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El conseller de Salud Josep Maria Argimon (d) junto al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (i) tras tomar posesión de su cargo / EFE

De la elegancia de Argimon al gesto de Jordà a lo Travolta

Los consejeros tomaron posesión en un acto sobrio, donde la mano en el pecho, muy a la americana, sustituyó los abrazos debido al Covid

4 min

No está escrito qué tipo de indumentaria es la adecuada para acudir a una toma de posesión como consejero del Govern. De hecho, cada vez hay menos reglas al respecto y los gustos son subjetivos. Pero hoy ha habido consenso en los mentideros políticos respecto a la elegancia del nuevo consejero de Salud, Josep Maria Argimon, que ha prometido el cargo enfundado en un traje gris estampado con discretísimas rayas.

Con la mano en el bolsillo y un cierto swing al andar, el Fernando Simón catalán ha recorrido los escasos metros que distaban desde la hilera de sillas donde los consejeros esperaban turno y el atril donde el presidente, Pere Aragonès, ejercía de maestro de ceremonias. Argimon, el deseado --tanto ERC como JxCat le propusieron como responsable de Salud durante la campaña--, ha marcado estilo como portavoz durante la pandemia y parece que está llamado a hacerlo también como influencer estético.

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La consellera de Acción Climática, Agricultura y Alimentación, Teresa Jordà (d) junto al presidente de la Generalitat, Pere Aragonès (i) tras tomar posesión de su cargo / EFE

Un poco de color

Más audaz era la chaqueta elegida por Laura Vilagrà, titular de Presidencia, para asistir a uno de los días más importantes de su vida. La republicana ha elegido una chaqueta roja, que ha roto con la dictadura del color oscuro y que bajo determinados focos recordaba el rosa utilizado por Rocío Carrasco --Rociíto-- en el docudrama que emite Telecinco. Chaqueta, por cierto, agotada en las cadenas de moda que colocaron la prenda en sus escaparates.

Teresa Jordà se ha encargado de romper con la sobriedad del acto, que al igual que la toma de posesión de Aragonès, ha incluido intervención musical. El guiño a la cultura está muy bien, pero contentar a todos --reversionar el himno catalán tiene sus riesgos-- es tarea imposible. La consejera de Acción Climática, Agricultura y Alimentación, un verso libre ajeno a cualquier tipo de cánones estéticos, ha saludado a los asistentes con el dedo al más puro estilo John Travolta en la película Grease. Pura espontaneidad.

Lealtad

Todos han prometido "cumplir fielmente las obligaciones del cargo que asumen al servicio de Cataluña y con lealtad al presidente de la Generalitat", pues tal ha sido la fórmula utilizada. Lo han hecho con la mano en el pecho, gesto que, por imposición del Covid, ha sustituido al abrazo o el encaje de manos, lo que ha dado un toque americano al acto solemne.

Lo de acatar la Constitución o el Estatut de Autonomía es algo que ha desaparecido de los protocolos hace tiempo en una Cataluña donde el Govern es cada vez más presidencialista.