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Imágenes de Quim Torra durante su mandato al frente de la Generalitat de Cataluña

Las excentricidades de Torra: de la ratafía a homenajear una puerta

Su mandato se caracteriza por sus salidas de tono, fervor patriótico y pasión por el folklore local, dando lugar a imágenes curiosas y extravagantes

30.11.2019 00:00 h. Actualizado: 30.11.2019 01:47 h.
13 min

Quim Torra ha hecho de sus salidas de tono, su exacerbado nacionalismo y su pasión por las tradiciones locales sus principales señas de identidad como presidente de la Generalitat. El máximo mandatario del Govern ha protagonizado esta semana una nueva polémica al alabar unas reflexiones del sociólogo Paul Engler en las que animaba a “polarizar mucho más” la sociedad catalana, “aceptar altos niveles de sacrificios” y se apelaba al martirologio para alcanzar su anhelado objetivo: la independencia de Cataluña.

Al margen de su incendiario y peligroso discurso --ya en el pasado pronunció otros similares, incluso por escrito, en varios artículos xenófobos y supremacistas--, Torra se ha caracterizado en su año y medio de mandato por sus numerosas excentricidades y su apego al folklore y el costumbrismo catalán.

Unos hábitos que, a menudo, han dado pie a imágenes insólitas a tenor de su cargo. Odas a la ratafía, el homenaje a una puerta del 1-O, recepciones a la Coronela, disfrutando en un sinfín de ferias como la del ajo, haciendo piña como casteller o bien en misa, nombrando a un primo de Jordi Turull como prior de la capilla de la Generalitat, son algunos ejemplos que dan cuenta de ello.

Mofa ante la sede del PSOE

Antes de que el fugado Carles Puigdemont le designara a dedo como presidente de la Generalitat, y antes por tanto de que eliminara la mayoría de sus tuits hispanófobos y supremacistas del pasado, Torra ya dio innumerables muestras de su vehemente carácter en sus redes sociales.

A finales de septiembre de 2016, pocos meses después de haber presidido Òmnium Cultural, el dirigente de JxCat se personó junto a su familia ante la sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid para mofarse del Comité Federal socialista que desembocó en la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general del partido, a quien dio su apoyo con un par mensajes irónicos en los que deseaba “que el Senado venga a Barcelona” y le instaba a “resistir el asedio” para lograr “el federalismo”. Paradojas del destino: tres años después, el hoy presidente de la Cataluña autonómica cobra 153.235 euros anuales por su labor, casi el doble que su homólogo al frente del Gobierno: 82.978.

Odas a la ratafía y a la "soberanía etílica"

Ya en posesión de su actual cargo, Torra hizo gala de su pasión por la ratafía, un licor catalán, a través de numerosos mensajes en su perfil de Twitter: “La ratafía es país, paisaje, luz color, familia, tradición. La ratafía es quienes somos. Hacemos ratafía para saber de dónde venimos, en casa del abuelo de mi abuelo ya se hacía ratafía”, declaraba en junio de 2018.

Más recientemente aún, el pasado mes de mayo, el máximo mandatario del Govern publicitó en sus redes sociales la campaña de micromecenazgo de una cooperativa dedicada a la producción de esta bebida, impulsada bajo este explícito lema: “Licores cooperativos para la soberanía etílica”.

Homenaje a una puerta del 1-O

Tanto, o más llamativo aún, resultó el homenaje de Torra a la maltrecha puerta de un colegio electoral del referéndum ilegal independentista del 1-O.

Ni corto ni perezoso, el presidente de la Generalitat se personó el año pasado en la Escuela Oficial de Idiomas de Lleida para denunciar como ésta había sido“golpeada por la brutalidad policíaca el primero de octubre”, y promocionar la exposición de su “puerta destrozada” recordando “aquella jornada histórica” en dicho centro educativo.

El botijo de Argentona

Entre las imágenes más incónicas de Torra como máximo dirigente de Cataluña figura también una, cuando menos, chocante, en la que se le ve bebiendo agua de un botijo rodeado de curas, un crucifijo, concejales y el alcalde de Argentona, Eudald Calvo.

La instantánea, de agosto de 2018, se corresponde a su visita a la fiesta del cántaro de dicha localidad barcelonesa, en aquellas fechas en manos de la CUP.

Un pan en el paraguas

También causó sorpresa otro retrato suyo de este año, en el que se le veía posando sonriente y alzando un paraguas con una barra de pan atravesada en la punta. La imagen fue captada en Sabadell y, como es lógico, se hizo viral. En la misma aparecía acompañado del alcalde de la localidad, el postconvergente Maties Serracant.

Como trasfondo, su objetivo era emular una instantánea similar de otra de principios del siglo XX, en la que un grupo de artistas surrealistas de la localidad hacían lo mismo.

Peinetas y mantillas en la misa de La Patum

Tanto, o más tradicional aún, ha sido su imagen en algunas de sus visitas a la fiesta de La Patum, en Berga, donde se le vio bebiendo vino de una bota y disfrutando a lo grande del evento en uno de los epicentros del nacionalismo catalán. “Nos tendremos que ir a empadronar a Berga”, llegó a decir de esta localidad en octubre de 2016, hacia cuya alcaldesa, Montse Venturós, expresaba su admiración por no descolgar la bandera estelada del ayuntamiento.

Ya en 2018, y en esa misma festividad, Torra se dio un baño de masas, rodeado de simbología independentista, y acudió a la misa mayor. Delante de la iglesia, se fotografió con un grupo de hombres y mujeres arreglados para la ocasión. Entre ellas, llamaba la atención su clásica vestimenta: totalmente negra, con peineta y mantilla.

Torra, de misa en Berga / TWITTER
Torra, en Berga / TWITTER

Un prior primo de Turull en la Generalitat

El pasado mes de agosto, Torra fue criticado por la oposición parlamentaria por vulnerar la separación de poderes tras nombrar a Josep Maria Turull --primo del exconsejero Jordi Turull, encarcelado por el procés-- como prior de la Capilla de Sant Jordi del Palau de la Generalitat.

El president nunca ha ocultado que es un hombre religioso. De hecho, se unió a la primera misa privada que el propio Turull ofició en el Palau. Un acto al que también asistieron la consejera de Presidencia, Meritxell Budó, y el secretario del Govern, Víctor Cullel. Todos ellos, altos cargos de JxCat.

Recepción de 'la Coronela'

Y suele ser en las fiestas de guardar cuando Torra da más rienda suelta a sus pintorescas aficiones. Entre ellas figura la de recibir a la denominada 'Coronela' --de la que, hasta la llegada de Carles Puigdemont, apenas se tenía constancia de su existencia-- en sede gubernamental. Al igual que su antecesor, en la pasada Diada, el dirigente postconvergente recibió a una representación de este extraño grupo que pretende simular las tropas de Barcelona durante el sitio de 1714. Y no quedó ahí la cosa, pues también acogió a una representación de los Miquelets, émulos de las fuerzas austracistas durante dicho conflicto bélico.

Aunque lo que pasó hace tres siglos fue una guerra de sucesión dinástica, Torra no perdió la ocasión de insistir en el mantra nacionalista que con ella se perdió "el Estado catalán".

Feria del ajo y otras tradiciones

La desmedida pasión de Torra por el pasado y las tradiciones catalanas ha sido una constante durante su mandato. Y de su promoción a bombo y platillo no ha escatimado en medios, utilizando incluso las cuentas oficiales del Gobierno catalán para ello. Fue el caso, por ejemplo, de su visita a la feria del ajo de Cornellà de Terri, donde se retrató elaborando una ristra.

Siempre dispuesto a participar en sus filias y aficiones, también ha sido habitual verle haciendo piña en las últimas diadas castelleras de La Mercè, con motivo de las fiestas patronales de Barcelona. Un hecho aplaudido con entusiasmo por sus aduladores y su entorno, como Josep Lluís Alay, jefe de oficina de Puigdemont, quien relacionó esta fiesta tradicional con la construcción "de la nueva República Catalana".