Menú Buscar
Pásate al modo ahorro
El presidente Carles Puigdemont y el consejero de Asuntos Exteriores de la Generalitat, Raül Romeva, en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros / RUBÉN MORENO

Gobierno y Generalitat, a la caza del periodista extranjero

El Ejecutivo español constata sus dificultades para neutralizar la propaganda independentista ante los corresponsales, quienes, no obstante, denuncian presiones del Govern

5 min

Casi en tiempo de descuento, el Gobierno y la Generalitat han intensificado sus contactos con corresponsales extranjeros con motivo del referéndum del 1 de octubre. Y mientras el Ejecutivo español constata sus dificultades para neutralizar la propaganda independentista, el Govern ha sido acusado de presionar a los periodistas. Incluso de hacer listas con profesionales afines o no al procés, según Reporteros sin Fronteras.

El Ejecutivo español ha aumentado sus encuentros con la prensa extranjera en los últimos días. Esta semana, los ministros de Economía y de Fomento, Luís de Guindos e Íñigo de la Serna, respectivamente, y el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, han mantenido reuniones discretas con diferentes profesionales del periodismo extranjeros instalados en Barcelona para explicarles su visión sobre el procés. Estos periodistas han advertido a estos altos cargos del Gobierno de la potencia propagandística del independentismo, frente a un Estado que no ha sabido neutralizar esos efectos internacionales con un relato igualmente convincente.

"Sois los malos de la película"

Este mismo parecer han transmitido los corresponsales que estos días frecuentan el Parlamento de Cataluña, donde mantienen encuentros con representantes de diferentes partidos políticos. “Nos dicen que, de cara al exterior, el Estado aparece como el malo de la película. Las consignas que igualan el referéndum con la democracia o los derechos fundamentales han cuajado”, explica a Crónica Global una diputada de la oposición.

También las entidades sociales no independentistas intentan poner su grano de arena en ese discurso favorable al cumplimiento de la ley. Empresaris de Catalunya, por ejemplo, ha mantenido 39 encuentros con periodistas en septiembre. “No entienden cómo un territorio tan próspero, con las mejores infraestructuras, un alto nivel de vida y una economía potente quiere separarse de España. Pero es difícil sintetizar la visión no separatista en un titular”, explican fuentes próximas a esta plataforma de empresarios.

Por parte de la Generalitat, la actividad es igualmente intensa. El objetivo del gobierno de Carles Puigdemont es lograr complicidades internacionales, pero se trata de una meta frustrada, pues más allá del esfuerzo realizado en contactar con agencias de prensa, reunir a periodistas en fechas señaladas —los actos institucionales de la Diada siempre incluyen un encuentro del presidente catalán con corresponsales y está previsto hacerlo el 1-O— y cerrar entrevistas con medios extranjeros, la Generalitat no ha logrado apoyos explícitos por parte de los gobiernos de otros países.

O sea, buena imagen, pero nulos resultados desde el punto de vista de la complicidad de los gobiernos.

Recientemente, Puigdemont fue entrevistado por varios medios franceses, pero las críticas del presidente galo, Emmanuel Macron, hacia los nacionalismos fueron un jarro de agua fría para el Ejecutivo autonómico.

Asimismo, la labor de organismos como Diplocat, destinada a convencer a las instituciones europeas de que Cataluña tiene derecho a la autodeterminación, se ha incrementado estos días.

Mensajes contradictorios

El consejero de Asuntos Exteriores, Raül Romeva, dio una rueda de prensa en la embajada de la Generalitat en Bruselas, donde aseguró que el Parlament declararía la independencia en 48 horas tras el referéndum, lo que contradice las afirmaciones del propio Puigdemont, que no es partidario de una declaración unilateral.

Junto a esos mensajes confusos, ayer se hacía público un demoledor informe de Reporteros sin Fronteras, que puede leerse en este enlace, en el que se denuncian las presiones y el sesgo ideológico del Govern. Ese documento alude incluso a listas de periodistas afines o no al procés. Y, sobre todo, critica al actual responsable del Programa Internacional de Comunicación y Relaciones Públicas Eugeni Xammar, Joan Maria Piqué, antiguo jefe de prensa de Artur Mas, acusado de presionar a los corresponsales con mensajes, consignas y reproches.