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El presidente de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE), José Luis Groba: la fuga de empresas catalanas es una bomba con efecto retardado

Groba: “La fuga de empresas catalanas es una bomba con efecto retardado”

El presidente de Inspectores de Hacienda del Estado asegura que este colectivo es el más presionado por el independentismo después de la Policía Nacional y la Guardia Civil

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La asociación de Inspectores de Hacienda del Estado (IHE) se ha sumado al rosario de colectivos profesionales que rechazan el proceso rupturista catalán. Su presidente, José Luis Groba, asegura en una entrevista con Crónica Global que el goteo de empresas que han decidido cambiar de sede puede tener un efecto demoledor en la economía catalana. Groba explica las presiones que sufren los inspectores de Hacienda por hacer cumplir la legalidad.

—Pregunta. Su asociación ha aplaudido la intervención del Rey sobre el conflicto catalán. ¿Cree que era necesario, que era el momento?

—Respuesta. No puedo valorar si era el momento adecuado o si se tenía que haber hecho antes o después. Pero estamos absolutamente de acuerdo con el contenido. La situación que está ocurriendo en Cataluña es muy grave y era necesario un mensaje de Felipe VI dirigido al pueblo español

—¿Sufren presiones los profesionales de la Administración tributaria?

—No solo los profesionales tributarios, sino que todos los ciudadanos catalanes que defienden el cumplimiento de la ley sufren la presión de los independentistas. Los funcionarios del Estado están muy expuestos a esa presión. Diría que, después de los cuerpos de seguridad del Estado, quienes estamos más expuestos somos los inspectores.

—¿Por qué?

—Los inspectores tenemos armas coercitivas para exigir a los contribuyentes que cumplan con la ley. Por ejemplo, a través del embargo, de las liquidaciones o las sanciones. Nos encontramos con personas a las que han lavado el cerebro que están convencidas de que deben pagar a una “Hacienda ladrona”.

—¿Cómo valora desde el punto de vista fiscal el traslado de las sedes sociales de empresas fuera de Cataluña?

—A corto plazo, los efectos fiscales son pequeños. El régimen de financiación común y los cambios legales aprobados para permitir esos movimientos exprés proporcionan un sistema muy estable y, por lo tanto, tampoco repercute en la fiscalidad ni los servicios públicos. Otra cosa es que Cataluña tuviera un cupo económico similar al vasco. Entonces sí que las consecuencias serían muy relevantes.

La Agencia Tributaria catalana ha intentando captar profesionales de la Agencia estatal, pero sin éxito. A los inspectores nos gusta muy poco el riesgo

—¿Y económicamente?

—Ahí sí que se pueden producir importantes efectos a largo plazo. La fuga de empresas es una bomba con efectos retardados. Los efectos pueden ser demoledores. Tenemos el ejemplo del Banco de Montreal, que cambió su sede a Toronto tras los procesos secesionistas de Quebec. Con el tiempo, la presencia de ese banco en este territorio se ha ido reduciendo hasta mínimos. Y también se debería mencionar el caso de Endesa, absorbido por Enel. A largo plazo, la fuga de empresas es algo muy peligroso y, en caso de independencia, Cataluña se puede quedar sin recursos.

—Hace tiempo que la Generalitat está embarcada en la creación de una “Hacienda propia” con pretensiones de “independencia fiscal”. ¿Qué opina? ¿Es viable?

—La Agencia Tributaria de Cataluña no tiene recursos personales ni capacidad para gestionar todos los tributos. Nosotros calculamos que necesitaría 4.000 funcionarios, pero no llegan a los 800.

—Tengo entendido que apenas se convocan plazas de inspectores, solo de gestores…

—Así es. Han intentando captar profesionales de la Agencia estatal, pero sin éxito. A los inspectores nos gusta muy poco el riesgo.