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Elsa Artadi, de Junts per Catalunya, en una imagen en el Parlament / EFE

El bloque ‘indepe’ se refugiará en Artadi tras la renuncia de Puigdemont

El independentismo teme unas nuevas elecciones y recupera la opción de Elsa para formar un gobierno “efectivo” cuando la operación del expresidente se trunque

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La retórica tiene sus límites. El engaño a la parroquia independentista ya no puede ir más lejos. Y el bloque independentista asume que no puede ir a unas nuevas elecciones si los números no garantizan una mayoría absoluta clara, aunque en público diga que no renuncia a Puigdemont. El debate en el seno de Junts per Catalunya es intenso, y se impone la opción de Elsa Artadi para formar un gobierno “efectivo” cuando se compruebe que la operación de Carles Puigdemont es imposible, después de las últimas decisiones del Tribunal Constitucional y del Consell de Garanties, que dejan claro que no se puede investir a través de la vía telemática a un nuevo presidente de la Generalitat.

Artadi nunca ha desaparecido del guión. Pero entre sus dudas, las de su entorno más próximo y la retórica a favor del “presidente legítimo”, había quedado aparcada. Ahora surge de nuevo, después de las diferencias que han surgido en el grupo de Junts per Catalunya. Todo pasa por Puigdemont, pero también han aparecido otras voces, dentro de un grupo reducido en el que destacan Eduard Pujol, la propia Artadi, Quim Torra, Laura Borràs o Aurora Madaula.

La petición del PDeCAT

Influye también la dirección del PDeCAT, que reclama, como asegura Marta Pascal en cada intervención pública, la formación inmediata de un gobierno de la Generalitat. Y la conclusión comienza a ser clara: investidura de Artadi, en los próximos diez días, alejando la posibilidad de unas nuevas elecciones.

La presión ha aumentado para evitar esas elecciones, que se convocarían de forma inmediata si no hay nuevo gobierno en la fecha del 22 de mayo. Los políticos presos han comenzado a reaccionar y reclaman la formación de ese gobierno cuanto antes, al considerar que la actual situación les perjudica y alarga la prisión preventiva.

El problema Puigdemont

También los dos Jordis, Jordi Sànchez, expresidente de la ANC, y Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, se han pronunciado a favor de ese gobierno efectivo.

¿Entonces, cuál es el problema? Es el de Puigdemont, que se agarra a la posibilidad de que la justicia alemana no acepte la extradición que ha pedido la justicia española, y que deniegue, de forma definitiva, extraditarlo por el delito de rebelión, con dudas también sobre el delito de malversación.

Temor y resignación de ERC

Sin embargo, Puigdemont cuenta con el apoyo de gurúes mediáticos, y difunde un mensaje que circula de forma directa hacia las bases independentistas. Lo que ocurre es que las encuestas internas que ha impulsado Junts per Catalunya no aseguran que en unas nuevas elecciones se alcance una mayoría absoluta que permita mantener el pulso con el Gobierno del Estado.

Esquerra Republicana lo vive con una aparente calma. Sus dirigentes aseguran que tomarán medidas la próxima semana si no hay movimientos “realistas” en Junts per Catalunya, y se resignan a la figura de Elsa Artadi, siempre que se comience a gobernar cuanto antes y se distribuyan bien las parcelas de poder. En realidad, la idea que se difunde en todo el independentismo es que Artadi era el plan a desde el inicio, avalada por el propio Puigdemont.

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