Pere Aragonès visita a los presos del ‘procès’ un día después de la toma de posesión de su cargo / EP

Pere Aragonès visita a los presos del ‘procès’ un día después de la toma de posesión de su cargo / EP

Política

ERC aspira a hacer pinza con el PSOE con los indultos para frenar a JxCat

La guerra entre independentistas continúa y Aragonès, necesario para Sánchez, empieza a sacar rédito de su estrategia de diálogo, apoyado por el cisma de los neoconvergentes en el Congreso

26 mayo, 2021 00:00

Pere Aragonès inaugura su mandato con el apoyo explícito del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a los indultos de los presos independentistas. Y la pregunta es de rigor: ¿beneficia electoralmente la medida de gracia a un dirigente independentista que se ha autoimpuesto defender la amnistía y la autodeterminación? “Sánchez se va a convertir en el aliado del presidente del Govern catalán contra los radicales de Junts per Catalunya (JxCat). La guerra entre secesionistas no ha hecho más que empezar”, afirman fuentes soberanistas.

Sánchez defendió ayer en Bruselas el indulto para los condenados por el referéndum del 1-O invocando valores como “la concordia, el diálogo y la superación de la crisis” que la Constitución contempla. De esta forma, el socialista se preparaba para la embestida de PP, Ciudadanos y Vox, contrarios a excarcelar a los líderes independentistas. Y aunque no hay fecha para la formalización de los indultos, es probable que haya resolución antes del verano, lo que podría alterar los calendarios electorales, especialmente en lo que respecta a los comicios andaluces, pues todo apunta a un adelanto, que ya venía propiciado por los resultados madrileños. Menos probable es un avance de las generales.

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“Gestión e indultos, esa va a ser la tarjeta de presentación electoral de Aragonès”, afirma un diputado de la oposición quien, además, define esa pinza ERC-PSOE como una inversión de futuro de cara a un tripartito con los comunes si la fiscalización de los cupaires del programa de gobierno de Aragonès da el finiquito a la balbuceante legislatura. Una pinza en la que la división de Junts en el Congreso también tiene un papel relevante, pues los cuatro diputados del PDECat avalan la estrategia de diálogo de ERC frente a los cuatro parlamentarios del JxCat afines a Puigdemont.

Encontronazo con la CUP

Y es que la presidencia del republicano no ha hecho más que empezar. Lo ha hecho con mal pie, con sus aliados de la CUP protagonizando un escrache en la sede de ERC por un desahucio ejecutado por los Mossos d’Esquadra. Si bien el dirigente republicano ha convertido su Ejecutivo, muy técnico, en un cordón sanitario contra los radicales de JxCat --inevitable contar con Jordi Puigneró, hombre de confianza de Carles Puigdemont, como vicepresidente para evitar males mayores--, mientras los antisistema apoyan desde fuera, las contradicciones ideológicas de este tripartito independentista en materia de vivienda y modelo policial han aflorado cuando todavía no se ha constituido formalmente el Consell Executiu.

Eso sí, los indultos apuntalan un procesismo sin desafíos unilaterales, algo que al PSOE le beneficia, aún siendo consciente de que el apoyo de ERC es cada vez más necesario, debido a la debacle de Ciudadanos. Los indultos están llamados a ser el primer gran logro de una mesa de diálogo entre Gobierno y Generalitat que el acuerdo ERC-JxCat ha validado, para indignación máxima de Puigdemont y los duros de Laura Borràs, convertidos en contrapoder de Aragonès.

Tienen dos años para rearmarse, si es que los problemas judiciales de la presidenta del Parlament se lo permiten. O puede que acentúen su épica. De ahí que referentes como Elsa Artadi, Josep Rius o Joan Canadell se hayan excluido a la espera de una nueva cita electoral. Las elecciones municipales de 2023 serán decisivas.

Waterloo, en segundo plano

Como se sabe, ese sector afín a Waterloo prefería una repetición electoral para intentar recuperar la iniciativa política. No así antiguos convergentes que, curiosamente, han quedado desterrados como Meritxell Budó o Damià Calvet, moderados que no repetirán como consejeros. En cambio, JxCat ha propuesto como consejero de Economía a Jaume Giró, un buen enlace con Madrid, pero que la CUP identifica con el Ibex y las políticas capitalistas.

“No habrá amnistía, pero Aragonès necesita mantener la frontera con los independentistas duros. ERC pone toda la carne en el asador para consolidar la figura del presidente Aragonès, mientras que JxCat intentará lo contrario”, explican las citadas fuentes soberanistas. Y ese pulso vendrá de la mano de unos indultos que quitan argumentos a quienes siguen hablando de “represión”.

Esa pinza entre PSOE y ERC cimienta, asimismo, un posible tripartito catalán junto a En Comú Podem. El PSC, como se sabe, ganó las elecciones del 14F, pero ni las bases republicanas ni las socialistas estaban preparadas para propiciar ese acuerdo de izquierdas debido a la escasa de diferencia de votos entre Esquerra y JxCat, al veto preelectoral de los republicanos a cualquier tipo de acuerdo con los socialistas y al retroceso electoral que esa entente podría tener para el partido de Salvador Illa.