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Carles Puigdemont (d) y Oriol Junqueras (i) en el Parlament de Cataluña / EFE

Un exdiputado del PP acusa a Puigdemont de mentir en su libro

Sergio Santamaría desmiente uno de sus pasajes, en el cual el prófugo sostiene que le insultó y agredió en el Parlament el día de la DUI

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Carles Puigdemont falta a la verdad en su nuevo libro Me explico. De la investidura al exilio. Así lo asegura Sergio Santamaría, exdiputado del PP durante el convulso mandato en el que el expresidente de la Generalitat convocó un referéndum ilegal y declaró la independencia unilateral de Cataluña (DUI) antes de fugarse a Bélgica.

Santamaría ha expresado su indignación por el contenido de una de las páginas del libro, en el cual Puigdemont le acusa de haberle "agredido" en el Parlament antes de salir del hemiciclo el 27 de octubre de 2017, día en que la mayoría secesionista en la Cámara aprobó la declaración de independencia. Según la versión del libro, Santamaría le insultó y propinó "un fuerte golpe en la espalda" antes de llevarse a cabo la votación.

Aunque el nombre de Santamaría es uno de los que aparecen tachados en la obra --por decisión propia de Puigdemont para evitar problemas legales, según aduce éste--, el exdiputado del PP se siente aludido, pues menciona su cargo y la extensión del nombre y el apellido rayados cuadran con los suyos.

"Le llamé lo que es, un cobarde"

"Ni fuerte golpe, ni insulto. Le llamé lo que es, un perfecto cobarde. Y no me equivoqué, porque no se ha atrevido a poner mi nombre. Le hubiera caído una querella por injurias y calumnias", ha apuntado Santamaría --abogado de profesión-- en su perfil de Twitter, acompañando su comentario con una fotografía en la que se le ve discutiendo con Puigdemont esa jornada parlamentaria.

El contendido del libro, y la autocensura de Puigdemont en varios párrafos, ha creado una fuerte controversia y dado pie a un sinfín de observaciones. Entre ellas la de Guillermo Díaz, diputado de Ciudadanos en el Congreso, que se ha tomado con humor el hecho de que la obra haya salido al mercado con una versión en castellano, idioma que la Generalitat excluye desde hace años como lengua vehicular en las escuelas catalanas y también en la mayor parte de sus comunicaciones: "Para vender libros, la inmersión se suspende temporalmente", ironiza.