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Marta Rovira, secretaria general de ERC, y Oriol Junqueras, el líder del partido / FOTOMONTAJE DE CG

El dedazo de Junqueras incendia ERC

La radicalidad de Rovira no agrada a las bases del partido, donde se valora excluir la DUI del programa electoral para pactar con los comunes

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El reinado de Marta Rovira comienza con mal pie. Ungida por el líder de ERC, Oriol Junqueras —en prisión preventiva—, como presidenciable, la dirigente republicana no cuenta con el apoyo mayoritario de las bases del partido. Su gestión como secretaria general, aseguran fuentes internas de la formación, no despierta entusiasmo entre la militancia.

Rovira sustituyó a Lluís Salvadó en las funciones de organización del partido cuando éste fue nombrado secretario general de Hacienda de la Generalitat. “Le ha faltado cintura, no aguanta las discusiones, no ha sabido conciliar las distintas sensibilidades de las bases”, aseguran fuentes internas de esta formación, en referencia al perfil excesivamente escorado a un independentismo unilateral contrario a los intereses de futuro de ERC.

Tratándose de un partido eminentemente asambleario, la designación de Rovira como sucesora de Junqueras sin consultar a la militancia ha sorprendido a propios y extraños. Pero lo que realmente inquieta al sector más izquierdista del partido, aquel que aboga por pactar con los comunes tras el 21D, es el papel que la número dos de ERC puede desempeñar.

Malas relaciones

Las relaciones entre Rovira y Junqueras están quebradas desde hace tiempo. La primera está empeñada en ser garante de las esencias independentistas, mientras que el segundo piensa en clave partidista. La última bronca entre ambos dirigentes tuvo lugar la víspera de la aprobación de la declaración unilateral de independencia (DUI), cuando el expresidente Carles Puigdemont planteó la convocatoria de elecciones. Rovira montó en cólera, fiel a su radicalidad secesionista. “Rovira no puede pasear por Vic sin una DUI”, explican quienes la conocen (la republicana vive en ese municipio).

Por el contrario, el equipo de Junqueras estudia excluir la DUI del programa electoral de ERC y buscar una fórmula más ambigua con la finalidad de tender puentes con otras formaciones políticas después del 21D, pues a pesar de que parte como ganadora, esta formación deberá buscar apoyos. La incorporación de la presidenta en funciones del Parlament, Carme Forcadell, a la lista de ERC pasaba precisamente por renunciar a la unilateralidad explícita, pues se encuentra en libertad provisional.

Sumar a los comunes y a Forcadell

El presidente de ERC, tal como indica en la carta enviada desde la cárcel donde cumple prisión preventiva, apuesta por “sumar nuevas complicidades, nuevos aliados no necesariamente independentistas pero sí inequívocamente demócratas". Una velada alusión a los comunes, con los que ha mantenido varias reuniones. La más destacada tuvo lugar en una cena en casa del empresario Jaume Roures, a la que asistió el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y el cabeza de lista de Catalunya en Comú, Xavier Domènech.

Este tipo de alianzas obligan a ERC a esconder la bandera durante la campaña, tal como explicaba este medio. Que dirigentes como Anna Simó o Joan Tardà hayan entonado el mea culpa admitiendo que el Govern no estaba preparado para la independencia forma parte de esa estrategia. Una estrategia que no veía con buenos ojos el presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, que ha renunciado a formar parte de la lista republicana.

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