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ERC congela a Artadi a la espera de que el PDeCAT estalle

Los republicanos presionan a los nuevos convergentes para que opten por otro candidato alternativo a Puigdemont o asuman la candidatura de Elsa

Marta Pascal, Albert Batet y Elsa Artadi, de izquierda a derecha, en un acto de PDeCAT, en quien confía ERC para que apoye un candidato alternativo a Puigdemont/ EUROPA PRESS
09.02.2018 00:00 h.
5 min

En Esquerra viven estos días con desesperación. La estrategia del llamado club de Carles Puigdemont les pone los nervios de punta. El candidato es Puigdemont, mantiene Junts per Catalunya, pero con la candidata Elsa Artadi en la recámara. Y ante eso, la dirección de ERC ha congelado a Artadi, a la espera de que el PDeCAT diga que todavía vive, y que no está dispuesto a ofrecer el apoyo, para elegirla presidenta, a una dirigente que ni es del partido ni se le conoce ninguna trayectoria política de cierto peso.

¿Es eso posible? ¿Mantiene Esquerra la ingenuidad de otros tiempos? No del todo. Marta Rovira, la secretaria general republicana, conoce el malestar que se creó en el PDeCAT cuando Puigdemont lanzó el nombre de Artadi como su posible sustituta. Y, pese a que tiene claro que no podrá evitar un candidato de Junts per Catalunya, porque lo que no desea de ninguna forma es que se repitan las elecciones, busca una reacción de los nuevos convergentes para que, en el último instante, se opte por una alternativa. Lo que ocurra en el seno del grupo de Junts per Catalunya, con la influencia que pueda tener todo el entorno y la dirección del PDeCAT, será determinante para impedir una nueva llamada a las urnas.

Una resolución simbólica

El resto de iniciativas son una forma de ganar tiempo. Junts per Catalunya plantea un nuevo giro en el guión, con una reforma de la ley de Presidencia que permita la investidura con Puigdemont en Bruselas. Esquerra se opone por completo, porque sería volver a las andadas, con los recursos pertinentes del Tribunal Constitucional y el rechazo frontal de la oposición.

La salida que sí se está negociando en el seno del bloque independentista es la aprobación de una resolución, sin validez jurídica, que reconozca al presidente “legítimo”. Podría sustituir la otra fórmula que se había considerado: la elección de Puigdemont en Bruselas por parte de la asamblea de cargos electos, que impulsó la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI).

Sólo Puigdemont

Una vez aprobada esa resolución, el siguiente paso sería la elección de un presidente de la Generalitat en el Parlament, que constituya un Govern y que, con ello, se logre la retirada del 155 de la Constitución, que anuló el autogobierno.

La retórica, sin embargo, es otra, y el bloque independentista la necesita hasta que no llegue a un acuerdo cerrado. Y se trata de afirmar que “sólo hay un candidato, Carles Puigdemont”, como reiteraron este jueves el portavoz de ERC, Sergi Sabrià, y la propia Elsa Artadi.

Evitar otras elecciones

Todo es Puigdemont. Pero nadie sabe cómo lograr su investidura. En esa tesitura, Esquerra seguirá presionando al PDeCAT: ¿No hay alguien más?, ¿no es posible otro presidente?, teniendo en cuenta que si la idea era restituir al Govern, el vicepresidente era Oriol Junqueras, que se encuentra en prisión, y que la diferencia en votos entre las dos formaciones fue de tan sólo 10.000 papeletas.

Los hombres y mujeres de Puigdemont, el llamado club del presidente, se han propuesto agotar toda la paciencia de Esquerra. Y, según las fuentes consultadas, mantendrán la presión hasta el último segundo: si no es Puigdemont, será Artadi, sin que ni los republicanos ni el PDeCAT puedan objetar nada, porque lo contrario sería forzar unas nuevas elecciones, que, aparentemente, nadie quiere, salvo el propio Puigdemont.

Presidente legítimo

Con ello, Puigdemont lograría su propósito, aunque fuera a corto y medio plazo: que el Govern dependiera de su ascendiente moral y político, aunque siga en Bruselas, porque Artadi estaría pendiente en todo momento del “presidente legítimo”.

Y el entorno de Puigdemont, con la propia Artadi, Eduard Pujol, Albert Batet y Francesc Homs, recuperado ahora para la causa, se prepararían para ejercer el poder, y olvidar, más rápido que tarde, al propio Puigdemont. Ese es el juego por el poder, que no ha dejado de practicar el nacionalismo catalán en todo este tiempo.

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