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Miquel Iceta y Teresa Cunillera, con el presidente Quim Torra de fondo /CG

La nueva fórmula del PSC: Iceta, ‘poli bueno’, Cunillera, ‘poli mala’

La nueva delegada del Gobierno en Cataluña es la elegida para rechazar con contundencia las operaciones de distracción de Quim Torra

6 min

El PSC ofrece diálogo al independentismo, pero no quiere maniobras dilatorias ni de distracción. Los socialistas catalanes, que se saben vigilados por el PP y Ciudadanos, que acusan al partido de Miquel Iceta de buscar una política del “contentamiento”, quieren poner límites a las expectativas generadas, y tienen para ello a una figura que será esencial: la nueva delegada del Gobierno en Cataluña, Teresa Cunillera, que ha reclamado al presidente de la Generalitat, Quim Torra, que respete las instituciones y la Constitución. Será la poli mala, mientras Iceta actuará de poli bueno, con esa misión de llegar a acuerdos, pero sin levantar demasiadas expectativas.

La dura es Teresa Cunillera, habituada, desde su larga experiencia en el Congreso, a los debates broncos. La nueva delegada del Gobierno calificó este miércoles de “mala idea” que se plantee ahora una exigencia al rey Felipe para que rectifique o se autoenmiende por su discurso del 3 de octubre, muy severo con el independentismo, lo que abrió las puertas para la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

El factor 1-O

Torra ha trasladado por carta, con la firma de Artur Mas y Carles Puigdemont, esa petición al Jefe del Estado, con la convicción de que el monarca debe dirigirse directamente a “los catalanes”, y explicar el por qué “de la represión” el 1-O, el día del referéndum, que se ha convertido en el elemento cohesionador de todo el mundo independentista.

El mandatario catalán desea que el Rey reaccione en el acto de inauguración de este viernes de los Juegos del Mediterráneo, en Tarragona, que contará también con la presidencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Reunión en Moncloa

Lo que pretendía Torra es entrevistarse con el propio monarca antes de ese acto, una petición que la Casa Real, sujeta a la Constitución, trasladó a la presidencia del Gobierno y que esté rechazó de plano. Sí ofreció Sánchez la fecha para su encuentro con Torra en la Moncloa. Será el 9 de julio.

Para Cunillera, sin embargo, la representante del Gobierno de Sánchez en Cataluña, esa petición estaba de más, no estaba justificada. El acto del viernes es “la primera ocasión para demostrar el respeto institucional”, en una clara alusión a Torra para que, al margen de la retórica y de sus maniobras de distracción, acuda a la inauguración de los Juegos, e intercambie unas primeras impresiones con el Rey y Sánchez.

Bajar expectativas

El PSC es el menos interesado en dos cuestiones que podrían resultar contradictorias: acercamiento institucional, aproximación a los dirigentes independentistas y al Gobierno de la Generalitat, tomando medidas como el acercamiento de los políticos presos a cárceles catalanas, pero sin generar expectativas que resulten imposibles de cumplir, por las propias peticiones, pero también por el actual clima político y la relación de fuerzas existentes en el Congreso de los Diputados, con un PSOE solo con 84 diputados. Y para eso, para frenar a tiempo, está Cunillera, como la voz de Sánchez en Cataluña.

La sesión de control de este miércoles en el Parlament, la primera desde el pleno del 6 y 7 de septiembre –que supuso la ruptura con el orden constitucional y estatutario— sirvió para evidenciar que Torra sigue sujeto a un esquema dual: o seguir con la república catalana o abrazar el proyecto autonomista que, a su juicio, está ya superado.

¿Derecho de autodeterminación?

Por ello, señaló que, además de esa carta al Rey, lo que propondrá en la entrevista con Pedro Sánchez es una vía para poder “respetar” el “derecho de autodeterminación” de Cataluña.

El socialista Miquel Iceta, como Cunillera, actuó de dique, al señalar que el problema no es la autodeterminación, sino “el equilibrio interno en Cataluña, y la necesidad de que dos tercios de esta cámara –el Parlament—se ponga de acuerdo para avanzar en alguna dirección”. No hay grietas en estos momentos en el PSC, pero sí una división de papeles, para, con estrategias distintas, llegar al mismo lugar: “lo que debemos es encontrar vías de encuentro, y la nuestra está clara, reforma de la Constitución, y también del Estatut, para poder refrendarlo por todos los catalanes”, sentenció Iceta.