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Ataque con excrementos en la sede de Ciudadanos en L'Hospìtalet de Llobregat / CG

De la gamberrada ‘indepe’ al delito de odio

Ciudadanos, PSC y PP contabilizan más de 150 ataques radicales, siendo la formación naranja, principal rival del secesionismo, la que acumula más casos desde el verano

8 min

“¿Que si vale la pena? Eso es lo que me pregunta mi mujer. Pero cada ataque nos anima a seguir luchando para defender la libertad. No nos van a amedrentar”. Habla Miguel García, portavoz del grupo municipal de Ciudadanos en el L’Hospitalet de Llobregat, tras el ataque que el martes sufrió la sede del partido en esta localidad, el undécimo en dos años. En esta ocasión, aparecieron pintadas con una estelada y la expresión “Neo Fachas”.

Lejos de ser un hecho puntual, el vandalismo político no ha parado de crecer en Cataluña en los últimos años, coincidiendo con el proceso independentista. Según los datos facilitados a Crónica Global por Cs, PSC y PP, el número de ataques sufridos en locales, unidos a las amenazas a militantes y cargos públicos –tanto físicas como en redes sociales-- asciende a 150. Fuentes policiales subrayan que, desde el verano pasado, esos asaltos cometidos por radicales secesionistas –generalmente pintadas, lanzamiento de pintura o rotura de cristales-- se han concentrado en Ciudadanos “porque es considerado el rival más importante a combatir”. Confiesan estas fuentes que es muy difícil identificar a los autores, dado que actúan de noche y con la cara cubierta, pero la principal novedad es que la Fiscalía comienza a aplicar el delito de odio en los procesos judiciales.

Precisamente ayer, las dependencias de la Policía Nacional fueron atacadas en Terrassa (Barcelona), aunque es en Girona donde más casos se han registrado. La intervención de las fuerzas de seguridad del Estado durante el referéndum del 1 de octubre dio lugar a una ola de escraches a agentes.

Ataques en las sedes del PSC

Ataques en las sedes de Ciudadanos

Ataques en las sedes del PP

Lesiones físicas

El ministerio público ha invocado el delito de odio en la causa que se abrió a raíz de las lesiones sufridas por Miguel García. Los responsables irán a juicio en breve. “Son antisistema relacionados con los okupas de Can Vies”, explica el dirigente de la formación naranja, quien en esa agresión recibió un puñetazo en la cara y en las costillas, así como una lesión en la rodilla. “Mala gente”, afirma.

La mayoría de los ataques a la sede de Cs en L’Hospitalet se han limitado a pintadas, pero en una ocasión, los violentos tiraron excrementos. “Son ataques casi terroristas. Más que rivales políticos, nos consideran enemigos”, afirma.

Pintadas en la sede de Junts per Catalunya en L'Hospitalet / CG

Pintadas en la sede de Junts per Catalunya en L'Hospitalet / CG

L’Hospitalet es uno de los epicentros de estos casos de terrorismo de baja intensidad. PP y PSC han sufrido daños en sus dependencias. También PDeCAT, en cuya oficina aparecieron pintadas en contra del referéndum. Las dependencias de los nuevos convergentes apenas han sido atacadas en los últimos tres años, pero CDC sí fue objeto de la furia vandálica en al menos en 50 ocasiones entre 2012 y 2014.

Las familias de cargos

Desde 2008, Ciudadanos ha sufrido 45 ataques en sus sedes, siendo las de L’Hospitalet, Barcelona y Girona las más afectadas. Asimismo, han detectado once amenazas a sus militantes y cargos. En algunos casos, los damnificados han sido familiares de altos cargos, como es el caso de la tienda que los padres de Albert Rivera tienen en Granollers –aparecieron pintadas con la frase “Ciudadanos, no es vuestra tierra ni vuestra lucha”—y la hija del concejal de Cs en Girona, Manuel Vázquez, a quien rajaron las ruedas del coche.

El PSC tiene contabilizados 60 ataques, 25 de ellos correspondientes a daños en sedes del partido, tres a destrozos en material de campaña, 10 a pintadas y anónimos enviados a alcaldes socialistas, 6 a insultos a simpatizantes y cargos socialistas y 18 a insultos y amenazas en las redes sociales.

"Clima de falta de respeto"

Salvador Illa, secretario de organización del PSC, destaca los ataques a las sedes de Martorell y de la federación de Barcelona –en este caso se tiraron piedras contra un cristal— como los más graves. “Desde septiembre de 2016, hemos sufrido ataques de baja intensidad y de forma periódica”, explica Illa a este medio. Admite que “son episodios desagradables, aunque no ha habido agresiones personales, pero reflejan el clima de falta de respeto que existe en Cataluña”.

Destaca los insultos y amenazas que los miembros del PSC sufren en las redes sociales, especialmente en lo que respecta a cargos electos. Illa explica que el partido pone en conocimiento de la Fiscalía todos esos hechos “para que se tenga constancia, pero es muy difícil determinar la autoría”.

El caso Arran

Una excepción a ese anonimato es el asalto que miembros de Arran efectuaron a la sede central del PP en la calle Urgell de Barcelona el 27 de mayo de 2017. Lo hicieron de día y a cara descubierta. Seis jóvenes fueron detenidos acusados de desórdenes públicos y daños. El juez acabó la instrucción del caso en noviembre y asegura que tres de los investigados pintaron grafitis y engancharon adhesivos en la fachada de la sede, daños que los populares valoraron en 1.391 euros.

Ataque firmado por Arran contra la redacción de Crónica Global / CG

Ataque firmado por Arran contra la redacción de Crónica Global

Arran está detrás del ataque a las instalaciones de Crónica Global el pasado 25 de enero. Lo reivindicaron tanto en un comunicado como en un vídeo que ellos mismos colgaron en las redes sociales.

Fuentes de Catalunya en Comú aseguran no tener constancia de ningún ataque en sus sedes, no así ERC, cuyas dependencias en El Vendrell (Tarragona) han sido atacadas en seis ocasiones. En una de ellas aparecieron las frases "Viva España", "¿11-S?", "Muerte al separatismo" y "Oriol Junqueras, pena de muerte". Los locales republicanos en L’Hospitalet, Mataró y Barcelona también han sufrido destrozos.

La sede de la CUP en Barcelona también ha sufrido pintadas con las palabras “nazis”, “escoria” y “terroristas”, así como el bloqueo de la cerradura con silicona y quemaduras en la puerta. Denunciaron los hechos a los Mossos d’Esquadra.