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Campaña del Parlamento Europeo para movilizar a los votantes de cara a las elecciones / PE

La estrategia de la UE: movilizar a los jóvenes para frenar el auge de los euroescépticos

El 73% de los españoles entre 18 y 24 años no votó en las últimas elecciones europeas en 2014

08.04.2019 00:00 h.
9 min

El Brexit, la presidencia de Donald Trump, el avance imparable de China, las campañas de desinformación de Rusia, las tensiones con Turquía y el auge de fuerzas de extrema derecha en Hungría e Italia. Este es el escenario ante el cual la Unión Europea persigue movilizar a los ciudadanos más jóvenes de cara a los comicios que se celebrarán entre el 23 y el 26 de mayo.

"Las instituciones comunitarias sufren el desgaste del proceso de salida del Reino Unido, y eso nos impide pensar en el futuro de la UE", lamenta una fuente de la Eurocámara. La llegada a la Casa Blanca del magnate y sus posiciones nacionalistas tampoco han favorecido al proyecto comunitario. Además, el frente de fuerzas de extrema derecha que ultima el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, “causa preocupación” en Bruselas, admite el mismo interlocutor.

El 73% de los jóvenes no votó

Según los datos del último Eurobarómetro, aunque el 88% de los españoles se consideran "ciudadanos de la UE", el 73% de los jóvenes de nuestro país entre 18 y 24 años no votó en las últimas elecciones europeas en 2014. Ante este contexto, los esfuerzos de Bruselas se centrarán en la movilización de esta parte del electorado para tratar de frenar a las fuerzas de extrema derecha, en auge en el viejo continente.

60 aniversario del Tratado de Roma en 2017 / Etienne Ansotte

60 aniversario del Tratado de Roma en 2017 / Etienne Ansotte

El Brexit, la lucha contra la desinformación y hacer frente al auge de los populismos, son los principales retos comunitarios. La inminente salida del Reino Unido ya ha tenido un efecto aglutinador sobre los 27, tal y como se demostró con la ratificación del Tratado de Roma hace dos años; un acto simbólico tras el que los Estados miembros se comprometieron a continuar con la construcción del futuro de Europa, aunque combatir la desafección ciudadana hacia las instituciones continua siendo un objetivo a corto y largo plazo.

Auge de los populismos

La inmigración y el terrorismo, junto a la situación económica, son las principales preocupaciones de los europeos, y por ello tendrán un papel central en la comunicación del ejecutivo comunitario durante el periodo electoral. ¿Cómo se puede combatir el avance de los euroescépticos con una campaña institucional? “La intención es volver a conectar con la gente. La UE ha cometido errores durante la crisis económica, sobretodo en Grecia, por no tener en cuenta el impacto de sus consecuencias en la sociedad”, admiten fuentes de la Eurocámara, pero “también se han aprobado medidas que benefician a la población, como eliminar el roaming, o el programa Erasmus, entre muchas otras”, sostiene.

La emotividad jugará un papel central en esta nueva etapa. “En Europa se nos da muy bien la autoflagelación, pero también hay que comunicar la parte positiva, lo que se ha logrado durante estos años”, señalan interlocutores de la Comisión. “La estrategia es reivindicar la importancia de la construcción europea frente a China y EEUU. Es imposible hacer frente a dos gigantes sin un mercado común”, subraya la misma fuente.

Cambiar Bruselas

Según interlocutores del ejecutivo comunitario, “la inmigración es el aspecto que más ha fomentado el auge de los populismos, y en especial, de las fuerzas de extrema derecha en Europa”. Además, admiten que la “ausencia” de una política común en esta materia “es uno de los grandes fracasos de la UE”.

El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini y la presidenta de Reagrupamiento Nacional, Marine Le Pen (Twitter / Matteo Salvini)

El ministro del Interior italiano, Matteo Salvini y la presidenta de Reagrupamiento Nacional, Marine Le Pen (Twitter / Matteo Salvini)

Falta de acuerdo ante esta cuestión es también el principal escollo para la formación del llamado “frente de la libertad” que quieren impulsar los partidos europeos de extrema derecha, tal y como anunció Salvini el pasado octubre, tras su acuerdo con Marine Le Pen, presidenta de Reagrupamiento Nacional --antiguo Frente Nacional--. La intención es formar una alianza de “todos los movimientos europeos alternativos” y, si finalmente llegan a un acuerdo, podrían formar el tercer grupo más numeroso de la Eurocámara --por detrás de populares y socialistas--. 

De eurófobos a euroescépticos

Aunque no será hasta este lunes cuando el político italiano explique los términos del pacto, el objetivo de esta unión es ganar peso en las instituciones comunitarias y ampliar el bloque de los que “quieren cambiar Bruselas”. Un giro de timón en el discurso tanto de la Liga, partido al que pertenece Salvini, como de Le Pen, que pasan de eurófobos a euroescépticos; es decir, de promover el fin del proyecto común a abogar por “dar un giro a Europa desde dentro”. 

El principal escollo radica en sus posicionamientos respecto a la política migratoria. Mientras que Italia exige al resto de Estados que asuman sus responsabilidades en esta materia, y den un paso al frente para alcanzar un acuerdo sobre el reparto --por cuotas-- de acogida, otra de las piezas clave en este entramado, el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, basa su política interna en negarse a acoger a un solo inmigrante.

En el centro de esta estrategia también se encuentra la formación de extrema derecha austríaca FPÖ, así como el polaco Jarosław Kaczyński, presidente de Ley y Justicia. Además, el propio Salvini no ha disimulado su entusiasmo por el auge que auguran las encuestas a Vox en España. “Estamos trabajando en el mismo campo para excluir a las izquierdas y a los socialistas, llevar al centro las identidades que representamos y unir energías diversas con un objetivo común”, manifestó el italiano hace unas semanas.

La culpa es de Bruselas

Uno de los mayores obstáculos a la hora de transmitir la importancia del proyecto comunitario radica en los propios Estados miembros, que “acostumbran a culpar a la UE de las decisiones negativas y a anotarse las victorias”, critican desde la Comisión. ¿Un ejemplo? Cuando Salvini adjudicó a la UE la responsabilidad tras el derrumbe del puente de Génova en 2018. No es el único, primeros ministros --presidente, en el caso de España-- recurren a esta estrategia de manera frecuente, “y eso perjudica al buen nombre de las instituciones ante los ciudadanos”, señala el mismo interlocutor, quien admite que no es "sencillo comunicar Europa, con un señor trajeado, desde una sala de prensa".

 El vicepresidente de la Comisión Europea, Jyrki Katainen / Georges Boulougouris

El vicepresidente de la Comisión Europea, Jyrki Katainen / Georges Boulougouris

Ante un contexto de elecciones generales y municipales en España, desde Bruselas son conscientes de la dificultad de involucrar a los ciudadanos en un nuevo proceso electoral. Por eso los esfuerzos se centrarán en remarcar la importancia de votar frente a retos tan significativos como frenar el cambio climático o reforzar el mercado común, pero sobretodo, en subrayar que es un proyecto basado en la cooperación entre Estados, que se ve amenazado por aquellos que quieren destruir "lo que hemos construido juntos", indican desde la Eurocámara.

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