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Guardias civiles de paisano abandonan el Hotel de la Vila de Calella el lunes / CG

Defensa acoge en cuarteles a los guardias civiles expulsados de la costa catalana

El ministerio que dirige María Dolores de Cospedal realoja a 200 agentes en la base de Sant Climent Sescebes y acondiciona el Bruc para recibir más efectivos

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El Ministerio de Defensa ha acogido a los guardias civiles expulsados de la costa catalana el lunes tras el acoso de grupos independentistas. El departamento de María Dolores de Cospedal ha realojado a 200 agentes en la base militar Álvarez de Castro de Sant Climent Sescebes y prepara el acuartelamiento en el Bruc de Barcelona para más llegadas. 

El primer contingente que fue realojado en dependencias de Defensa son los dos centenares de agentes que fueron obligados a abandonar el Hotel de la Vila de Calella (Barcelona) el lunes tras horas de escrache continuado.

"Se encuentran en Sant Climent, en condiciones mejorables pero dignas. Pero el episodio no acabará aquí. Quieren agotar la vía penal", han indicado fuentes policiales.

De hecho, la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha presentado denuncia en un juzgado de Barcelona para aclarar si el alojamiento recibió presiones de la alcaldesa del municipio, Montserrat Candini, para que el hotel echara a los profesionales.

El CNP se queda

Además de estos agentes, el independentismo ha puesto en el punto de mira a otro colectivo: el Cuerpo Nacional de Policía (CNP). Parte del destacamento enviado por el Ministerio del Interior a Cataluña pernocta en los hoteles Checkin Pineda y Checkin Montmar de Pineda de Mar (Barcelona).

"Son una minoría, ya que la mayor parte del contingente se aloja en los tres ferris fondeados en el puerto de Barcelona. Pero la situación para estos agentes es muy tensa: están en mitad de un pueblo, sufren coacciones y no pueden salir tranquilamente a la calle", ha indicado un portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP).

Interior, tras celebrar una reunión urgente, decretó el martes que los efectivos permanecerían en los hoteles. No obstante, conminó a los funcionarios a no aventurarse por las calles y anunció que denunciará a los alojamientos que expulsen agentes por un delito de odio.

Entre estos alojamientos están el Vila, el Volga, Catalonia y Les Palmeres de Calella, el Travé de Figueres y Lloret de Mar (Girona), de donde el colectivo se marchó forzado el martes por la tarde. Otros grupos se alojan en los hoteles Gaudí de Reus (Tarragona) y Avinguda de La Seu d'Urgell (Lleida). No hay noticia de que los funcionarios se dispongan a marcharse de esos alojamientos.

Patronales: "Calma y 'seny'"

Ante los escraches y expulsiones de policías vividas en la costa catalana, las patronales han querido mandar un mensaje de tranquilidad. "Espero que impere la calma y el sentido común. Los empresarios somos personas que tratamos de cuadrar las cuentas, llegar a fin de mes y generar empleo", ha indicado Ernest Plana, presidente de la Federación de Organizaciones Empresariales de Girona (FOEG).

"Es evidente que a nivel político deben pasar cosas, pero eso no compete a los empresarios", ha remachado Plana.

En el mismo sentido, Josep Carreras, que dirige la Asociación Hotelera de Girona y Radial, ha pedido que impere el seny. "Todo el mundo puede manifestarse con respeto. Y cada empresario tiene derecho de admisión. Es lógico que haya enfado por la actuación policial. Pero la imagen de las manifestaciones ante hoteles no ayudan", ha valorado.

Más duro, el presidente del Gremio de Hosteleria de Lloret, Enric Dortras, ha pedido que "se vayan" los agentes del municipio. "El domingo del referéndum se cruzaron líneas rojas. Esos huéspedes no pueden estar permanecer aquí por una cuestión de convivencia", ha aseverado. Horas después, su petición se cumplió.

Este medio ha contactado con las patronales del Maresme y Alt Empordà, comarcas en los que hay hoteles donde se aloja el CNP y la Guardia Civil, sin obtener respuesta.