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JxSí, lista que encabezó Raül Romeva, en la celebración de los resultados de las elecciones autonómicas de 2015

Dos años desde las elecciones autonómicas convocadas como un plebiscito

El 27 de septiembre de 2015 el bloque de partidos no soberanistas del Parlament --C's, PSC, PP y CSQEP-- obtuvo más votos populares que el nacionalismo

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Hoy miércoles, 27 de septiembre, se cumplen dos años de las elecciones catalanas de 2015, los comicios que marcan el inicio de la hoja de ruta soberanista que desembocó en la convocatoria del referéndum del 1 de octubre sobre la independencia de Cataluña.

Aquellos comicios, planteados por los soberanistas como un plebiscito sobre la independencia, arrojaron una aritmética parlamentaria que ha sido fuente de polémica hasta ahora: las candidaturas independentistas sumaron mayoría absoluta en escaños --62 de JxSí y 10 de la CUP-- pero lograron más votos de forma conjunta las candidaturas no independentistas --Cs, PSC, SíQueEsPot, PP-.

Tres meses de negociaciones

El inicio de la legislatura fue el más accidentado desde la restauración de la democracia: JxSí y la CUP necesitaron más de tres meses para fraguar un pacto de investidura, y los anticapitalistas forzaron la renuncia de Artur Mas a la presidencia de la Generalitat, que señaló a Carles Puigdemont como su sustituto.

La primera iniciativa parlamentaria de estos dos grupos fue la declaración del 9 de noviembre de 2015, en las que explicitaban su planes para avanzar hacia la independencia de Cataluña y criticaban al Tribunal Constitucional, que anuló después la declaración.

Cambios de hoja de ruta

El programa electoral que había presentado JxSí --que fijó unos 18 meses de plazo para cumplir-- no incluía un referéndum de independencia, sino que planteaba otros pasos para proclamar un Estado catalán: hacer un gobierno de concentración, un proceso constituyente y declarar la independencia.

Si declaraba así la independencia, JxSí proponía unas elecciones constituyentes, elaborar una constitución catalana y luego convocar sí un referéndum, pero no sobre la independencia, sino sobre el texto constitucional --nada de esto se llevó a cabo--.

Los Presupuestos

La legislatura se enrareció en junio de 2016, cuando la CUP se negó a dar su visto bueno a los Presupuestos catalanes de ese año, lo que dejó en minoría a JxSí en el Parlament e hizo que el mandato de Puigdemont se tambaleara y que aflorase el riesgo de unas elecciones anticipadas.

Para evitar el adelanto electoral, Puigdemont se sometió a una cuestión de confianza en septiembre de 2016: con ella pretendía recuperar el apoyo del CUP, tanto a sus planes soberanistas como a garantizarse la aprobación de las cuentas 2017.

El referéndum

Entre el fracaso de los Presupuestos 2016 en junio y la cuestión de confianza de septiembre, entre los soberanistas empezó a calar --en gran parte auspiciado por la CUP-- la propuesta de organizar un referéndum para escrutar si los catalanes querían ser independientes o no.

Llegó el día de la cuestión de la confianza y Puigdemont oficializó su apuesta por consultar a los ciudadanos con su célebre "Referéndum o referéndum", una votación que quería pactar con el Estado, pero que avisó de que iba a organizar con o sin el aval del Gobierno central.

Con ese compromiso logró el apoyo de la CUP para superar la cuestión de confianza, y los anticapitalistas también se comprometieron a avalar los Presupuestos 2017, un apoyo que no evitó que los cupaires cargaran contra las cuentas alegando que eran suficientemente sociales.