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El consejero de Educación de la Generalitat, Josep Gonzàlez Cambray / GOVERN

Docentes que asesoran a alumnos pobres y extranjeros fiscalizarán la inmersión

Los Grupos Impulsores de la lengua catalana que desplegará Cambray incluyen profesores, miembros de los equipos ELIC (dedicados a lengua e interculturalidad) y directores de centro

4 min

El Govern desgrana con cuentagotas sus planes para endurecer la inmersión, a pesar de que las sentencias judiciales obligan a impartir un 25% de horas lectivas en castellano. Junto al despliegue normativo, el envío de inspectores a centros educativos y el refuerzo de profesorado, la Consejería de Educación creará Grupos Impulsores (GI) de la lengua catalana en las escuelas, que incluyen docentes especializados en la atención al alumnado inmigrante y en riesgo de exclusión social. Su objetivo es analizar la realidad lingüística y evaluar las medidas que se deben implementar en cada escuela para incrementar el uso de la lengua en las aulas. 

Estos GI estarán integrados por docentes de diversos niveles educativos y un miembro del equipo directivo del centro, con el acompañamiento de los ELIC --equipos de asesoramiento en lengua, interculturalidad y cohesión social--, según informan fuentes de la consejería a Crónica Global.

¿Qué son los ELIC? 

Los ELIC son equipos que apoyan al profesorado en el trabajo de la competencia lingüística de todo el alumnado en general, y en la atención al alumnado procedente de procesos migratorios y al que se encuentra en riesgo de exclusión social, en el ámbito de los centros educativos y los planes educativos del entorno. Se trata de docentes de los cuerpos de maestros y de profesorado de enseñanza secundaria.

Estas unidades empezarán a funcionar en enero de 2022 en 200 escuelas e institutos de todo el territorio para llegar a todos los centros públicos y concertados en cuatro años. Anualmente se incorporarán aproximadamente 1.000 centros, durante los próximos tres cursos.

El conseller de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray (i), y el presidente, Pere Aragonès (c), y la consejera de Investigación y Universidades, Gemma Geis (d), durante la cumbre por la lengua catalana / GENCAT
El 'conseller' de Educación, Josep Gonzàlez-Cambray (i), el presidente, Pere Aragonès (c) y la consejera de Investigación y Universidades, Gemma Geis (d), durante la cumbre por la lengua catalana / GENCAT

A partir de la información recogida por los grupos impulsores con los indicadores de detección, se formará al profesorado para aplicar acciones que mejoren el uso del catalán. Unas formaciones que se adaptarán a la realidad de cada centro. El proceso contará con el apoyo de la inspección educativa y el seguimiento y evaluación del Consejo Superior de Evaluación.

Los datos que justifican el despliegue

Datos manejados por este Consejo indican que, en los últimos 15 años, el catalán ha sufrido una disminución progresiva en los centros, tanto en lo que se refiere al uso del alumnado como del profesorado en el aula.

Si en 2006 el 67% de los alumnos se relacionaban siempre o casi siempre en catalán en sus actividades, en 2021 solo lo hacen el 21,4%. En cuanto al profesorado, del 63,7% en 2006 que usaba el catalán siempre o casi siempre, se ha pasado al 46,8% en 2021.

Una vez detectada la realidad de cada centro, el GI identificará los elementos de mejora y establecerá objetivos, calendarios e instrumentos de evaluación. Por ejemplo, si es necesario, se podrá proponer la revisión del proyecto lingüístico del centro, incorporando los objetivos y acciones planificadas.

En paralelo, Educación encargará a un grupo de investigación de la Universitat de Barcelona un diagnóstico de la realidad lingüística del sistema educativo en las diferentes etapas.