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Carles Puigdemont tras Roger Torrent, el nuevo presidente del Parlament: las espadas entre JxCat y ERC siguen en algo / FOTOMONTAJE DE GC

Las espadas entre JxCat y ERC siguen en alto pese a la constitución del Parlament

El plácido nombramiento de Torrent es la calma que precede a la tormenta: los convergentes exigen ahora el voto delegado para investir a Puigdemont, pero los republicanos se resisten

7 min

Cuatro horas separan la frase pronunciada por Ernest Maragall (ERC) --“este país siempre será nuestro”-- y la de Elsa Artadi (Junts per Catalunya) --“tenemos mayoría independentista en la Mesa del Parlament”--. Cuatro horas en las que ayer se constituyó la nueva Cámara catalana, escenario de un cambio de cromos entre los independentistas.

Los nuevos convergentes facilitaron el nombramiento del republicano Roger Torrent como nuevo presidente del Parlament renunciando a que Puigdemont y los cuatro exconsejeros “exiliados” en Bruselas pidieran el voto delegado. Pero, a cambio, exigen que ERC facilite la investidura del candidato de JxCat. Las espadas siguen en alto. Y aunque ambas formaciones aseguran tener un acuerdo, lo cierto es que los republicanos se resisten a dar un cheque en blanco a JxCat.

Al servicio del 'procés'

Las reflexiones de Maragall y Artadi son el mejor ejemplo de cómo la XII legislatura que ayer arrancó en la Cámara autonómica estará al servicio del proceso secesionista. Ya lo estuvo en la anterior legislatura, con Carme Forcadell como presidenta de la Mesa y actuando de correveidile de las necesidades separatistas de convergentes, republicanos y antisistema.

A partir de ahora será Roger Torrent, el presidente del Parlament más joven de la historia democrática de esta institución, quien coge el relevo de esa gestión parlamentaria. Torrent será el encargado de repartir juego y decidir si la Cámara acata las resoluciones de los letrados y obedece las sentencias judiciales sobre un procés que sigue adelante.

Lo dijo el propio Torrent en su estreno en el cargo, aunque con un tono conciliador y moderado que fue bien recibido por la oposición, excepción hecha de Ciudadanos, cuya líder, Inés Arrimadas, sentenció que, de nuevo, la segunda institución de Cataluña estará al servicio, no de todos los catalanes, sino del independentismo.

Por el contrario, a la CUP le pareció demasiado “autonomista” el discurso de Torrent, a pesar de arremeter contra la aplicación del artículo 155 y abogar por la construcción de la nueva república catalana.

Torrent, presidente por descarte

El nombramiento de Torrent, propuesto por ERC casi por descarte –Forcadell renunció a revalidar el cargo y Carles Mundó abandonó la política—, tuvo lugar sin apenas protestas por parte de la bancada de la oposición. Previamente, Ernest Maragall, que como miembro de la Mesa de Edad encargada de pilotar la constitución del nuevo Parlament sorprendió a propios y extraños con un incendiario discurso independentista –“España no sabe ganar, sino derrotar. No sabe compartir, sino humillar y castigar”, dijo--, permitió a los encarcelados Oriol Junqueras, Jordi Sànchez y Joaquim Forn delegar el voto.

Las mayorías parlamentarias a favor de Torrent estaban garantizadas, dado que los comunes se han negado a negociar una alternativa con PP, PSC y Ciudadanos. Pero este voto afianzaba los apoyos secesionistas. Facilitó ese trámite el hecho de que JxCat renunciara a pedir la delegación del voto para Puigdemont y el resto de refugiados en Bruselas. El Gobierno ya había anunciado que impugnaría la sesión constitutiva si se permitía a Puigdemont votar desde su retiro voluntario. Y aunque los letrados del Parlament rechazaban esa delegación --los secesionistas siempre han ninguneado sus resoluciones--, Maragall permitió ejercerla para los encarcelados sin apenas explicaciones. PP y Cs protestaron, pero sin demasiado énfasis, mientras que PSC lo aceptó.

Es la calma que precede a la tormenta. Porque JxCat ya ha anunciado que piensa exigir a ERC que cumpla la segunda parte del contrato, esta es, que Puigdemont y los cuatro exconsejeros puedan delegar el voto y que el expresident catalán pueda ser investido a distancia. Según Artadi, la idea de Puigdemont es gobernar desde el Palau de la Generalitat. Es decir, que podría regresar a España para forzar la imagen de la detención de un presidente investido. Y es precisamente Torrent quien deberá decidir si se admite ese voto a distancia.

Segunda rectificación de ERC en una semana

Pero ese acuerdo entre JxCat y ERC no es del todo nítido. Por dos veces en apenas una semana, los republicanos han dado marcha atrás en sus pactos. Primero desautorizaron el apretón de manos que Marta Rovira y Puigdemont suscribieron en Bruselas, reduciéndolo a un acuerdo de mínimos. “Incluye un arranque de legislatura, pero no la investidura”, precisaron. Ahora han vuelto a edulcorar el pacto que el martes, víspera de la constitución del Parlament, publicitaron. ERC dice que dará apoyo a Puigdemont, pero de eso a comprometerse a investirle a distancia hay un trecho.

A partir de ahora se abre un período de diez días en los que Roger Torrent abrirá una ronda de contactos con las formaciones políticas para preparar el debate de investidura. Si, como ha avanzado JxCat, se solicita la delegación de voto de Puigdemont y los “exiliados”, esa sesión promete ser mucho más convulsa, pues la oposición endurecerá su rechazo en forma de impugnaciones y peticiones de dictámenes. Y también pondrá a prueba la capacidad de ERC de asumir las excentricidades de sus socios secesionistas.