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Gabriel Rufián, con el cartel de Oriol Junqueras, la imagen de ERC para las municipales y europeas del 26 de mayo. Imagen de un artículo sobre Rosalía / EFE

Esquerra da por amortizada la campaña de Puigdemont al Parlamento europeo

Los republicanos se muestran molestos por el nuevo protagonismo del expresidente, tras la polémica judicial, pero se agarran a su estrategia “ganadora”

6 min

El malestar existe. El cabreo es notorio. Pero la estrategia es clara. Por una vez. La dirección de Esquerra Republicana da por amortizada la campaña de Carles Puigdemont a las elecciones europeas, a pesar de que se ha visto beneficiada por la polémica judicial, suscitada tras la decisión inicial de la Junta Electoral Central de impedir la lista del expresidente al Parlamento europeo. Los republicanos consideran que, tras todo el trabajo previo, la estrategia es “ganadora”, y que podrán lograr el objetivo de ser la fuerza hegemónica en el seno del independentismo.

Eso es lo que está en juego. Lo que siempre se ha dirimido, desde que Artur Mas decidiera, después de perder 12 diputados en las elecciones autonómicas de 2012, seguir adelante con un acuerdo con Esquerra Republicana. Se iniciaba un camino que ha comportado para el independentismo un callejón sin salida, con políticos en prisión y fuera de España, como es el caso del propio Puigdemont.

Protagonismo mediático de Puigdemont

Tanto el espacio que quiere organizar Puigdemont, al margen ya del PDeCAT y de todo vestigio de la exConvergència --pero con mimbres exconvergentes--, como Esquerra Republicana se preparan para una nueva etapa en Cataluña. Y lo que pase en las elecciones autonómicas, municipales y europeas del 26 de mayo será determinante.

Puigdemont prepara un recurso contra el Supremo

Puigdemont, en una entrevista en TV3

Así lo explican los dirigentes consultados por Crónica Global que no temen las argucias de Puigdemont, aunque lamentan la utilización que ha hecho, y el eco que ha encontrado en los medios públicos de la Generalitat. Puigdemont está a todas horas, sus abogados en todas las emisoras de radio, y, además, ha logrado una victoria frente a la Junta Electoral Central, con informes favorables de la Fiscalía y el posicionamiento a favor del Tribunal Supremo. Guste o no en las filas de los republicanos, Puigdemont ha logrado un buen pellizco mediático y un impulso para su campaña.

Con un Maragall al frente en las municipales

La situación, sin embargo, se analiza con cierta calma por parte de la dirección de Esquerra, que tiene como hombre fuerte a Pere Aragonès, el vicepresidente de la Generalitat. Todo está enfocado, con cierta “obsesión”, como se reconoce, en la campaña de las elecciones municipales y, en concreto, en Barcelona. Ganar la capital catalana, y con un candidato como Ernest Maragall, se ve como un “hito”, que pocos militantes y cuadros republicanos imaginaban hace sólo unos años. “Tener un apellido Maragall en nuestras filas muestra cómo han cambiado las cosas”, apunta un dirigente. Eso debe significar un punto de inflexión en esa particular lucha contra el mundo convergente.

Ernest Maragall, candidato de ERC a las elecciones municipales de mayo / EP

El candidato de ERC por Barcelona, Ernest Maragall

Esquerra ha presentado 807 candidaturas en las elecciones municipales, el partido que tendrá más presencia en el territorio. Es la primera vez que ocurre, y es “significativo”. Ahora bien, ¿qué pasa en las europeas?

Presencia y explicaciones en todo el territorio

Una parte de la militancia de Esquerra, cargos locales, que viven inmersos en el debate independentista, siente una cierta querencia por Puigdemont, por mantener “el pulso con el Estado” y podrían votarlo en las europeas. Eso lo sabe la dirección del partido, y Oriol Junqueras. Pero, precisamente por eso, la campaña interna para que no tenga una gran incidencia es intensa.

Las reuniones con vecinos en los pueblos, desde los más pequeños a los mediados y grandes, son constantes. Esquerra lleva preparando las elecciones hace muchos meses, y, de hecho, ha creado una dinámica que dura años: un domingo por la mañana, reunión “improvisada” en pueblos de comarcas del Berguedà o de Osona, las dos en la provincia de Barcelona, por poner un ejemplo: los cargos locales se explican, y contestan las preguntas de todos los vecinos que acuden. Con la boca pequeña defienden la figura de Puigdemont, pero insisten en que esta vez debe quedar claro el partido que será la nueva referencia en Cataluña: ERC.

Puigdemont y la transversalidad

Los alcaldes convergentes, los cuadros de Junts per Catalunya, asisten a esa transformación política, con el intento de minimizar los daños. Pero hay una preocupación que es común: para ganar en determinadas localidades, Igualada o Manresa, por ejemplo, se necesita una cierta transversalidad, de vecinos que votan otras opciones en elecciones generales o autonómicas. Y la figura de Puigdemont no logra esa atracción transversal.  El debate sobre cómo se puede lograr la independencia de Cataluña está presente. Pero prima, y nunca ha dejado de pasar eso, “la batalla por ganar a Convergència”, como apuntan las fuentes consultadas.

Ahora, aunque el partido ya no exista, aunque se llame Junts per Catalunya, y haya habido cambios, con la figura de Puigdemont como aglutinador, Esquerra sigue pensando en los mismos términos, porque, de hecho, entiende que aquellos convergentes son los mismos que aspiran a mantener el poder: en alcaldías, diputaciones provinciales, consejos comarcales, entidades e instituciones locales… Y ese poder podría cambiar de manos el 26 de mayo.