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Manuel Valls (c), acompañado por la diputada de Ciudadanos Inés Arrimadas (i) y Eva Parera, en una charla política / EFE

Eva Parera rompe con la Lliga Democràtica para “no apoyar” a un gobierno de izquierdas

La impulsora del proyecto catalanista, y concejal con Manuel Valls, se distancia de un cónclave con la Lliga, Convergents y Lliures que pretende concretar una candidatura al Parlament

7 min

El mapa político catalán entra en una fase de enorme ebullición. El catalanismo intenta sacar la cabeza, con candidaturas que puedan competir y romper la mayoría independentista en el Parlament, pero las diferencias internas son importantes. Quien había impulsado con determinación un nuevo partido, Eva Parera, se distancia ahora con contundencia. Parera, concejal con Manuel Valls en el Ayuntamiento de Barcelona, exsenadora de CiU y exmiembro del CAC (Consell de l’Audiovisual de Catalunya), cree que la Lliga Democràtica ya no puede ser una opción válida. Rompe con la Lliga para “no apoyar” a un gobierno de izquierdas.

¿Cómo? El debate que plantea Parera, como apunta a Crónica Global, es el mismo que está afectando, y de qué manera, a Societat Civil Catalana (SCC). La Lliga Democràtica, que impulsó Parera, y que ahora dirigen, en una primera etapa, la politóloga Astrid Barrio y Josep Ramon Bosch, desea lograr un espacio político propio, catalanista, que pueda actuar como colchón entre el bloque constitucionalista y el independentista. Es decir, quiere contribuir a abrir una nueva etapa política en Cataluña.

Catalanismo fuerte

Parera, sin embargo, considera que la Lliga, y el espacio que pueda lograr, junto a partidos como Lliures, Convergents o Units per Avançar, podría facilitar un gobierno tripartito, con la contribución del PSC y Esquerra Republicana. Y eso entraría en “contradicción” con la apuesta de Parera, que, junto a Manuel Valls, lograron que el republicano Ernest Maragall no fuera alcalde de Barcelona, en beneficio de Ada Colau. Y del acuerdo entre los comuns y el PSC, con Jaume Collboni como teniente de alcalde.

Ese mismo debate atenaza a Societat Civil Catalana, que dirige ahora el historiador Fernando Sánchez Costa. Su idea de contar con el PSC, junto con el PP y Ciudadanos, y los ciudadanos que no quieran la independencia, desde un catalanismo fuerte, ha sido combatida por Ciudadanos. En ese sentido, lo que plantea la propia Parera es que, en una tesis similar a la de Ciudadanos, se trace un línea clara con el independentismo o con aquellos que mantengan posiciones ambiguas. Pero, en ese caso, ¿se condena a Cataluña a una división política casi por la mitad, con un bloqueo institucional perpetuo?

La politóloga Astrid Barrio, durante la entrevista con 'Crónica Global' /CG
La politóloga Astrid Barrio / CG

¿Una nueva versión de Ciudadanos?

Eso es lo que se dirime y lo que pone sobre la mesa Eva Parera, con una posición firme que ha sorprendido a los dirigentes de la Lliga Democràtica. Tanto Barrio como Bosch y otros cuadros que impulsan el partido desean lograr complicidades con un catalanismo amplio, que pueda establecer colaboraciones con otras formaciones. Para empezar, para lograr una “oferta electoral competitiva”, como señala Barrio, la Lliga se reunirá con miembros de Lliures y de Convergents y dirigentes catalanistas no adscritos el 18 de septiembre en una localidad del área metropolitana. El objetivo es marcar distancias con los cuadros y dirigentes del PDeCAT que se reunirán el 21 de septiembre en Poblet. La idea es clara: mostrar que el catalanismo debe ser capaz de aglutinar esfuerzos, pero alejado de un catalanismo identitario o de raíz católica, como se da a entender, desde el PDeCAT, con un acto en el monasterio de Poblet.

Pero es que, además, hay diferencias sobre qué se quiere a medio plazo. Parera se aleja de la Lliga, y señala que buscará otro proyecto distinto, el que ha defendido desde el Ayuntamiento de Barcelona, en línea con Manuel Valls. Algunos de sus críticos señalan que Parera busca “una nueva versión de Ciudadanos”, y una fórmula parecida a España Suma, esa idea del PP para coaligarse con Ciudadanos y Vox. Y la propia Lliga se aleja del PDeCAT y de lo que pretenda hacer el espacio postconvergente, que ni quiere ni puede trazar una línea de separación con el mundo de Carles Puigdemont y Junts per Catalunya.

Lo que reclama Lliures

Mientras en Poblet habrá intelectuales y dirigentes exconvergentes que plantearán una nueva hoja de ruta del catalanismo, como si se tratara de unas nuevas Bases de Manresa para el siglo XXI, la Lliga y Lliures --los dos espacios con más sintonía en estos momentos-- desean concretar ya “una oferta electoral”.

Antoni Fernández Teixidó, impulsor de Lliures / EP
Antoni Fernández Teixidó, impulsor de Lliures / EP

Esa es la obsesión de Antoni Fernández Teixidó, impulsor de Lliures, un partido ahora oficialmente sin dirección, y que debe afrontar un congreso para afrontar la nueva etapa. El nuevo catalanismo quiere probar suerte y desea presentar una lista al Parlament cuando se convoquen elecciones. La idea se mantiene: un espacio de centro-derecha catalanista que pueda forzar nuevas mayorías, que abra el juego en el Parlament, y que pueda colaborar con el PSC, que representa el catalanismo de izquierdas. Lliures juega a eso, y ha apostado con fuerza para lograr la reunión del 18 de septiembre.

La esperanza del PSC

El PSC, de hecho, es una de las claves de la nueva etapa. Su relación con Units per Avançar, que dirige Ramon Espadaler, es fructífera, pero el socialista Miquel Iceta prefiere que el catalanismo de centro-derecha, no independentista, tenga opciones y le ayude para conseguir un espacio central en la política catalana que pueda reconducir la situación, con el independentismo todavía fuerte.

¿Cómo se consigue eso, con un combate férreo contra el independentismo y una línea clara entre bloques, o con espacios que se mezclen y que superen las diferencias? Esa distinción es la que plantea Eva Parera, que se baja del proyecto de la Lliga, porque no quiere contribuir a facilitar, a su juicio, un gobierno con ERC.  

En el otro lado, existen las mismas dudas. Mientras Esquerra Republicana señala que desea ese cambio político y que se debería contar con el PSC y los Comunes, el mundo de Puigdemont y del presidente Quim Torra aboga por el bloqueo y las diferencias entre bloques.