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El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont entrega al entrenador de fútbol Vicente del Bosque el premio Blanquerna, durante la XIX gala de los premios que otorga la Generalitat de Catalunya, hoy en el Museo Reina Sofía en Madrid.

La Generalitat recurre a Del Bosque para blanquear el independentismo

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, afirma que los premiados "hacen de la palabra el mejor remedio para solucionar los problemas de la gente"

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El fútbol logra muchas veces lo que la política no sabe o no puede alcanzar. Quizás por esto el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha coincidido por primera vez en Madrid con destacados miembros del Gobierno de Mariano Rajoy gracias a la figura conciliadora de Vicente del Bosque. El exentrenador de la selección ha sido galardonado por la delegación de la Generalitat en la capital "por su predisposición a posicionamientos públicos siempre favorables al diálogo y a la concordia". Se ha dado así el escenario para un encuentro que había sido imposible durante mucho tiempo.

Puigdemont, con símiles futbolísticos, ha aprovechado su discurso para contraponer de forma velada el “juego limpio” de Del Bosque y el presidente de Nueva Economía Fórum respecto a otros actores de la vida civil española: “El premio es un reconocimiento a una persona y entidad que juegan limpio. Se han destacado por decir y por hacer lo que piensan. De forma educada, discreta y respetuosa con todo el mundo y con todas las opciones”. Finalmente, el presidente catalán ha dicho que “necesitamos que haya más Del Bosques y Nuevas Economía Fórum. Hacen de la palabra el mejor remedio para solucionar los problemas de la gente”.

Del Bosque, por su parte, se ha limitado a explicar sus secretos “dentro y fuera del campo” para haber llevado el fútbol español a la cumbre mundial. 

Nutrida presencia

La sentencia a Artur Mas por el 9N, el caso del 3% y 4% y el desafío independentista catalán sobrevolaban en un acto cuya banda sonora era la canción, tocada al piano por la compositora Maika Makowski, A Dream within a Dream (un sueño dentro de un sueño). La metáfora del sueño catalán, mezcla de política y títulos azulgranas, a los que recurre el president para mantener los ánimos avivados de una futura independencia, parecía cantada.

Rajoy ha enviado a una nutrida representación de su gobierno a la entrega del XIX Premi Blanquerna. En concreto, al ministro de Educación, Cultura y Deportes, Íñigo Méndez de Vigo, y la secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, Mari Carmen Vela, el secretario de Relaciones con las Cortes, José Luis Ayllón, y el de Administraciones Territoriales, Roberto Bermúdez de Castro. Los dos últimos estrechos colaboradores de la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que no ha asistido al acto.

La contraparte catalana estaba formada por el máximo representante catalán, el president Puigdemont, la consellera de la presidencia, Neus Munté, y el Delegado del Govern de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell. Este último, vicepresidente del jurado del Blanquerna que ha galardonado también y por primera vez a una organización, Nueva Economía Fórum, por “su disposición a dar voz a la pluralidad de opiniones y miradas sobre la realidad política española y catalana”. 

Y es que ha sido precisamente el Foro Nueva Economía el ágora que acogió a Puigdemont en sus dos visitas a Madrid. La primera en mayo, y la segunda en octubre. En esa ocasión, ningún miembro destacado del PP o el PSOE acudieron. El presidente de Nueva Economía, José Luis Rodriguez, ha celebrado “el diálogo abierto” entra ambas administraciones y ha deseado que “llegue a buen puerto”. “Ponemos esfuerzo para ser puente entre Barcelona y Madrid”, ha añadido. 

Desde 2010 que no se celebraba la entrega de premio. Han tenido que pasar siete años —y las dos legislaturas de Mas— para retomar la gala. Y, quizás, también el diálogo.