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El líder del PP en el Parlament, Xavier García Albiol.

El nuevo PP pide a Albiol que liquide la etapa de los Fernández

El dirigente popular acometerá la renovación del partido después de las elecciones generales

María Jesús Cañizares
2 min

“Puedes darte la vuelta y no tener a nadie del partido a tus espaldas”. Esta es la advertencia que, hace unos días, recibió Xavier García Albiol, el futuro presidente del PP, por parte de un dirigente popular, identificado con un sector que quiere pasar página del histórico control por parte de los hermanos Alberto y Jorge Fernández.

Tras la marcha de Alicia Sánchez-Camacho, que acaba de hacer pública su decisión de no repetir como presidenta del partido, Albiol coge las riendas de una formación que no pasa por su mejor momento, debido a su declive electoral en Cataluña. Quienes pueden encarnar la renovación piden paso y presionan al exalcalde de Badalona para que aproveche la oportunidad.

Revulsivo

El relevo que ha tenido lugar en la cúpula de los populares catalanes ha sido un revulsivo, pues la figura de Albiol fue muy aceptada por las bases. Pero ahora, el líder popular debe estar a la altura de las expectativas levantadas y ejecutar verdaderos cambios jerárquicos, que serán sometidos a la aprobación de la militancia en el congreso del partido previsto para 2016.

Eso pasa por renovar la dirección del PPC e ir menguando el poder que tienen los Fernández, especialmente el ministro de Interior y candidato del PPC en las generales, Jorge Fernández, todavía influyente en Génova.

Nuevas caras

Un equipo, en definitiva, a la medida de Albiol que permita visualizar un proyecto diferente. Entre las nuevas caras que participarían de ese cambio de timón figuran Dolors Monserrat, Antonio Gallego o Alberto Villagrasa. En un partido político siempre es difícil encontrar los equilibrios entre la vieja guardia y la renovación, pero es muy necesario para evitar cismas y procesos traumáticos.

Según ha podido saber Crónica Global, el futuro líder de los populares catalanes está dispuesto a acometer esos cambios, aunque después de las elecciones generales del 20 de diciembre, para evitar herir sensibilidades.