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Educación deja en la calle a 70 niños con autismo y diversidad funcional en Mollet

Los alumnos de la escuela de educación especial Can Vila no podrán volver a los módulos donde estudiaban porque no cumplen las condiciones de seguridad para el próximo curso

7 min

Nuevo contratiempo para el conseller de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray (ERC). Cerca de 70 niños con autismo y diversidad funcional de la escuela de educación especial Can Vila, en Mollet del Vallès, se han quedado en la calle porque los módulos en los que estudiaban no están en condiciones para habitarlos durante el curso que viene. Las familias están “desesperadas” y exigen a la Generalitat que se siente con el ayuntamiento para negociar en la financiación y buscar una salida “digna” para sus hijos, con necesidades especiales. Se trata de un centro que cuenta con un total de 160 alumnos de entre 3 y 21 años repartidos en distintos espacios y que provienen de 22 municipios de la comarca.

Según el presidente del Ampa, Amador Rincón, desde la conselleria “dan largas” y se escudan en que la competencia es de ámbito municipal. “Pero la responsabilidad de escolarización en etapa obligatoria es de él”, recuerda también la directora de la escuela, Pilar Garcia, en declaraciones a Crónica Global.

Años de atrasos

Ante el “incremento imprevisto” de inscripciones, hace 20 años el Departamento de Educación construyó dos módulos en Can Vila con una vida útil de diez años. Pero esta fecha se alargó y, con el paso del tiempo, el estado de las instalaciones se fue deteriorando: aparecieron humedades y goteras, entre otras cosas. Pero las peores noticias llegaron en marzo de 2022, cuando un informe técnico del Ayuntamiento de Mollet y del propio departamento ponía fecha límite para habitar estos módulos: el 30 de junio, ya que no se daban las condiciones de seguridad apropiadas. Según el documento, están "en ruina técnica, lo que significa que los daños superan el 50% del valor del edificio. Por tanto, es más barato tirarlo abajo que arreglar el problema".

Así pues, a partir del próximo el 1 de julio ni estudiantes ni docentes podrán acceder a esas construcciones, que frecuentan 30 profesionales y 70 alumnos repartidos en diez aulas de ratios de cinco o seis, y que incluyen espacios "imprescindibles para el funcionamiento del día a día del centro", como es la secretaría, la sala de fisioterapia, la de logopeda y la de música. 

Josep González Cambray, consejero de Educación de la Generalitat / EUROPA PRESS
Josep González Cambray, consejero de Educación de la Generalitat / EUROPA PRESS

Las soluciones “van tarde”

Mientras tanto, la falta de entendimiento entre ambas administraciones deja sin respuesta, hoy por hoy, a las familias y también a la dirección, que requiere organizarse de cara al próximo curso. “No sabemos dónde estaremos el 5 de septiembre” --primer día de clase--, avisa García, que reclama saber si los niños tendrán que reubicarse en escuelas de otros municipios o si, por el contrario, Educación instalará nuevos módulos dentro del recinto de Can Vila. 

En este sentido, considera que las soluciones “van tarde”, teniendo en cuenta que se trata de un centro especial en el que se deben tener en cuenta muchos factores. “Si algunos niños tienen que ir a una escuela ordinaria debemos saberlo con anterioridad para adaptar lo que sea necesario”. Así pues, el cambio de espacio requeriría una adecuación en cuanto a accesibilidad --garantizar el fácil acceso para los estudiantes que van en silla de ruedas--, condicionamiento del espacio --por ejemplo, instalar duchas adaptadas-- o en referencia al servicio de comedor, cuyo menú está adaptado a las necesidades del alumnado, entre otras cosas. También supone el reparto de recursos del personal docente y especializado.

Estrés y autismo

Desde el Ampa y desde el personal del centro --que incluye maestros, logopedas, fisioterapeutas, pedagogos, etcétera-- destacan la disposición del regidor de Educación, Raúl Broto, en el asunto, pero lamentan que la Consejería de Educación "no esté asumiendo sus responsabilidades". Por ello, el consistorio liderado por Mireia Dionisio (PSC) presentará en los próximos días un contencioso administrativo con medidas cautelares urgentes "para que en 15 días un juez diga quién tiene que poner y qué", ha explicado Broto a este medio. Además, han enviado una carta a Cambray y los miembros del Ampa prevén manifestarse el próximo lunes delante de la consejería, cuyo líder acumula conflictos con toda la comunidad educativa --que se ha manifestado en numerosas ocasiones pidiendo su dimisión--.

Ven “indignante” que las familias tengan que soportar esta situación. “Al tratarse de niños con autismo, cualquier cambio de espacio les supone un estrés y un desajuste muy elevado”, avisan. “Los padres están asustados y muy preocupados de la repercusión que pueda tener en sus hijos”, añade la directora del colegio. 

Imagen representativa de un niño con autismo / MOTION ARRAY
Imagen representativa de un niño con autismo / MOTION ARRAY

Los padres, desesperados

El estrés también afecta a los padres, quienes deben organizarse de cara al inicio de curso, apuntan a este medio. “Son niños que no pueden quedarse con los tíos o con los abuelos porque requieren una atención muy especializada”. Amador Rincón es el padre de una niña con afectaciones neuronales. Aunque ella "no es consciente de la situación", él no es capaz de entender la “falta de empatía” del Govern con los alumnos vulnerables.  

“No queremos dar lástima, pero sí queremos hacer dignos a nuestros hijos, que merecen ser tratados como cualquier otro. Y si tienen una necesidad, la política está para eso”, añade el representante de las familias.