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El presidente del Gobierno en funciones y del PP, Mariano Rajoy, atiende a uno de los moderadores del programa, Pedro Piqueras.

El ‘gran debate’ empieza de forma ordenada… y sin debate

Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias se ciñen al guión preparado en un bloque económico en el que el líder del PP y sus recortes se han convertido en la diana

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El gran debate arrancó este lunes con los cuatro principales candidatos a la presidencia con un guión preparado de antemano al que se ciñeron casi de forma inamovible. El bloque económico era el de calentamiento para Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias, aunque en el momento de plantear los temas no se han esforzado demasiado y, al final, más que un debate ha sido un monólogo de cada uno de los participantes.

La reforma laboral del PP --y la del PSOE de 2010, especialmente para Podemos-- han sido la diana de PSOE, Ciudadanos y la formación morada. Los autónomos y las promesas de rebajar las cuotas han estado en boca de todos, incluso en la del presidente del Gobierno en funciones que ha prometido, además de repetir que creará dos millones de empleos, prolongar la tarifa plana de 50 euros para iniciar un negocio. “Vienen aquí a vender humo”, espetó Rivera en una de las intervenciones.

Grecia, el talón de Aquiles de Podemos

A Iglesias se le ha recriminado que la política económica que pretendía emular fuera la de Grecia, la de un país que aún está sumido en la recesión (que el líder de Podemos tampoco defendió); a Rivera que fuera “la copia del PP”, en palabras de Iglesias; a Pedro Sánchez la herencia que dejó el PSOE cuando Rajoy se convirtió en presidente, uno de los principales leitmotiv que ha defendido Rajoy; y al presidente en funciones los ajustes al gasto público y el toque de atención de Bruselas sobre la necesidad de recortar más gasto público.

Sánchez coló en sus dos primeras intervenciones la crítica a la pinza entre Rajoy e Iglesias que impidió formar Gobierno y a él convertirse en presidente tras las elecciones de diciembre.

Gobernar o predicar

Hasta el final del bloque los candidatos no se han atrevido a abandonar el guión para contestar a los reproches mutuos. El líder de Ciudadanos abrió la caja de pandora al recriminar a Rajoy que se presentara tras el atril con una batería de políticas económicas que “podía haber aprobado cuando tenía mayoría absoluta”.

El presidente en funciones fue quien tuvo más trabajo, pero se guardó la carta de cerrar la intervención con una crítica generalizada de que el resto de candidatos debían preparase mejor los temas. “Gobernar es muy difícil y predicar es muy fácil”, sentenció antes de concluir: "Aquí hay que venir preparado".