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El presidente del Gobierno español Pedro Sánchez y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, en la reunión mantenida en Barcelona / EFE

El encuentro entre Sánchez y Torra arranca con discrepancias sobre el formato

Mientras Moncloa sostiene que la reunión de trabajo se ciñe a los presidentes, la Generalitat afirma que los dos consejeros y los dos ministros presentes solo saludarán a los mandatarios

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Las discrepancias sobre el formato de la reunión entre el presidente español Pedro Sánchez y el presidente catalán, Quim Torra, se han mantenido durante el arranque del encuentro en el Palau de Pedralbes, provocando mensajes contradictorios por parte de los responsables de comunicación del Gobierno y de la Generalitat. ¿Cumbre o reunión? se preguntaban los periodistas, mientras ambos gobiernos "negociaban" la foto.

Mientras Torra y Sánchez mantenían la reunión de trabajo, en otra sala anexa se producía el encuentro entre la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo; la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet; el vicepresidente catalán, Pere Aragonès, y la consejera de Presidencia, Elsa Artadi. Fuentes de Moncloa han insistido en subrayar que las ministras y consejeras solo se incorporarán a la reunión de los presidentes “para saludar”, negando así el carácter de cumbre que el Govern le ha intentado dar para visualizar una pretendida bilateralidad. “La única reunión de trabajo es la de los presidentes”, han asegurado. Por el contrario, el el equipo de Torra mantenía el carácter de minicumbre.

Finalmente hubo foto conjunta de los seis, aunque de pie y no alrededor de una mesa. Y no pasó desapercibido que, en un principio, en el despacho donde se vieron Sánchez y Torra hubiera una ponsetia amarilla --color que simboliza el apoyo a los presos políticos-- y que, posteriormente, se colocaran flores rojas.

Pese a esa controversia formal, la reunión venía precedida de gestos conciliadores. Las formaciones independentistas ERC y PDeCAT votaron en el Congreso a favor de ampliar el techo de déficit, un paso importante, pero no decisivo, para aprobar los nuevos presupuestos generales del Estado. Por su parte, la renuncia de los presos independentistas a mantener su huelga de hambre es interpretada como una muestra de disensión.