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Presiones independentistas contra la ANC para que la Diada no sea una "fiesta"

El 'Govern' gastó 640.000 euros en la Diada por los presos y huidos

El acto oficial recordó a los líderes independentistas en prisión provisional por el desafío secesionista de 2017 y cargó contra la aplicación del 155

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El Govern gastó 640.000 euros en los politizados fastos oficiales de la Diada del 11 de septiembre en Cataluña, que acabó transformada en un homenaje a los independentistas presos y en una crítica a la aplicación del artículo 155 en la región. Solo el acto oficial, en el que la Generalitat cargó contra la intervención autonómica y pasó vídeos con la palabra Libertad, costó más de 400.000 euros.

Según ha informado El Mundo, el show independentista oficial celebrado el 10 de septiembre en la plaza de Sant Jaume de Barcelona costó 402.999 euros a las arcas públicas. El dinero salió de la Consejería de Presidencia, que comanda Elsa Artadi (Junts per Catalunya). Además de esta cifra, el departamento de Vicepresidencia, que dirige Pere Aragonès (ERC), desembolsó otros 206.533 euros, que se dividen en publicidad institucional de la Diada (189.000 euros) y 17.300 euros en la creatividad del cartel.

También en el exterior

No acaba aquí el dispendio del Gobierno catalán para celebrar la fiesta oficial de Cataluña. Gastó el equipo del president Quim Torra 13.000 euros en la sede de la Generalitat de Cataluña en Madrid. Otros 13.500 euros se destinaron a conmemorar la festividad en las embajadas catalanas en Bélgica, Suiza y el Reino Unido. En todas ellas se politizó el acto y se recordó a los presos independentistas que están en prisión provisional a la espera de juicio por organizar el referéndum ilegal de secesión del 1 de octubre de 2017 y la posterior declaración unilateral de independencia (DUI) fallida del mismo mes.

El polémico cartel oficial de la Diada del 11 de septiembre en Cataluña / EFE

El polémico cartel oficial de la Diada del 11 de septiembre en Cataluña / EFE

En este sentido, cabe recordar que la elección del cartel oficial de la Diada de 2018, en el que aparecían cuatro barras --en referencia a la senyera, bandera de Cataluña-- hechas de cinta adhesiva con una de ellas a medio arrancar, generó un alud de críticas de partidos constitucionalistas. Pese a ello, el Govern defendió que la pieza de publicidad institucional "reflejaba la falta de libertad de expresión que se vive en estos momentos en Cataluña a través de un elemento que simboliza las bocas tapadas de la censura".

La llama de los 'països catalans'

Este dinero público sirvió para costear los actos oficiales de la celebración autonómica. En el acto central, celebrado en la plaza Sant Jaume de Barcelona, trabajadores públicos trasladaron la llamada Flama del Canigó --un fuego que simboliza los llamados països catalans, el proyecto nacional inexistente que defienden los independentistas-- entre el Parlamento catalán y el Palau de la Generalitat, sede del Govern. Tras ello, se pasó un audiovisual con las cuatro barras de fondo en el que se homenajeó a los líderes independentistas en prisión por orquestar el procés.

El acto de alto voltaje político alejó a los ciudadanos y partidos no secesionistas. Ciudadanos, PSC, el PP y Catalunya en Comú-Podem dieron esquinazo a las celebraciones convocadas por el equipo de Quim Torra y organizaron sus propios eventos al día después. Los partidos constitucionalistas lamentaron que el Govern hubiera organizado un encuentro que representó solo a "la mitad de los catalanes".