Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
Garamendi principal

Me gusta / No me gusta: El discurso fiscal de Garamendi

Manel Manchón y Alejandro Tercero analizan la propuesta impositiva del presidente de la CEOE

Manel Manchón / Alejandro Tercero
0 min
Garamendi, por Alejandro Tercero
1/2

Garamendi, por Alejandro Tercero

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, perdió todo su crédito y reputación cuando defendió los indultos a los presos del procés. Sin embargo, y pese a que su credibilidad quedó deteriorada por aquel contencioso, acierta cuando defiende una “armonización” fiscal “a la madrileña”. Al menos, acierta en parte. La crítica del líder de la patronal se dirige, en realidad, a cualquier subida de impuestos, ya sea promovida por el Gobierno nacional o por los autonómicos. Por eso apela a Madrid, comunidad que tiene los impuestos propios en los tipos mínimos que le permite la ley. Yo no entro en si es mejor subir o bajar impuestos. Yo a Garamendi solo le compro la primera parte de su demanda. Es decir, la “armonización” fiscal. Y es que cada día se hace más evidente y urgente la necesidad de que el Gobierno recupere las competencias fiscales de las CCAA. Al menos, si se cree en la igualdad de los ciudadanos españoles.

 

Ningún observador con un mínimo de sensibilidad social puede estar a favor de que las CCAA tengan capacidad para competir fiscalmente entre sí. De la misma manera que no tiene sentido la autonomía tributaria de las provincias vascas y de Navarra. Entiendo las críticas al dumping fiscal de Madrid por parte de cierta izquierda. E incluso las comparto. Lo que no es de recibo es atacar a Ayuso por ejercer libremente la política fiscal que le permite la descentralización actual, y a la vez oponerse como ceporros a una armonización fiscal. O una cosa, o la otra. Yo apuesto por la segunda. Y cualquiera que se considere socialdemócrata también debería hacerlo.

Garamendi, por Manel Manchón
2/2

Garamendi, por Manel Manchón

Antonio Garamendi se equivoca cuando apuesta sin tapujos por lo que él llama “armonización a la madrileña”. Aunque es cierto que en comunidades como Cataluña la presión fiscal es excesiva. Lo que Garamendi defiende es que cada comunidad se sienta libre para bajar impuestos, y se olvide de una fiscalidad propia: la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, renuncia a los impuestos propios de la autonomía. Y pide que el resto “pruebe” la medicina madrileña, sin pensar que Madrid ha crecido en detrimento de las autonomías de su alrededor. 

 

Madrid ha pasado de suponer el 14% al 19,2% del PIB de toda España. Pero no ha sido en perjuicio de Cataluña, que mantiene el 19% del PIB desde hace más de cuarenta años. Madrid ha crecido como centro de atracción de talento y de la inversión, con una fiscalidad baja, en perjuicio de la España ahora llamada vaciada. La llamada curva de Laffer, que es una especie de Biblia del neoliberalismo del que hace gala el PP de Madrid, nunca se ha cumplido. No se ingresa más bajando impuestos. Y, en cambio, sí se deja de invertir en servicios sociales.