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Eva Granados, número dos del PSC / LENA PRIETO

Granados, más cerca de la presidencia del Parlament por la 'guerra' independentista

La pugna entre CUP y JxCat por presidir la Mesa de la Cámara catalana se convierte en el principal escollo de las negociaciones tras el 14F, lo que allana el terreno a los socialistas

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Cuando Salvador Illa propuso a Eva Granados como presidenta del Parlament, destacados dirigentes de Junts per Catalunya (JxCat) ironizaron sobre la capacidad del PSC para entender las sumas y restas. Pero los días avanzan y ese cargo parlamentario sigue siendo el principal escollo de las negociaciones entre los independentistas, lo que coloca a la socialista cada vez más cerca de ese puesto. “Como no se pongan de acuerdo JxCat y la CUP, Granados ya puede calentar en la banda”, comentan fuentes conocedoras de esos contactos.

Los republicanos insisten en un gobierno amplio que incluya no solo a los neoconvergentes, sino a formaciones de izquierdas que den una pátina progresista a ese futuro ejecutivo de coalición. Pero En Comú Podem ha reiterado en diversas ocasiones que nunca formará parte de un Consell Executiu en el que participe JxCat, del que se siente a años luz en materia social y económica. Por eso es tan importante para ERC que los antisistema se avengan al pacto y que este se materialice en una participación en el Govern o en la presidencia del Parlament.

La violencia callejera entra en las negociaciones

Los cupaires no han decidido todavía cómo se debe traducir ese acuerdo. En un principio se conjeturó con su entrada en el Departamento de Interior, pero los republicanos se han reservado esta consejería --su titular será una mujer--, sobre todo desde que los altercados violentos en las calles han caído como una losa sobre las negociaciones. La CUP exige una reforma del modelo policial, que pase por eliminar la Brigada Móvil (Brimo) --los antidisturbios-- de los Mossos d’Esquadra, algo que no quiere JxCat.

Asimismo, los antisistema no descartan acceder a la presidencia de la Cámara catalana, donde tendrían capacidad para decidir qué iniciativas independentistas se tramitan y cuáles no. Pero los neoconvergentes también reclaman esa titularidad en la Mesa del Parlament, pues entienden que, si en la anterior legislatura cedieron ese puesto a ERC, ahora que estos tendrán la presidencia de la Generalitat deben otorgársela a JxCat.

La aritmética parlamentaria

En medio de estas pugnas independentistas, la semana pasada, Illa propuso a su número dos, Eva Granados, como presidenta de la Cámara autonómica. “Es una acción propagandística”, dijo la vicepresidenta de JxCat, Elsa Artadi, quien añadió: “No sé si es un problema de falta de sumas y restas o que no nos explican la suma de donde sacan los apoyos. No creo que haya ningún pacto oculto que no sepamos”.

Hasta ahora se había entendido que el PSC podría acceder a ese cargo institucional si apoyaba desde la oposición un gobierno formado por ERC y comuns, en la línea de lo reclamado por Jéssica Albiach. Un apoyo que, ayer, los socialistas negaron. Pero de no resolverse esas disputas entre formaciones secesionistas, no sería tan descabellado que el PSC lograra una mayoría suficiente. El Parlament se constituirá el próximo 12 de marzo.