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Miquel Iceta (derecha), líder de los socialistas catalanes, habla con Oriol Junqueras (izquierda) y Marta Rovira (centro) de ERC en el Parlament.

Gol por la escuadra del PSC a Puigdemont en política laboral

Junts pel Sí acepta poner en marcha el Pacte pel Treball el día después de que el presidente de la Generalitat lo rechazara

4 min

Carles Puigdemont es el presidente que debe dejar Cataluña lista para la independencia. Ese fue su compromiso de gobierno y dos meses después de la investidura crecen las críticas por la falta de coordinación del Ejecutivo para gestionar las cuestiones más allá del procés. Incluso el día a día parlamentario, dónde se propician situaciones bizarras cómo la protagonizada esta semana por el PSC al colarle por la escuadra al gobierno del Pace pel Treball.

Los socialistas hacen bandera en esta legislatura de la necesidad de luchar contra la brecha social abierta a raíz de la crisis y propiciar un reparto más equitativo de los beneficios de la recuperación, con el impulso de un ecosistema que propicie la creación de nueva ocupación y mejorar las relaciones laborales, en línea con otras formaciones --especialmente con Catalunya Sí Que es Pot (CSQEP)--.

El propio Miquel Iceta, líder de la formación, planteó este miércoles en el Parlament la necesidad de impulsar una mesa de concertación social con el objetivo de impulsar medidas en este sentido.

Rechazo inicial

La respuesta del presidente fue agria. Rechazó la propuesta del PSC y tildó los argumentos de Iceta de “demagogo” por plantear que desde la Generalitat no se destinan suficientes esfuerzos a resolver estas cuestiones.

Puigdemont también manifestó que el gobierno, por ahora, tiene el ámbito de competencias acotado para propiciar mejoras en las relaciones laborales y el impulso de medidas que fomenten la creación de nuevos empleos menos precarios.

Moción con ‘sorpresa’

Un día después su partido cambió completamente de parecer. Junts pel Sí, incluso Puigdemont, votaron a favor de una moción del PSC para poner en marcha el Pacte del Treball junto a los sindicatos y las patronales más representantivas de Cataluña.

¿Cambiaron los socialistas sus argumentos para atraer los votos de los independentistas? No. De hecho, el discurso del diputado Pol Gibert recogía las tesis de Iceta. Manifestó (incluso por escrito) que el objetivo del nuevo órgano de concertación social tenia como objetivo “poner en el centro del debate el modelo productivo, basarse en el diálogo social para abordar mecanismo de garantía de la protección de derechos laborales y focalizar en la creación de ocupación de calidad con salarios dignos y estables”.

Los deberes pendientes de Bassa

La moción prosperó por unanimidad de la cámara catalana y se une a la larga lista de deberes pendientes de la consejera de Treball, Dolos Bassa. La ex sindicalista de la UGT y su equipo se han visto sobrepasados en el inicio de la legislatura por la multitud de crisis abiertas que han heredado y las nuevas que han surgido en los últimos tres meses.

El órgano de concertación social es uno de ellos. Fuentes de la consejería indicaron que se ha tomado nota del mandato del Parlament, igual que de la petición de CSQEP de renovar el Marc Català de Relacions Laborals. En las próximas semanas estudiarán los costes de ponerlos en marcha y convocarán a los implicados para iniciar el debate.

Aún no se ha establecido ninguna fecha para ello. Aunque ahora, por unanimidad del Parlament, la consejería deberá asumir el Pacte del Treball.
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