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Damià Calvet en una visita a las instalaciones del Puerto de Barcelona / EP

El Govern designa al fin a Calvet como presidente del Puerto de Barcelona

El exconsejero de Territorio sustituye a su antigua jefa, Mercè Conesa, en la institución tras su salida del Ejecutivo catalán

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Luz verde del Govern al nombramiento de Damià Calvet como nuevo presidente del Puerto de Barcelona. Hace semanas que el exconsejero de Territorio y Sostenibilidad sonaba en las quinielas para relevar a su antigua jefa en Sant Cugat del Vallès (Barcelona), Mercè Conesa, al frente de la institución, ya que se barajaba como una salida digna para el político de Junts per Catalunya --que se enfrentó a Laura Borràs en las primarias del partido-- tras perder su cartera en el Ejecutivo autonómico.

El nombramiento no se hará público hasta este jueves en un acto en el Puerto, aunque lo ha avanzado El Mercantil, y se espera que se haga efectivo en unas semanas. En el evento de este jueves participarán Conesa, además de el presidente de Puertos del Estado, Francisco Toledo, y el sucesor de Calvet en el departamento de Territori, Jordi Puigneró, actual vicepresidente de la Generalitat. Fuentes conocedoras del llamado clan de Sant Cugat apuntan a que la relación mejorable entre el ahora hombre fuerte de los neoconvergentes en el Ejecutivo catalán ha sido el principal escollo paraque prosperara una designación esperada. 

Conesa se va después de tres años

Calvet sucederá a Conesa, a quien de hecho nombró él mismo en su etapa como consejero, y que ha presidido una infraestructura clave para la economía catalana durante un periodo de tres años, el mismo periodo que ha dirigido Calvet la Consejería de Territorio y Sostenibilidad. La gestión de Calvet, que también dirigió anteriormente el Institut Català del Sòl (Incasòl), no ha sido ajena a las operaciones portuarias, ya que durante su mandato se aprobó la ley de puertos catalana.

Sin embargo, el nuevo presidente llegará a su nuevo despacho con desafíos notables sobre la mesa, como el proyecto del Museo Hermitage en Barcelona, que ha enfrentado hasta ahora a una Conesa favorable a la inversión con el Ayuntamiento de Barcelona, mucho más reticente.