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El presidente de la Generalitat, Artur Mas

El gran postureo independentista: peleas en público, consensos en privado

Pese al gran escollo de la presidencia, hay importantes acuerdos sociales entre Junts pel Sí y la CUP

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Públicamente, las diferencias entre Junts pel Sí y la CUP parecen irreconciliables. Y, de hecho, decidir quién será el futuro presidente de la Generalitat sigue siendo el principal escollo, dada la resistencia de los líderes antisistema –Antonio Baños, Anna Gabriel…– a investir a Artur Mas. Pero más allá de las soflamas públicas y del tira y afloja, hay avances en las negociaciones entre ambas partes para formar gobierno, incluso en asuntos sociales. Un terreno en el que convergentes y cuperos, aparentemente, están a años luz.

Según ha podido saber Crónica Global, la CUP confiesa en privado que la asamblea del pasado domingo celebrada en Manresa (Barcelona) fue un acto de “reafirmación interna” para evitar que la división que genera el “proceso” se agudice. De las cuatro propuestas presentadas, ganó el rechazo a Mas, pero el voto en favor de revalidarle en el cargo en un Ejecutivo coral evidenció esas discrepancias internas.

Acuerdo con los "neoliberales"

Las soflamas oídas en ese cónclave están cargadas de escenificación ideológica, ya que hay cuestiones incluidas en el famoso anexo social del documento de ruptura firmado con JxSí en las que hay acuerdo con quienes la CUP tilda de “conservadores” y “neoliberales”. Así, fuentes negociadoras explican que la lucha contra los desahucios y la pobreza energética “es algo que en Convergència se puede asumir perfectamente”. Incluso el controvertido tema del aborto, afirman, está allanado con la referencia a que el futuro gobierno catalán “se regirá por lo que estipula la ley 17/2015, de 21 de julio, de igualdad efectiva de mujeres y hombres”.

Más complicado es llegar a una entente sobre la exigencia de la CUP respecto a revertir las privatizaciones en el sector sanitario o en el del agua. “¿Qué pretenden? ¿Qué expropiemos la ATLL al estilo venezolano? ¿De dónde sacamos los 300 millones que se deberían pagar como indemnización?”, se preguntan esas mismas fuentes.

En público, la CUP afirma que no hay avances, lo que no deja de ser una estrategia para revalorizar su postura en esos acuerdos entre su militancia.

El papel de ERC

Mientras, ERC parece ver el proceso desde la barrera, aunque hay unanimidad dentro de JxSí respecto a que el futuro presidente de la Generalitat tiene que ser Artur Mas. Sin embargo, las reflexiones de Oriol Junqueras, quien afirma que “con ERC, la negociación sería más fácil”, no han sentado nada bien en Convergència. Pero la realidad independentista es tozuda y los republicanos saben que hay un amplio electorado que votó a JpS porque el proceso está liderado por Artur Mas.

Situación de “impasse”, por tanto, en unas negociaciones en las que hay mucha gesticulación preelectoral –pulso entre CDC y ERC ante el 20D- y asamblearia –evitar un cisma dentro en la formación antisistema-.