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Oriol Junqueras, presidente de ERC, en un acto de partido.

ERC busca perfil propio ante Mas y la CUP

La lealtad de Junqueras a Junts pel Sí pasa factura a los republicanos, superados por el empuje de Podemos

María Jesús Cañizares
4 min

El tiempo dirá si el mutismo de ERC ante el espectáculo asambleario de la CUP equivale al silencio que precede a la tempestad. Desde hace semanas, la formación que lidera Oriol Junqueras parece asistir impasible a los desaires que Artur Mas recibe por parte de los antisistema. Pero lo cierto es que hay mar de fondo, pues hay sectores del partido que consideran urgente un posicionamiento estratégico que permita a ERC marcar perfil ante Mas y la CUP. De lo contrario, esta fuerza independentista corre el peligro de quedar arrasada en las urnas por Podemos.

“Ha habido un exceso de responsabilidad respecto al compromiso de apoyar la investidura de Mas. Pero el viraje de Cataluña hacia las nuevas políticas progresistas es un hecho”, explica a Crónica Global un miembro de la candidatura de ERC. Se refiere a la victoria de En Comú Podem en Cataluña en las elecciones generales del 20D y a la fuerte irrupción del partido de Pablo Iglesias a nivel de toda España en esos mismos comicios.

"Subasta"

Tras la surrealista asamblea celebrada el pasado domingo, que se saldó con un incomprensible empate entre los militantes de la CUP a favor y en contra de investir a Mas, no se ha producido ninguna respuesta oficial por parte de ERC. Y es que, según admiten otras fuentes del partido, no sólo el presidente en funciones sale perjudicado de esa “subasta”, como dicen los partidos de la oposición, sino que ERC comienza a aparecer como pura comparsa, sin liderazgo en la hoja de ruta y sin ser referente de las políticas de izquierdas que, tanto la CUP como En Comú Podem, representan ahora. “En Convergència todavía sueñan con eliminar a ERC volviendo al viejo eje izquierda sometida a Madrid versus nacionalismo catalán”, denuncia un miembro del sector más socialdemócrata de ERC.

Hace tiempo que Junqueras aguanta resignado que el liderazgo del proceso secesionista esté en manos de un dirigente liberal identificado con los recortes y los casos de corrupción que afectan a Convergència. Esquerra aguantó, incluso, la entente entre CDC y la CUP para impulsar un simulacro de consulta el 9 de noviembre de 2014 con la finalidad de erosionar a los republicanos. El abrazo entre David Fernández y Artur Mas solemnizó ese momento.

Equilibrio territorial

Quince meses y cuatro elecciones después, ERC aguanta su equilibrio territorial y ha triplicado diputados en el Congreso. Esos buenos resultados se deben, en parte, a que esta formación se presentó en solitario el 20D, es decir, desgajada de CDC. Algunas agrupaciones de ERC reniegan de la coalición de Junts pel Sí e incluso exigen elecciones anticipadas.

En este sentido se ha pronunciado el alcalde de Amposta (Tarragona), Adam Tomàs, quien está convencido de que el proceso puede seguir adelante sin Mas. Esa lealtad al pacto con CDC ha obligado a la dirección de ERC a realizar una intensa labor territorial consistente en explicar que el objetivo principal es lograr la independencia, sin personalismos. Pero el enrrocamiento de Mas y la resistencia de la CUP parecen decir lo contrario.

¿Alianza de izquierdas?

En círculos independentistas cobra fuerza la hipótesis de un nuevo tripartito de izquierdas entre ERC, Podemos y la CUP en el supuesto de que, finalmente, no haya investidura de Mas y se convoquen de nuevo elecciones anticipadas. Todas las miradas están puestas en Ada Colau como líder catalana en ciernes, aunque la exigencia de un referéndum unilateral en Cataluña puede provocar nuevas fricciones entre la alcaldesa y Podem.

De momento, los republicanos confían en que la dirección de la CUP dé el plácet a Mas el próximo 2 de enero.