cesiones en relación a la reforma laboral desarrollada por su partido en la anterior legislatura, pese a ser un tema especialmente sensible para el PSOE y para sus potenciales votantes. En este sentido, el candidato a la Presidencia del Gobierno ha sacado pecho, sin citarla explícitamente, de la reforma laboral.

“Ese gran objetivo [la creación de empleo] depende de perseverar en la política económica que nos ha permitido un cambio de rumbo y no dar marcha atrás en aquellas reformas que nos están permitiendo crear medio millón de empleos al año”, ha señalado.

Contundente frente al "desafío secesionista"

Menos sorprendente ha sido su posición frente a la crisis generada por el nacionalismo y el independentismo catalán. Si alguien esperaba que Rajoy comprase la propuesta de reforma constitucional federal que plantea el PSOE en su “Declaración de Granada”, se equivocó.

El líder del PP ha sido contundente: “El desafío secesionista que algunos están planteando en Cataluña es el reto más grave que tiene España en estos momentos porque afecta a su unidad, a la soberanía nacional y a la igualdad de todos los españoles".

Rajoy lo tiene claro en esta cuestión: no es momento de ofertas políticas a las formaciones nacionalistas cuando sus dirigentes están preparando la “desconexión” con el resto de España. Eso sí, ha ofrecido “diálogo y cooperación” con la Generalitat y ha propuesto “abrir la negociación de un sistema de financiación territorial estable y suficiente” para todas las CCAA.