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La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo (d), siguen el Debate de Política General en el Parlament, donde los partidos expusieron sus estrategias / EFE

El debate catalán aflora las estrategias de los partidos ante las elecciones del 10N

El Parlament es escenario de los guiños entre PSC y comunes, las discrepancias entre los independentistas respecto a la investidura de Sánchez y las dificultades para una España Suma de la derecha

25.09.2019 20:51 h.
6 min

Aunque con distinta intensidad, los partidos independentistas insisten en soltar lastre del Estado español. Pero la política nacional nunca ha estado tan presente como ahora. El Debate de Política General (DPG) que ha arrancado en el Parlament hizo aflorar las estrategias de las formaciones catalanas de cara a la repetición de las elecciones generales del 10N.

Dicho de otra manera, esta especie de debate sobre el estado de la nación a la catalana oficializó el arranque de la campaña hacia el 10N. Así, la Cámara catalana fue escenario de los guiños entre las formaciones de la izquierda, las discrepancias entre los independentistas sobre la investidura de Pedro Sánchez y las dificultades para que prospere el proyecto España Suma entre los partidos de la derecha.

Las contradicciones de Torra

Quim Torra arrancó con un discurso muy identitario, en el que su acción de gobierno brilló por su ausencia. La autodeterminación, como única alternativa a la “represión” del Estado, fue su mantra. De ahí que apelara al pacto y a la negociación con Sánchez, a quien reprochó falta de voluntad. Un referéndum pactado, reclamó el presidente de la Generalitat. Una petición contradictoria con una “involución democrática del Estado” que, según le hizo ver la CUP, invalida cualquier tipo de acuerdo. La falta de una hoja de ruta para ejercer la autodeterminación está detrás de ese errático discurso, teledirigido desde Waterloo y reacio a investir a Sánchez.

ERC y la negociación con Sánchez

Una postura que, como se ha visto también hoy, colisiona con ERC, socia de Govern de Junts per Catalunya. Los republicanos se niegan a romper puentes y, a través del presidente de su grupo parlamentario, Sergi Sabrià, dejaron bien claro que ante las nuevas elecciones generales, “ERC va a estar ahí, en la mesa de negociación”. Sabrià habló de autodeterminación, pero también de tres pilares sociales en los que Junts han fallado estrepitosamente: feminismo –los únicos avances en Cataluña son gracias a la inversión procedente del Gobierno en virtud del Pacto de Estado contra la violencia de género--; corrupción –el talón de Aquiles de los neoconvergentes—y cambio climático –sin avances y en manos del consejero de Territorio, Damià Calvet, también de Junts--.

ERC subraya su acento social como inversión de futuro, dado que el nuevo ciclo electoral para favorable para un pacto de izquierdas. Tanto en Cataluña como el 10N.

Borràs y Álvarez de Toledo, en el Parlament

De las complicidades entre PSC y comunes también dio buena cuenta el pleno sobre el DPG, que a modo de metáfora de esas claves españolas, fue seguido desde la tribuna de invitados por Laura Borràs y Cayetana Álvarez de Toledo, quienes encabezaron respectivamente las listas de JxCAT y PP por Barcelona en las anteriores elecciones generales.

Sin embargo, la permanencia en prisión de los dirigentes independentistas sigue siendo un escollo para la alianza entre socialistas y podemitas. La presidenta del grupo de Catalunya en Comú Podem, Jessica Albiach, así lo reconoció, aunque coincidió con el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, en la necesidad de abandonar la confrontación. Aunque reprochó a los socialistas su supuesta deriva hacia Ciudadanos, motivo a juicio de los comunes, de la frustrada investidura de Sánchez.

Torra, muy necesitado de alianzas en Cataluña, se agarró a la mano tendida de PSC y comunes en materia de presupuestos, aunque con una segunda intención, en lo que respecta a los podemitas: visualizar que existe una mayoría catalanas, un supuesto 80%, a favor de un referéndum y que rechaza la existencia de “presos políticos”.

Ciudadanos, muy al estilo Rivera

Una confrontación, de la que huye la izquierda, que, por contra, alentó Ciudadanos con un discurso muy bronco. Lorena Roldán demostró ser una alumna aventajada de esa línea dura que mantiene Albert Rivera, quien hoy se desplazó a Vic (Barcelona), coincidiendo con el DPG. Fue precisamente el atentado que ETA cometió en este municipio catalán el que Roldán rememoró, foto el mano, para hablar del terrorismo de los Comités de Defensa de Defensa de la República (CDR). La formación naranja, en su empeño por comer el terreno al PP, crispó el debate hasta el punto de que el presidente del Parlament, Roger Torrent, le retiró la palabra.

Por su parte, el líder del PPC, Alejandro Fernández, optó por la contundencia, pero sin llegar a la ofensa. Posiblemente porque las encuestas de intención de voto apuntan a una subida de los populares en detrimento de Cs, Fernández mantuvo el equilibrio dialéctico. La bancada de Ciudadanos le aplaudió incluso, pero sin promesas de configurar esa España Suma, que proponen los populares y que Rivera rechaza de plano.