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Los candidatos a las elecciones catalanas del 14 de febrero que participaron en el primer debate de la campaña, organizado por 'La Vanguardia' / LA VANGUARDIA

La fragmentación catalana y los gobiernos tripartitos

La división de la derecha, la izquierda y, sobre todo, del soberanismo obligará a que el Govern que salga del 14F tenga que ser, como mínimo, tripartito

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Es difícil encontrar antecedentes de un debate electoral televisado con nueve candidatos, tal como ocurrió el domingo por la noche en la televisión pública española y el viernes pasado por la tarde en La Vanguardia.

La multitudinaria participación en los platós refleja el fraccionamiento del Parlament y la división entre las ofertas políticas. En la derecha, por ejemplo, tres formaciones intentan marcar perfil y liderar esta opción del espectro ideológico en la certeza de que estarán en el Parlament tal como ya reflejan todas las encuestas: Ciudadanos, PP y Vox.

El PDCat se queda fuera

En el ámbito del soberanismo pasa otro tanto, aunque los sondeos coinciden en dejar como extraparlamentario al partido en que milita Artur Mas, el president convergente que puso en marcha un procés que terminó por abocarle a la "papelera de la historia", tal como señaló la CUP en 2016. El PDCat lucha por abrirse camino en el mundo independentista dando codazos a JxCat, la formación de Carles Puigdemont, los ya citados anticapitalistas y ERC.

Este fraccionamiento llama la atención de El Correo / Diario Vasco, cabeceras de Vocento que publican una crónica de la agencia Colpisa, como hace La Voz de Galicia, en la que sus autores llaman la atención sobre la superpoblación del universo lazi y el cambio de papeles que se ha producido en este mundo.

Cabezas trocadas

JxCat ha asumido el rol que antes tenía la CUP, que ahora actúa como si fuera la antigua ERC, que a su vez ha ocupado el espacio de CDC, el partido de Jordi Pujol y del citado Mas. Subrayan los autores de la crónica que una organización supuestamente de orden, como es JxCat –el verdadero heredero de CDC para la mayoría de los catalanes-- sea la más radicalizada de cuantas se presentan a las elecciones del 14F.

La fragmentación del espacio electoral, tanto en el mundo independentista como en el constitucionalista, tanto en la derecha como en la izquierda, hace especialmente interesante la política postelectoral de pactos, el capítulo más toqueteado en el debate de RTVE y el menos concretado por parte de los candidatos.

Las alianzas

Es lo que destaca el Diario de Noticias de Álava cuando resume la campaña electoral catalana. Y lo hace recordando el esquema que habitualmente funciona en el actual Congreso de los Diputados: PSOE y Unidas Podemos con el apoyo externo de ERC. En realidad, el único partido que lo plantea de forma abierta es En Comú Podem, la marca de Pablo Iglesias en estos comicios.

Hasta el 15F nadie sabrá qué coaliciones son viables, pero lo que está claro es que la división obligará a pactos, como mínimo tripartitos, porque pese a la propaganda del nacionalismo más institucionalizado la suma de JxCat y ERC difícilmente podrá superar los 68 diputados que marcan la mayoría.