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Gabriel Rufián, portavoz adjunto de ERC en el Congreso / FOTOMONTAJE DE CG

Fracasa la 'operación Rufián' de ERC

Los republicanos tienen dificultades para penetrar en el cinturón rojo barcelonés, por lo que están lejos de lograr los 400.000 votos necesarios para ganar con holgura unas elecciones catalanas

5 min

La operación Rufián de ERC tenía un objetivo: convertir el área metropolitana en caladero de votos. Sin embargo, el guiño permanente del polémico y mediático diputado al electorado castellanohablante, no ha tenido los frutos esperados.

Fuentes del partido admiten que se está analizando este fracaso, que no puede ser compensado con una virtual fuga de votos de PDeCAT y de la CUP. “El nicho catalanista está ahí, es una realidad, y PDeCAT parece que está virando de nuevo hacia ese espacio”, explican estas fuentes, tras el desmarque de dirigentes como Artur Mas, Santi Vila o Francesc Homs de la independencia unilateral. Y descartan que una sangría de votos de la CUP pueda beneficiar a ERC. La conclusión solo puede ser una, que los comunes serán el gran rival de los republicanos en unas elecciones que, confían, se celebren más pronto que tarde.

Las buenas perspectivas de 2012

Uno de los retos que se autoimpuso ERC desde que pactó con CiU tras las elecciones de 2012 fue extender su base electoral en el área metropolitana. Varios factores hacían presagiar que la empresa sería exitosa. El declive electoral del PSC, unido a los recortes aplicados por el Gobierno de Artur Mas a consecuencia de la crisis económica, allanaba el terreno a los republicanos para convertirse en referente de la izquierda catalana. Sin embargo, la irrupción de Podemos en el panorama político español lo trastocó todo. Este nuevo partido tuvo su réplica en Barcelona a través de BComú, liderada por Ada Colau, y a nivel catalán a través de CSQP (ICV, EUiA, Podemos y Equo). Los podemitas no solo dividieron el voto de la izquierda catalana, sino que se convirtieron en la primera fuerza en las dos últimas elecciones generales. Previamente, se hicieron con la alcaldía de Barcelona.

Esquerra intentó neutralizar la embestida de Podemos con el fichaje de Gabriel Rufián, candidato al Congreso en 2015. Miembro de la plataforma independentista creada por castellanohablantes y nacido en Santa Coloma de Gramenet –municipio situado en la conurbación barcelonesa--, Rufián se convirtió rápidamente en tertuliano televisivo gracias a su talante provocador. Prácticamente eclipsó a PDeCAT en las Cortes, pero no ha logrado arrastrar a ese electorado del llamado “cinturón rojo”.

La cena de Roures y el aparato mediático

Los republicanos necesitan entre 400.000 y 500.000 votos para ganar holgadamente unas elecciones autonómicas, pero admiten que les va a resultar muy difícil.

Los comunes se han convertido el enemigo a combatir, pero también con el que tendrán pactar. La cena organizada por el empresario Jaume Roures, a la que asistieron el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el presidente de ERC, Oriol Junqueras, va en esa línea. También hay contactos con el PSC.

Sin embargo, dirigentes del partido republicano no esconden su perplejidad ante el papel jugado por Carles Puigdemont, pues estaban convencidos de que se apearía del procés mucho antes. Su partido, PDeCAT, comienza a recular y rechaza las vía unilaterales tras el referéndum del 1-O, pero Puigdemont, de momento, aguanta el tipo e incluso gana enteros frente a Junqueras. La buena estrella del vicepresidente catalán comienza a apagarse, de ahí que ERC prefiera la convocatoria de elecciones cuanto antes.

Para colmo, ERC ha perdido el control de dos potentes diarios privados, Ara y El Periódico de Catalunya. Tal como publicó Crónica Global, los republicanos se habían encomendado a Roures para introducirse en el rotativo dirigido por Enric Hernández y afianzarse en el área metropolitana, pero el empresario exige sanear las maltrechas cuentas del diario para dar el salto.

Asimismo, Ara habría permitido a ERC ser influyente en la Cataluña interior, pero el diario dirigido por Esther Vera se ha alineado con PDeCAT.