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Ernest Suñé, concejal del PSC y portavoz del grupo socialista en el Ayuntamiento de El Masnou

Ernest Suñé: “No se puede ser de izquierdas e independentista”

El concejal del PSC en El Masnou niega que en Cataluña haya "represión" ni "presos políticos", y se declara "harto" de los "falsos mitos" del secesionismo

11.08.2019 00:00 h.
14 min

Ernest Suñé (Barcelona, 1965) es una de las voces del PSC que se han expresado públicamente con mayor contundencia contra el independentismo y sus dirigentes. Concejal del Ayuntamiento de El Masnou desde 2003, y actual portavoz del grupo socialista en el consistorio de esta localidad barcelonesa gobernada por ERC, su oposición al nacionalismo ha adquirido cierta repercusión en los últimos días a raíz de una intervención suya en el pleno oponiéndose a una moción de Junts Per Catalunya para declarar al pueblo como municipio de la “república catalana”. Una declaración institucional que fue aprobada con los votos de republicanos, postconvergentes, CUP y una concejala de Fem Masnou.

En el vídeo, publicado en su perfil de Youtube, Suñé acusa a los líderes independentistas de haber “roto la armonía” en Cataluña, de “engañar” a sus ciudadanos, y se declara “harto” de sus “falsos mitos” y "gestas". “No hay mandato, ni república, ni exiliados, ni presos políticos, ni represión. Todo es mentira”, afirma. Asimismo, les acusa de esconder con sus soflamas su “falta de voluntad” de hacer políticas sociales, y de tapar con ellas sus “recortes sociales, de derechos, libertades y pérdida de poder adquisitivo”, entre otras cuestiones. Lo cual le lleva a definir el procés como un “trampantojo”.

En conversación con Crónica Global, Suñé profundiza en sus reflexiones. Y empieza denunciando que, en ese mismo pleno, se aprobó el régimen de dedicaciones y retribuciones de los miembros de la corporación propuesta por ERC con el apoyo de una fuerza teóricamente en sus antípodas como Ciudadanos, que a cambio "obtuvo un cargo de confianza" de libre designación, concesión que se ha hecho "extensiva" al resto de grupos. “En una de mis intervenciones ya les felicité por el acuerdo. Lo hice con ironía, pero no lo critico. Yo defiendo llegar a pactos. En democracia tiene que ser así. Lo que no tiene sentido es no hablar. Aunque tampoco pueden haber pactos a cualquier precio”, sostiene.

"ERC es igual de radical que JxCat"

Por lo que respecta a su intervención contraria el procés, Suñé no rechaza poder llegar a acuerdos con ERC y JxCat, aunque eso sí, “siempre que sea dentro del marco democrático”. “Ahora parece que JxCat ha cambiado los roles, perdiendo la moderación del pujolismo, y convirtiéndose en un ente radical. Pero que nadie se lleve a engaño: ERC es igual”, advierte. “Lo que pasa es que ahora ven posible el sorpasso”, que significaría “el fin” de los postconvergentes. Y de ahí la actual “moderación” de los republicanos.

“ERC lo hace todo en clave catalana. El actual discurso de su diputado Gabriel Rufián en el Congreso es pensando en obtener un mayor rédito político aquí, usurpando la anterior moderación de CiU, porque quieren ser el nuevo pal de paller de Cataluña. Pero ampliando las bases del independentismo para exigir otro referéndum dentro de unos 20 años”, sostiene.

"Ahora toman su propia medicina"

Suñé también se muestra crítico con el papel de las asociaciones independentistas “nutridas con dinero público”, que “han cumplido su función de apretar” a los políticos, y que ahora, “al ver el pragmatismo de ERC, se vuelven en su contra”. El concejal socialista pone como ejemplo de ello los dos recientes escraches sufridos por Rufián en las vecinas localidades de Mataró y Dosrius, a raíz de su abstención en la fallida investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. “Ahora están tomando de su propia medicina”, afirma.

El concejal socialista recuerda que en su comarca, El Maresme “día sí, día también, sufrimos insultos y pintadas en sedes de partidos políticos”. “Yo tengo la espalda curtida. Voy con dignidad por la calle, pero a veces me doy cuenta de las miradas furtivas de odio, como si molestáramos”. También ha vivido momentos de tensión en determinados plenos con público.

Imagen del escrache independentista a Gabriel Rufián / @ASalvadorGali
Imagen de uno de los escraches independentistas a Gabriel Rufián en Dosrius / @ASalvadorGali

"Quieren romper Cataluña y España"

“Yo soy antiindependentista, pero me parece bien que haya gente que sea independentista. No soy partidario de prohibir sus partidos. En democracia todo puede defenderse. Eso sí, siempre que sea por cauces democráticos”, insiste. Lo que no ve correcto, añade, es llevar a cabo esas ideas “por la fuerza, saltándose las normas y generando una fractura social de la que tardaremos años en salir”.

El concejal socialista apela a la “moderación” de quienes “quieren romper Cataluña y España”. Crítica que no circunscribe sólo al nacionalismo catalán, sino también a otros partidos como Cs.

Como el Brexit

Suñé niega la existencia de lo que los independentistas denominan “república”, “exiliados” y “presos políticos”. “Si en Cataluña hay una república y su presidente, Quim Torra, tiene competencias sobre sus cárceles, el carcelero es él, porque los presos están en ellas. Que los saque. Lo que no es compatible es hablar de república y estar sometido al Estado español. Y hay gente que los cree, aunque me parece que cada vez son menos”, afirma. ¿Por qué? “Algunos, porque son independentistas de toda la vida, y es lo que quieren. Y luego están los sobrevenidos, golpeados por la crisis, que han comprado el discurso fácil del independentismo. El helado de postre todos los días, el España nos roba 18.000 millones al año… Si les dicen eso, ¿a quién le amarga un dulce?”.

La comparación con el Brexit le parece inevitable: “Las mentiras acaban saliendo a flote. En Gran Bretaña, Nigel Farage prometía 450 millones de libras a la semana por salir de Europa, y era mentira. El discurso independentista se basa en emociones, diciendo que fuera de España todo será mejor”.

Más presencia del Estado

Suñé cree que “como todos los países con pasado, España puede haber hecho cosas mal. Pero uno no es responsable de lo que hacía su tatarabuelo. Hoy en día tenemos un Estado del bienestar, Sanidad pública, un clima de concordia a pesar de todo, cosas positivas de las que deberíamos hablar más desde la Administración”, expone.

Por ello, se queja de que “en Cataluña casi no hay España, y debería haber más: que el Estado estuviera más presente”. Y sugiere ideas como una mayor descentralización, que en su opinión contribuiría a que muchos catalanes sintieran más identificación.

TV3 y la sentencia del Supremo

Suñé, asimismo, se muestra crítico con el papel de los medios de comunicación públicos catalanes durante el procés. En especial, TV3, que a su juicio “se ha convertido en un elemento fundamental para su pervivencia”. Opina que, “si algún día dejaran de hablar de él, el procés se acabaría solo”. En su opinión, este canal necesita cambiar “de arriba a abajo”, al tiempo que lamenta “su altísimo presupuesto”. “O reduces plantilla, o reduces el gasto en producciones externas, pero las dos cosas a la vez no pueden ser. Y más, con las cuentas que tiene la Generalitat, con funcionarios pendientes de cobrar" pagas atrasadas.

Por lo que respecta a la próxima sentencia del Tribunal Supremo a los líderes del procés, Suñé no teme un “otoño caliente”. O, al menos, no tanto como el de 2017, cuando se llevó a cabo el referéndum ilegal del 1-O y la DUI. “Creo que ya se ha acabado”, sostiene. "Se verán actos, cortes de autopistas... pero ha cambiado el chip. Veo independentistas descontentos, aunque no lo digan. La Diada servirá para tomar el pulso, como el 1-O...”. Y tiene claro que “la sentencia no agradará, sea cual sea”. “Veo a la gente cansada. No sé qué pasará. Pero no creo que vaya a haber tanta crispación” como hace dos años.

Quim Torra, Elsa Artadi y Artur Mas, en la manifestación en Madrid del independentismo de Cataluña / Efe
Quim Torra, Elsa Artadi y Artur Mas, en una manifestación independentista / EFE

Artur Mas, el detonante

Rebobinando en el tiempo, Suñé se reafirma en su tesis de que el procés fue un fenómeno impulsado con la finalidad de ocultar los severos recortes aplicados por la Generalitat desde el inicio de la crisis, y que continúan sin revertirse. Y apunta a un claro responsable de todo ello: “Artur Mas se subió al carro del independentismo. Cuando llegó a la presidencia, pactó con el PP en Cataluña, en Madrid y en la Diputación. No se le veía tan afectado por la sentencia del Estatut. Pero entonces vino el asedio del Parlament de los indignados" del 15M, en junio de 2011, contra sus políticas sociales. Una manifestación que le llevó a entrar en el hemiciclo en helicóptero para eludir a los manifestantes. “Mas y alguno de los consejeros que ahora están en prisión pidieron penas contra ellos”, recuerda.

Cambiaron de discurso porque les convenía. Si ondeaban la bandera independentista, la gente no vería las leyes Ómnibus, que fueron una trituradora de todo lo que había hecho antes el Tripartit. Ni la trama de corrupción de CiU, que la ha obligado a cambiar de nombre varias veces. Son estrategias que sirven para ocultar. Mas se creía que podía dominar el independentismo. De ahí su famoso cartel electoral de 2012, en el que aparecía como un Moisés abriendo los mares. Creía que podría beneficiarse. Y le salió mal la jugada”, valora el concejal socialista.

La "insolidaridad" del independentismo

Por hechos como estos, Suñé considera que “no se puede ser de izquierdas e independentista. Si el independentismo basa su argumento en que España nos roba, porque Cataluña es rica, y no quiere aportar al resto, eso es insolidaridad. Y ser de izquierdas es incompatible con ser insolidario. Si el PIB catalán, el nivel de vida y los salarios son mayores, es normal aportar más que la media y recibir por debajo”, valora. “Si vemos Europa, Alemania aporta mucho más de lo que recibe. Es lógico”. Y pone otro ejemplo para rebatir el argumentario nacionalista: “Si aplicáramos el mismo criterio a los barrios de Barcelona, Pedralbes debería pedir más inversión que Nou Barris”.

“El independentismo es la excusa de gente de posibles para pagar menos. Ese es el quid de la cuestión. Es el neoliberalismo agazapado”, concluye.

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