ERC desautoriza el pacto entre Puigdemont y Rovira

Los republicanos se niegan a dar un cheque en blanco al expresidente y diluyen los acuerdos de Bruselas, mientras que JxCat exprime los problemas internos del partido de Junqueras

Marta Rovira, dirigente de ERC, reclama ya un nuevo candidato al expresidente Puigdemont / FOTOMONTAJE DE CG
11.01.2018 00:00 h.
5 min

Las espadas entres Junts per Catalunya y ERC siguen en alto. Condenados a entenderse para volver a gobernar la Generalitat, quienes fueron socios en la anterior legislatura no acaban de encontrar un lugar común que allane el acuerdo. Los republicanos se resisten a dar un cheque en blanco a Carles Puigdemont, al que quieren investir como presidente de la Generalitat. Pero no a cualquier precio.

Por su parte, el exalcalde de Girona exprime la división interna existente en ERC, donde el encarcelamiento de Oriol Junqueras y el adiós de Carles Mundó dejan al partido en una situación de debilidad. Marta Rovira ha vuelto a aparecer en escena como artífice del pacto que supuestamente se cerró el martes en Bruselas con Puigdemont. Pero los republicanos han diluido ese acuerdo, del que quedó constancia por escrito, cuestionando, de nuevo, el papel de la número dos de ERC.

Ungida presidenciable

Mientras todo el foco mediático estaba centrado en la rueda de prensa que dio Artur Mas para explicar sus motivos para abandonar la presidencia de PDeCAT, Puigdemont y Rovira se reunían en la capital belga. Quien fue ungida presidenciable por Junqueras durante la campaña de las elecciones del 21D regresó de Bruselas con un pacto bajo el brazo que contemplaba una mayoría independentista en la Mesa del Parlament, la investidura de Carles Puigdemont y la formación de un Govern independentista cuyos cargos serían repartidos a un 50% entre JxCat y ERC.

Ante las dudas expresadas por Carme Forcadell para repetir como presidenta de la Mesa –sus problemas judiciales le obligan a ser muy prudente— y la marcha de Carles Mundó, a quien un sector importante de ERC prefería como sustituto de Junqueras, los nombres que suenan ahora son los de Ernest Maragall, Antoni Castellà (Demòcrates) y Raül Romeva.

Presidencia virtual

En su encuentro belga, Puigdemont propuso a Rovira el cargo de consellera en cap, cargo que, en el supuesto de que prosperara la surrealista idea del expresidente de gobernar de forma telemática, adquiriría una mayor relevancia. En este sentido, la dirigente republicana y el líder de JxCat pactaron que las cuestiones técnicas no serían un problema para investir a Puigdemont a distancia.

Un pacto, por tanto, ambicioso y muy atractivo para Marta Rovira, a quien a su regreso a Cataluña le cayó un jarro de agua fría. Fuentes de ERC precisaron que el acuerdo con JxCat “incluye un arranque de legislatura, pero no la investidura”. Una matización que ha provocado cierta perplejidad en el entorno de Puigdemont, pues recuerdan, a modo de obviedad, que “no se puede empezar un mandato sin una investidura previa”. Asimismo, los republicanos se resisten a dar el plácet al sistema virtual que quiere utilizar Puigdemont. Hay dos fórmulas planteadas: delegación de la lectura del discurso de investidura en otro diputado o la vía telemática. ERC quiere esperar a que se pronuncien los letrados del Parlament sobre la viabilidad telemática.

El descontento de las bases

En clave interna, si ya sentó mal en las bases que Rovira fuera designada a dedo como sucesora de Junqueras –ERC es un partido que se define como asambleario--, igualmente chirría entre las bases, así como entre algunos dirigentes republicanos, que la secretaria general se preste a hacer tantas concesiones a Puigdemont. Sus meteduras de pata durante la campaña –aseguró sin pruebas que el Gobierno había amenazado con “muertos en la calle” si se declaraba la república catalana y no aguantó el cara a cara con la candidata de Ciudadanos, Inés Arrimadas— fueron muy cuestionadas dentro del partido. Su rivalidad con el exconsejero y exdirigente Xavier Vendrell, así como sus discrepancias con cargos como Joan Tardà o Joan Manuel Tresserras, partidarios de abrirse a pactos a Podemos, provoca que Rovira pierda enteros en ERC. Por el contrario, los ganan otros dirigentes como Roger Torrent o Sergi Sebrià.

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