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José Luis Escrivá - Ministro de Seguridad Social, Inclusión y Migraciones

Escrivá, la baza de Sánchez para lograr el apoyo del PP a la renta mínima

El ministro de Seguridad Social choca con Pablo Iglesias, que defiende una renta básica estructural que se aplique desde ahora mismo

9 min

El Gobierno de coalición de Pedro Sánchez mantiene un equilibrio inestable. Los choques entre los dos socios, PSE y Unidas Podemos, han comenzado a ser serios, con rotundas salidas de guión, a partir de la propuesta de renta mínima. El ministro de Asuntos Sociales, José Luis Escrivá, lo explicitó este jueves: “Me he enterado por la prensa”, aseguró, en referencia al anuncio del vicepresidente Pablo Iglesias sobre la renta mínima. La presentación de la medida se pretendía realizar este mismo jueves, de la mano del propio Escrivá. Pero no se produjo. La detallará y la presentará Escrivá, en las próximas semanas, y con el encargo de Sánchez de que sea precisa, bien diseñada, para lograr el apoyo del PP de Pedro Casado.

¿Por qué? El presidente del Gobierno, según las fuentes consultadas, no quiere quedarse solo con una medida que será central y que puede marcar su mandato y el posible éxito si se logra superar, primero, la crisis sanitaria, y, después, la enorme crisis económica. El hombre elegido es Escrivá, bien visto en el PP, aunque se le considera demasiado encantado de haber sido elegido ministro, y de querer ahora encauzar a los ministros de Unidas Podemos, desde la ortodoxia económica.

El proyecto ideológico de Iglesias

La suerte de Sánchez dependerá de ese equilibro con Unidas Podemos, y de la propia actitud de Pablo Iglesias, si acepta o no ese tutelaje. La renta básica forma parte del núcleo programático de Podemos, con una base académica, que arranca desde hace más de dos décadas, y que, al margen de la actual coyuntura, es ideológica. Se trata de ofrecer una herramienta a todos los ciudadanos, por el hecho mismo de serlos, para que puedan desarrollar otras facetas de la vida. Uno de sus impulsores fue el filósofo belga Philippe Van Parijs, y en España lo ha desarrollado desde la Universidad de Barcelona el economista Daniel Raventós. Y lo que desea Iglesias, ahora ya con la urgencia de la actual situación económica provocada por el Covid-19, es marcar el terreno político con una renta mínima que podría alcanzar los 500 euros y encauzar la situación de algo más de un millón de hogares, lo que podría alcanzar a tres millones de personas.

Pero, ¿cómo se saca adelante, y, principalmente, cómo se logra que vaya a las familias que realmente más lo necesitan y cómo se establece un buen diseño en el que estén implicados todos los ministerios responsables? Pedro Sánchez ha fijado esa cuestión, con una apuesta clara por el ministro Escrivá, sabedor de que si la fórmula se establece sin errores y es convincente tendrá el apoyo del PP.

José Luis Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, sacará adelante la renta básica en las próximas semanas / EP
José Luis Escrivá, ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, sacará adelante la renta básica en las próximas semanas / EP

Renta temporal

Sánchez no quiere prescindir de Podemos para seguir adelante en el Gobierno, pero también es consciente de que necesitará abrir el arco, e incorporar, en lo que pueda al PP. Para ello ha puesto en marcha varias mesas de negociación, aunque todavía sin ninguna garantía de que fructifiquen, pese a que con Ciudadanos la respuesta que ha recibido es más positiva.

Escrivá, que conoce esa situación, expresó este jueves que la medida estará lista en varias semanas, pero no mañana, como le pide Pablo Iglesias. “Lo importante será cuándo la podamos llevar al Consejo de Ministros y eso será en semanas”, señaló el ministro de Seguridad Social. Lo que pretende Escrivá es que sea una renta mínima temporal, enfocada a los más necesitados, y, posteriormente, ver cómo se podría generalizar, que es lo que desea desde el primer momento Pablo Iglesias.

Falta de confianza

El problema de fondo es la falta de confianza entre los dos socios a la hora de elaborar la producción legislativa. Ocurrió con la Ley de Igualdad, con reproches contundentes entre el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el portavoz de Unidas Podemos, Pablo Echenique. Los ministros socialistas afearon a la ministra de Igualdad, Irene Montero, la impericia legislativa.

Iglesias reaccionó con celeridad este mismo jueves, tras conocer la reacción del ministro Escrivá. “Todo está listo para que, en las próximas horas, los equipos de la Vicepresidencia y del Ministerio de Inclusión (Escrivá), mantengan nuevas reuniones, como llevamos teniendo ya desde hace días, para terminar de definir todos los detalles de este sistema de protección social”. Sin embargo, el líder de Unidas Podemos, ya no ofrecía ninguna fecha inminente.

La experiencia de Escrivá

Lo que está en juego será de una gran trascendencia. El impacto en la economía española de la pandemia del coronavirus puede dejar a muchas familias con muy pocos ingresos. El hecho de anunciar una renta mínima, sin tener hasta el último detalle bien elaborado, pone de los nervios al propio ministro Escrivá, que dirigió antes de ser nombrado ministro, la Airef, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, el instrumento que reclamó la Comisión Europea al Gobierno de Mariano Rajoy para controlar las cuentas públicas tras la crisis de 2008. La labor y la imagen del ahora ministro gustó y gusta al PP, aunque inicialmente se enfrentara al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Fruto de esa experiencia, Escrivá tiene claro lo que se juega: “Este tipo de instrumentos a veces tienen el problema de que no llegan a quienes de verdad lo necesitan. Después hay que pagar la prestación y llegar a toda España”, señaló el ministro de Seguridad Social e Inclusión, con un mensaje final y es que la renta mínima se gestionará, precisamente, desde la Seguridad Social, “como la que hay por hijo a cargo”, y que la ofrecerá el Gobierno central y no las autonomías.

En esa fricción entre ministros, y con Pablo Iglesias agazapado, pero con la intención de reivindicar cuando pueda la medida, ha surgido la ministra de Hacienda, María José Montero, que no ha sabido resolver la situación, con titubeos sobre cuándo se podrá implementar. Al señalar en el consejo de ministros que la renta mínima estaría preparada en “varios meses”, Montero provocó la salida de Iglesias, que desea que todo esté listo a primeros de mayo. Esa falta de coordinación, porque no se quiere incomodar a nadie, ha provocado que todo quede en manos de Escrivá, tras las indicaciones de Sánchez. El PP lo espera. “Si está bien diseñada la aprobaremos”, señalan fuentes del entorno de Casado. Y el presidente Sánchez lo sabe.