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Un convoy de Rodalies de Renfe en plena circulación / EP

El Govern exige un traspaso de Renfe que ya tiene

La Generalitat abunda en su estrategia de criticar la mala gestión del Estado y azuza el conflicto laboral, pues los trabajadores ferroviarios se niegan a ser transferidos

3 min

Los agravios identitarios del Govern pasan de nuevo por el déficit fiscal y el traspaso de Renfe. Mientras el consejero de Economía, Jaume Giró, utiliza un simple flujo monetario para inflar las cifras y justificar el mantra de ‘España nos roba’, el presidente Pere Aragonès aprovecha un incidente de Adif en la red catalana de Rodalies para reclamar, una vez más, el traspaso de Renfe, obviando en este caso que las competencias ya fueron transferidas en 2010 y que la Generalitat ya es titular de los servicios de Rodalies de Cataluña que opera Renfe.

Así se demostró en octubre de 2021, cuando el Govern asumió el servicio de Cercanías de Lleida, gestionado a partir de ese momento por Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC). Pero una cosa es asumir el mando de un itinerario corto y sin apenas usuarios, y otra gestionar los servicios de Rodalies de zonas como el Baix Llobregat.

Paga Renfe

En realidad, lo que Gobierno y Generalitat están negociando en estos momentos es un asunto estrictamente económico. No hay novedades al respecto. Ambos gobiernos trabajan en el traspaso financiero de Rodalies, cómo hacer posible que la transferencia del dinero se haga directamente a la Generalitat, que es la que paga a Renfe.

La Generalitat insiste en magnificar las averías de la red ferroviaria española, dando a entender que es más competente que el Ejecutivo español, mientras reclama un traspaso que en realidad ya tiene.

Reestructuración

Hasta el punto de que, la semana pasada, el Govern aprobó un Decreto que reestructura el Departamento de la Vicepresidencia y de Políticas Digitales y Territorio con el objetivo, entre otros, de desplegar al máximo la red ferroviaria del país, lo que incluye “poder culminar los trabajos para hacer efectivo el traspaso integral del servicio de Cercanías de Renfe”.

Pero es que, además, el ejecutivo de Aragonès intenta azuzar el conflicto que ese pretendido traspaso integral provoca entre los trabajadores de Renfe, que no quieren, ni por asomo, depender de la Generalitat. La realidad es que no hay sobre la mesa de negociación un traspaso de personal, material rodante, estaciones o vías. La amenaza de huelga se mantiene y ese virtual conflicto laboral satisfaría, y de qué manera, a un gobierno catalán empeñado en señalar las deficiencias de Renfe.