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José Manuel Soria, en su escaño en el Congreso en la legislatura pasada.

El 'caso Soria' noquea a Rajoy y al PP en el peor momento

Preocupación entre los populares por la acumulación de escándalos y casos de corrupción con las cada vez más inevitables elecciones a la vuelta de la esquina

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El 'caso Soria' ha supuesto un duro golpe para el PP y para su líder y presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, en el peor momento posible, con la 'amenaza' de unas nuevas elecciones generales a la vuelta de la esquina.

La aparición del ya ex ministro de Industria, Energía y Turismo en los 'Papeles de Panamá' y, sobre todo, la constatación de que las explicaciones que dio no se ajustaban a la verdad --especialmente todo a partir del jueves pasado, cuando trascendió su vinculación con una sociedad en el paraíso fiscal de Jersey--, dejó a su partido en una situación muy comprometida.

Su salida del Gobierno era la única opción posible, pero todo apunta a que esta medida no será suficiente para que Rajoy pueda cerrar definitivamente el 'caso Soria'. Y, menos aún, cuando otro ex ministro, Rodrigo Rato, se ha sumado este lunes a la larga lista de afectados por los 'Papeles de Panamá'.

Las elecciones, más cerca

Por otra parte, la crisis entierra las pocas posibilidades que todavía existían para que el PP formase parte de un acuerdo de investidura y gobernabilidad que evitase las elecciones. Ni el PSOE ni Ciudadanos --menos aún tras el caso de su coordinador en La Rioja-- pueden permitírselo, por más que el vicesecretario de Acción Sectorial de los populares, Javier Maroto, insistía este domingo en que el 'caso Soria' no debería afectar a un posible pacto.

Si a eso se suma la negativa de Podemos a un acuerdo en el que esté Ciudadanos, y el rechazo de los barones socialistas a un pacto que incluya a los independentistas, el Rey podría ahorrarse la ronda de consultas con los partidos convocada para los próximos 25 y 26 de este mes. Aunque, como se vio en Cataluña, hasta el último día todo es posible.

Cierre en falso

Consciente de que el resto de partidos tratarán sacar tajada de esta coyuntura, el PP está tratando de darle la vuelta a la situación para pasar página cuanto antes. La tesis popular es que el Gobierno ha actuado con "contundencia", "rapidez" y "eficacia", que la crisis está cerrada y que lo ocurrido ha sido "ampliamente explicado".

Soria, por su parte, se ha dedicado a conceder entrevistas en diversos medios de comunicación para defenderse y mitigar los posibles efectos electorales de su caso. Sus argumentos son básicamente dos: insistir en que su actuación fue legal, y asegurar que sus contradicciones responden a que, debido a lo antiguo de los hechos, no recordaba su participación en sociedades offshore. El ex ministro reitera que él fue quien dimitió, aunque algunos medios afirman que Rajoy le forzó a hacerlo.

En todo caso, la estrategia popular no está funcionando. El escándalo ha logrado lo que parecía impensable: unir a todos los partidos de la oposición parlamentaria, que exigen la comparecencia inmediata del presidente del Ejecutivo en funciones para dar explicaciones sobre lo ocurrido.

Rajoy, en el búnker

De momento, Rajoy no está muy por la labor y sigue en su búnker. No solo no está previsto que vaya al Congreso a dar la cara por este caso, sino que en sus escasas comparecencias públicas --como la de este sábado en un acto de partido en Zaragoza-- evita hablar del tema, pese a protagonizar todas las portadas de la prensa nacional.

La última encuesta --encargada por Europa Press y publicada este domingo-- apunta que el PP sigue aumentando su distancia sobre el PSOE en expectativas electorales. Sin embargo, el sondeo se realizó justo antes de que estallase el 'caso Soria', por lo que todavía habrá que esperar unos días para comprobar si la respuesta de los populares ha sido la correcta o si serán penalizados por ella.