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Un grupo de visitantes en las ruinas de El Born CCM / Cedida

El panteón 'indepe' de Barcelona pierde el 80% de visitantes tras el 'procés'

El Born Centre Cultural cae a 425.000 interesados al año de los 1,9 millones iniciales, aunque sigue siendo el museo municipal más visitado

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El panteón del independentismo en Barcelona ha perdido el 77,59% de visitantes desde que acabó el procés por la secesión en Cataluña. El Born Centre Cultural cayó a 425.500 visitantes en 2021, menos de uno de cada cuatro de los que congregó en 2014, primer año completo en funcionamiento tras inaugurarse el 11 de septiembre de 2013. La instalación dedicada a la Guerra de Sucesión de 1714 sigue siendo la más visitada de la Ciudad Condal. 

Son los datos que emanan del recuento de visitantes del Instituto de Cultura de Barcelona (ICUB) para el pasado año. Según el ente cultural, los asistentes a galerías e instalaciones culturales del ayuntamiento, compilados por el Observatorio de Datos Culturales, fue de 2,01 millones de personas, el doble que el año anterior, pero una cifra menor a la de ejercicios pasados por las restricciones que sufrieron por la pandemia. 

El Born pierde adeptos

En este reparto, El Born se aupó como espacio más visitado de la capital catalana con los citados 425.500 visitantes. El panteón de la batalla de Barcelona de 1714 quedó por delante del Castillo de Montjuïc, que cerró 2021 con 385.100 paseantes. El Museo Picasso, con 305.000 visitas, fue el tercer equipamiento más popular de Barcelona el pasado año. 

Pese a ser líder en tickets vendidos, El Born ha perdido una gran afluencia de visitantes desde 2014, el primer año completo que operó a pleno rendimiento. Aquel año, la instalación sumó 1.894.400 visitantes, por encima incluso del Museo del FC Barcelona, el que más entradas vende en la segunda mayor ciudad española. 

Ruinas del asedio de Barcelona

Cabe recordar que el centro cultural, un antiguo mercado de abastos, abrió en 2013 tras una rehabilitación integral. El ayuntamiento pretendía inicialmente transformarlo en la sede de la Biblioteca Provincial de Barcelona, pero el gobierno municipal de Xavier Trias (CiU) frenó la reforma al descubrir unas ruinas. 

Los restos pertenecían a viviendas del barrio de La Ribera, domicilios que sufrieron daños durante un bombardeo en el marco del asedio de la urbe en 1714. El independentismo transformó el lugar en un lugar de peregrinaje a costa de su faceta cultural. El gobierno de Ada Colau, de hecho, pensó en reformular el espacio, pero desistió por la oposición nacionalista.