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Composición del primer gobierno de Artur Mas en 2011.

El 'procés' liquida a los herederos de Pujol

Artur Mas ha dejado en el camino a todos los dirigentes que le auparon a la presidencia de la Generalitat

María Jesús Cañizares
4 min

El proceso secesionista ha sido letal con los herederos del pujolismo. Cuando en 2003, el fundador de Convergència nombró delfín a Artur Mas, tanto la vieja guardia convergente como las nuevas generaciones hicieron piña en torno al nuevo líder. Las rencillas internas quedaron en segundo plano y sectores tan diversos como los que representaban Artur Mas, Oriol Pujol o Felip Puig hicieron las paces con más o menos entusiasmo.

Siete años de oposición y cinco de gobierno después, Mas se ha quedado solo: los casos de corrupción que afectan a Convergència y la aventura secesionista ha dejado en la cuneta a casi todos los hombres del President.

Pugna por ser 'consiglieri'

Tras la marcha de David Madí a la empresa privada, previo enredo parlamentario con una supuesta manipulación de informes, y la caída en desgracia de Oriol Pujol debido a su implicación en el fraude de las ITV, el círculo de estrechos colaboradores de Mas se hizo cada vez más estrecho.

Francesc Homs, hasta hace pocos meses consejero de Presidencia, acabará su carrera política como diputado en el Congreso. Es el último servicio a la causa que hace el escudero de Mas, pues el proceso secesionista le ha pasado factura personal. Dicen que las relaciones con Germà Gordó se habían deteriorado, pues ambos se disputaban el papel de consiglieri del líder de Convergència. Gordó ponía sordina al fervor secesionista de Homs, quien, a su vez, recelaba de la excesiva prudencia del primero.

Sin embargo, la posición de Gordó también peligra, pues su nombre aparece en los sumarios judiciales relativos al cobro de comisiones del 3% y al de la trama de las ITV, aunque no está inculpado. Otro de los caídos es Carles Llorens, estrecho colaborador de Mas, quien tuvo que dimitir de la direccción de Cooperación en la Generalitat tras detectarse una serie de irregularidades contables.

La lealtad de Puig y Rigau

Fiel a la figura de su padre político, Mas ha contado durante estos años con dos antiguos miembros del Gobierno de Jordi Pujol. Se trata de Irene Rigau y Felip Puig, quienes apuran la prórroga gubernamental que supone volver a convocar elecciones para el 6 de marzo.

Rigau, acérrima defensora de la inmersión lingüística y que está inculpada en la causa judicial por la organización de la consulta del 9-N, ha manifestado que no quiere repetir, mientras que Felip Puig siempre ha asumido que sería uno de los damnificados del proceso. El consejero de Empleo fue uno de los primeros convergentes en confesar su independentismo y aunque fue uno de los miembros del Gobierno catalán que cuestionó las negociaciones con la CUP, se ha mantenido fiel a Mas. Algo meritorio si se tiene en cuenta que otros sectores de CDC le han sido hostiles.

El independiente Andreu Mas-Colell, titular de Economía desde 2011, también ha dicho que no continuará en el nuevo Gobierno que salga de las urnas lo que, unido a la marcha de los consejeros de Unió, difumina del todo la foto del primer gobierno de Mas, de la que también formaba parte un olvidado Lluís Recoder.