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El cabeza de lista del PP por Barcelona, Jorge Fernández, en el momento de votar.

El PP sube en Cataluña pese al "FernandezGate"

El aumento de los populares, gran novedad en unos resultados similares a los del 20D, con En Comú Podem como fuerza ganadora

María Jesús Cañizares
5 min

Los resultados en Cataluña son muy similares a los del 20D, a excepción del PP que, sube un escaño y obtiene 6 a costa de Ciudadanos, tal como ha ocurrido en el resto de España. La formación naranja pierde 120.000 votos y se queda con los 5 diputados que logró en los anteriores comicios. El PSC baja un diputado y obtiene 7.

En Comú Podem ha vuelto a ganar en la comunidad catalana --también lo ha hecho en el País Vasco--, con doce escaños, los mismos que logró en la última cita electoral. Los sondeos le otorgaban un crecimiento significativo, pero también en Cataluña se ha optado por un voto conservador respecto a la órbita podemita, que cuenta con el apoyo de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, considerada como la gran alternativa a la opción independentista. Colau ha hablado de "campaña durísima" contra En Comú Podem. "Pero no somos autocomplacientes, nos duele la victoria del PP", ha indicado. La coalición ganadora mantiene el mismo porcentaje de votos, pero obtiene 800.000 votos, 100.000 menos que en el 20D.

Campaña electoral inútil

También repiten número de diputados ERC (9) y CDC (8). Y es que los resultados demuestran que la campaña electoral en Cataluña apenas se ha dejado sentir en el voto, a pesar de la irrupción del escándalo de las grabaciones de las conversaciones entre el ministro de Interior, Jorge Fernández, y el director de la Oficina Antifraude de Cataluña, Daniel de Alfonso, que podría haber reactivado el voto independentista, dada la gran utilización propagandística que han hecho las formaciones secesionistas. No ha sido así. Si algo se ha movido el electorado catalán se debe a factores que poco tienen que ver con cuestiones estrictamente catalanas y lo ha hecho en clave española.

La formación naranja pierde fuelle --ha obtenido 100.000 votos menos--, incapaz de acaparar el voto centrista abandonado por Convergència, tal como se había propuesto, pero todo parece indicar que ha frenado la sangría a costa de los socialistas catalanes, que tuvieron que cambiar de candidata inesperadamente, tras la renuncia de Carme Chacón. Por su parte, el PP, precisamente con Fernández como cabeza de lista, no solo aguanta la presión secesionista, sino que crece en votos --más de 24.000 votos-- y en porcentaje --pasa de un 11 al 13%--.

Al menos en este ciclo electoral, el proceso independentista parece haber tocado techo. Las encuestas de intención de voto apuntaban a un hundimiento de Convergència, que lleva varias citas electorales en caída libre, y a un incremento de ERC. Ambas formaciones se quedan igual. Si se hubieran presentado en una lista única, como pedía CDC, habrían superado a En Comú Podem, que aguanta en primera posición con los mismos diputados, 12 escaños, por debajo de las expectativas electorales.

¿Y los votos de la CUP?

No obstante, el líder de ERC, Oriol Junqueras, ha puesto el acento en el hecho de que su partido ha aumentado en número y porcentaje de votos. "España es irreformable", ha dicho el republicano, quien proclama la necesidad de que Cataluña mantenga su hoja de ruta. Al igual que el 20D, ERC ha capitalizado el voto de la CUP, que no se ha presentado a estos comicios generales.

El candidato de CDC, Francesc Homs, ha admitido que el resultado obtenido no es el deseado, pero ha valorado el aguante. "Las elecciones no eran necesarias, los resultados son los mismos", ha asegurado el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Su predecesor en el cargo, Artur Mas, ha reprochado a ERC la división de los independentistas, que ha impedido una lista común en las generales.

La candidata del PSC, Meritxell Batet, también considera que los nuevos comicios eran innecesarios, pues se perdió la oportunidad de formar un gobierno progresista liderado por Pedro Sánchez por culpa de Podemos, dice. Batet considera que todavía es mayoritaria la apuesta por el cambio.