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Quim Torra, Meritxell Budó, Miquel Buch, Joan Canadell, Carles Puigdemont y Clara Ponsatí, seis de los líderes del 'procés' que han protagonizado controversias durante el estado de alarma

El delirante estado de alarma de los líderes del 'procés'

Torra y el Govern independentista de la Generalitat han mantenido su estrategia de confrontación pública frente al Gobierno en plena crisis sanitaria y social con declaraciones y polémicas sonadas

23 min

El estado de alarma llega a su fin en España tras casi un centenar de días de aplicación por la pandemia de coronavirus. Con ello, desaparece la supervisión y control del Gobierno sobre las autonomías con competencias en sanidad y movilidad, hecho que ha sido motivo de disputa durante todo este tiempo por parte de algunas de ellas. En especial, Cataluña, cuyos dirigentes independentistas se han caracterizado por sus quejas contra la gestión del Ejecutivo central, la escasa o autocrítica en materias que les son propias --como por ejemplo, las residencias de ancianos-- y las frecuentes salidas de tono de los más altos representantes de la Generalitat. Empezando por su presidente, Quim Torra.

La pulsión hispanófoba de los líderes políticos y mediáticos del nacionalismo catalán se ha vuelto a hacer patente durante la crisis sanitaria, con acusaciones que han ido desde culpar al Gobierno por su tardanza en tomar decisiones --crítica razonable si se tiene en cuenta que, desde que se detectó el primer caso en España el 1 de febrero hasta que se decretó el estado de alarma el 14 de marzo pasó casi un mes y medio-- hasta quejarse por su envío de 1.714.000 mascarillas a Cataluña.

Mitin de Puigdemont y fiesta antes del cierre

Sobre el primer punto, sin embargo, llama la atención que los reproches de los mandatarios secesionistas catalanes se produjeran después de que el Govern de la Generalitat casi al completo, con la plana mayor de JxCat, y decenas de miles de simpatizantes de los partidos independentistas, asistieran a un mitin del expresidente fugado Carles Puigdemont en la localidad francesa de Perpiñán el 29 de febrero. Un acto que se llevó a cabo a pesar de que, tres días antes, ya se había detectado un primer caso de coronavirus en Cataluña, y de que en Barcelona se habían anulado por precaución eventos tan importantes como el Mobile World Congress.

Entre quienes no faltaron a la cita de Perpiñán estuvieron desde el propio Torra hasta su consejera portavoz, Meritxell Budó, quien casi dos meses después sostuvo sin reparos que en una Cataluña independiente no hubiera habido “tantos muertos ni tantos infectados” porque hubieran decretado "un estado de confinamiento total 15 días antes que el Gobierno”. Lo cual no cuadra no sólo con su propia presencia en el masivo mitin de Puigdemont --al cual viajó en un autocar lleno--, sino incluso con la fiesta que celebró con unas amigas, sin mascarillas ni medidas de prevención, apenas una semana antes del estado de alarma. Una celebración que tampoco se perdió la diputada de JxCat Míriam Nogueras. Posteriormente, Budó sostuvo que esos 15 días de antelación se referían al 29 de marzo, fecha en la que el Ejecutivo central hizo más restrictivas sus medidas de confinamiento. Y negó que, con ello, estuviera culpando al Gobierno de las muertes en Cataluña.

Del "España nos roba" al "España nos mata"

La tentación de convertir el manido lema nacionalista de “España nos roba” en un perverso “España nos mata” --con mayor o menor sutileza, evitando la literalidad de la frase-- fue demasiado fuerte para varios de sus dirigentes. Empezando por Quim Torra, quien incluso en el Parlament ha apuntado en esa dirección en sus quejas sobre la coordinación del Gobierno central, la financiación autonómica y sosteniendo, por ejemplo, que los Estados pequeños gestionan mejor la crisis del coronavirus.

La oposición sistemática de Torra en sus comparecencias públicas a cualquier paso dado desde el Gobierno español durante la pandemia le ha llevado a hacer afirmaciones a veces rayanas en las fake news. Como, por ejemplo, cuando una semana después del estado de alarma declaró en la BBC que el Gobierno español no consideraba necesario el “confinamiento domiciliario”, algo que luego matizó sosteniendo que fue "un error de traducción", lo cual tampoco se ajusta a la realidad, tal y como se ve en el vídeo. Una línea argumental, empero, que ese mismo 19 de marzo, apuntalaron otros miembros de su Govern como Meritxell Budó, quien reclamó al Gobierno “que nos autorice a quedarnos en casa”.

Autoerigido en paladín del “confinamiento total” --sin aclarar públicamente en qué se diferenciaría eso del estado de alarma ya decretado, más allá del cierre de algunos espacios como los aeropuertos, y pese a los reiterados llamamientos del Ejecutivo central a quedarse en casa--, Torra y su entorno tampoco pudieron evitar considerarse un referente a escala mundial. Desde un incalificable sentido del humor ante una situación tan grave, el diputado de JxCat Francesc de Dalmases bromeó en su perfil de Twitter afirmando que “los tentáculos del presidente Quim Torra se multiplican: ‘Quedáos en casa’, dice el primer ministro británico”.

Paradójicamente, tanto JxCat como ERC se abstuvieron e incluso votaron en contra de las prórrogas del estado de alarma en el Congreso; en el caso de los republicanos, su negativa se produjo en una sola ocasión.

Las burlas de Ponsatí y Canadell

El supremacismo y el odio de parte de la élite nacionalista catalana llegó al extremo en casos como el de la eurodiputada de JxCat y exconsejera de Educación de la Generalitat Clara Ponsatí, quien desde sus redes sociales se burló de los muertos en la capital de España con el comentario “de Madrid al cielo”, aludiendo así a una noticia sobre el elevado riesgo de contagios en esta ciudad el pasado 15 de marzo. Un exabrupto que fue retuiteado por su compañero en la Eurocámara Carles Puigdemont en Twitter. Posteriormente, intentó desdecirse argumentando que su hermana también reside en Madrid.

clara ponsati coronavirus
Tuit de Clara Ponsatí (JxCat) sobre las víctimas del coronavirus en Madrid

En la misma línea, el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, también se mofó, cuatro días después, de la tragedia vivida en la capital publicando un tuit con la frase “la España vaciada” junto a un mapa que señalaba a la comunidad madrileña como la autonomía con mayor índice de mortalidad por la pandemia.

Un comentario que, posteriormente, eliminó para no dejar rastro, aunque Canadell ya haya dado más que sobradas muestras de su ultranacionalismo y forma de pensar tanto en esta como en otras desgracias. Así, el 22 de abril, el hombre que se posiciona como próximo candidato de JxCat a presidir la Generalitat afirmó, de forma textual, que “España es paro y muerte, Cataluña vida y futuro”. Según él, una “Cataluña independiente hubiera salvado miles de vidas”, pues hubiera aplicado un cierre "dos semanas antes”.

Captura de pantalla del tuit de Joan Canadell sobre España y el coronavirus
Captura de pantalla del tuit de Joan Canadell sobre España y el coronavirus

Junqueras y la independencia como 'solución'

La creencia en la secesión como remedio a todos los males, tan manida en los últimos años por parte de los dirigentes de JxCat y ERC, se ha hecho extensiva ahora a la crisis derivada de la pandemia mundial del coronavirus. Así, el líder de este último partido, Oriol Junqueras, publicaba el pasado 14 de abril un artículo en La Vanguardia en el que, coincidiendo con la celebración del 89 aniversario del nacimiento de la II República española, subrayaba que “el Estado español no nos sirve, no nos es útil a los ciudadanos de Cataluña. Necesitamos urgentemente un Estado propio capaz de afrontar con valentía las reformas que se necesitan para el mundo que nos viene”.

Según Junqueras, el Estado español "es lento de reacción, centralista, nacionalista, militarista, oligopolista y desesperadamente ineficiente. No se escucha a los expertos, sino al Ibex, la monarquía y el Ejército. No se gestiona con el objetivo principal de afrontar la crisis sanitaria, sino desde la propaganda, la bandera y la construcción de un nuevo apaño para salvar el régimen, como ya se hizo en 1977".

El show de los "1714 miles" de mascarillas

La obnubilación identitaria hizo también que varios de los más altos dirigentes de la Generalitat protagonizaran una de las controversias políticas más sonadas y bochornosas en la fase más dura de la pandemia. La asignación, por parte del Gobierno español, de una partida de 1.714.000 mascarillas para Cataluña fue asumida desde el Govern como una ofensa, al considerar que tras esa cifra se ocultaba el número 1.714, año de la caída de Barcelona durante la guerra de Sucesión entre las tropas borbónicas y austriacistas.

“Es una cifra simbólica y nefasta para Cataluña. Si la próxima cifra tiene que ver con 1.939 [año del final de la Guerra Civil española e inicio del franquismo], no se lo permitiremos. Con la historia de los catalanes no se juega”, manifestó, de forma solemne y en rueda de prensa, el consejero de Interior, Miquel Buch, para pasmo y asombro de la mayor parte de la ciudadanía catalana, ansiosa de recibir material y recursos sanitarios para protegerse frente al coronavirus.

Y no fue el único caso. Lo mismo hizo el consejero de Políticas Digitales, Jordi Puigneró, argumentando que con esta asignación el Gobierno español demostraba “no tener ningún respeto por Cataluña”. O el fugado Puigdemont, que desde Waterloo consideró que “quien decidió enviarnos 1.714.000 mascarillas sabía que jugaba con una cifra que para los catalanes es sensible e importante”.

Sin embargo, la realidad desmintió las teorías conspirativas del nacionalismo catalán: el reparto de 10,5 millones de mascarillas por parte del Gobierno se hizo de forma proporcional en función de la población de cada comunidad autónoma. Y a Cataluña le correspondió matemáticamente esa cantidad, tal y como informó Crónica Global.

La disputa por las mascarillas dio pie a otros episodios y pifias sorprendentes, como la rectificación de Budó tras anunciar que la Generalitat había comprado 14 millones de unidades FFP2 --aclarando luego que en realidad eran quirúrgicas R2--; o el colapso del sistema en las farmacias a la hora de venderlas.

El "Gobierno de España" y obras que se paran tarde

La actitud recelosa y crispada de los miembros del Govern en relación al Ejecutivo central se evidenció también de forma más sibilina en el plano comunicativo con detalles como la insistencia en no traducir durante sus comparecencias en catalán el término “Gobierno” --”Govern”, en catalán-- cuando se trataba del español. Especialmente llamativo fue, en este sentido, el caso de Buch quien, de forma sistemática aludía al “Gobierno de España” o el “Gobierno del Estado español” --tal vez para hacerlo más ajeno a su electorado--, y casi siempre para quejarse. Por ejemplo, culpándole de “ralentizar” la compra de mascarillas, EPI o tests de coronavirus y otro material para los Mossos d’Esquadra.

La atribución a terceros de responsabilidades propias ha sido algo recurrente desde el Govern independentista durante los últimos últimos meses. Así, casi dos semanas después de decretarse el estado de alarma, la consejera Budó culpaba a “Madrid” de que la Generalitat no hubiera detenido obras públicas que dependían de sus propias competencias. Algo que, desde el Ayuntamiento de Barcelona, había denunciado la concejal Janet Sanz al recordar que, hasta ese momento, la Generalitat aún tenía 36 obras públicas en activo. Eludiendo la autocrítica, Budó le replicó instando al Gobierno a parar también todas las privadas.

Ven "populista" bajarse los sueldos

Como portavoz del Ejecutivo catalán, Budó ha sido protagonista de otras polémicas, como el reiterado rechazo de los dirigentes del Govern a bajarse los sueldos --más altos que los del Gobierno central o los de cualquier otra administración autonómica-- debido a la crisis. Una idea sugerida desde Unidas Podemos para los diputados y altos cargos gubernamentales, y que Budó --que como consejera percibe 115.000 euros anuales-- tildó de “populista”.

Posteriormente, los diputados de Parlament aprobaron subir las pensiones de los expresidentes y exconsejeros de la Generalitat en el decreto de medidas para paliar los efectos del coronavirus, con los votos a favor de JxCat y ERC.

TV3 y Madrid como "lugar de origen" de la pandemia

La tendencia a atribuir a España los males de una pandemia detectada por primera vez en China a finales del año pasado, y que ha hecho estragos en todo el mundo, tampoco ha sido ajena a los medios de comunicación y estrellas mediáticas afines al independentismo. En el caso de TV3, por ejemplo, se detectó un claro caso de manipulación en este sentido en su informativo Telenotícies cuando, durante una conexión en directo con su delegación en Madrid para informar sobre el impacto del coronavirus en la capital española, se sobreimpresionó en pantalla, durante 14 minutos, este rótulo: “La crisis del Covid, desde el lugar de origen”.

Los rótulos de los informativos de TV3 señalan Madrid como origen del coronavirus / CG
Los rótulos de los informativos de TV3 señalaron a Madrid como lugar de origen del coronavirus / CG

Los medios de comunicación públicos dependientes de la Generalitat también han dado cabida a las burlas a la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias del Ejército para construir hospitales de campaña y hacer tareas de desinfección en residencias y otros espacios públicos de Cataluña. Una ayuda que, con frecuencia, fue acogida con recelos, desdén e incluso a veces rechazada, por parte de algunos dirigentes de la Generalitat y que, cuando se aceptó, se hizo recordando que el Ejército “también se paga desde Cataluña”, como subrayaron Budó y Buch.

Así, en el programa Planta Baixa de TV3, su copresentador Maiol Roger consideró “una novedad que los militares velen a los muertos y no los provoquen, que es lo que hacen habitualmente"; y en el APM de Catalunya Ràdio se hizo un extenso gag en el que, recurriendo a los tópicos hispanófobos del nacionalismo gobernante en Cataluña, se intentaba desprestigiar su ayuda, parodiando a los soldados españoles como unos rudos ignorantes que intentan combatir la pandemia con armas, misiles y submarinos.

"Autodeterminación" con turismo español

A ello hay que sumar el papel jugado por los referentes políticos y mediáticos del independentismo en las redes sociales como refuerzo y altavoz de las tesis del Govern durante la crisis del coronavirus. La lista de ejemplos sería inacabable. Y no pocos de ellos, sorprendentes por su virulencia, como en el caso del director de comunicación de la Consejería de Interior Joan Maria Piqué, que en su perfil de Twitter sugirió la lucha armada por la independencia. Un mensaje por el que no pidió disculpas, ni dimitió, ni fue cesado. Y que tampoco fue censurado públicamente por su superior, Miquel Buch, amparándose en su “libertad de expresión”. Es más: días después de eso, Piqué descalificó a un diario por un artículo crítico con el sesgo informativo de TV3, y cargó también contra el arzobispo de Barcelona por hacer tuits en castellano.

Tuit de Joan Maria Piqué en el que animaba a un alzamiento armado / TWITTER
Tuit de Joan Maria Piqué en el que animaba a un alzamiento armado / TWITTER

Y ahora, después de haberse pasado buena parte del estado de alarma reclamando el "confinamiento total", y con decenas de nuevos casos de contagios y fallecimientos diarios por la pandemia en Cataluña, según sus propios datos, en el Govern de Torra todo han sido prisas por pasar página y aplicar lo que denominan "etapa de reanudación", o lo que en el resto de España se conoce como "nueva normalidad". Así, en su afán por acelerar la desescalada, la fase 3 en Barcelona y Lleida duró apenas un día.

Con la recuperación del pleno control de sus competencias en el horizonte, el Govern siguió insistiendo esta semana en el Parlament en sus quejas y críticas al Gobierno por la financiación para afrontar la crisis social y sanitaria; y su presidente, Quim Torra, en la necesidad, además, de hacer un referéndum de “autodeterminación” en Cataluña. Al mismo tiempo, para sobreponerse a la crisis económica, la Generalitat acaba de poner en marcha una campaña para atraer el turismo de otros puntos de España.