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Manuel Cruz durante la entrevista para Crónica Global / LENA PRIETO

Cruz: "A ERC le tiemblan las piernas cuando la presionan"

El candidato del PSC al Senado teme que "se naturalice" la violencia vivida estos días en Cataluña, propiciada por una "variante peligrosa e inquietante" de un imaginario independentista

Manel Manchón, María Jesús Cañizares
06.11.2019 00:00 h.
11 min

El candidato del PSC al Senado Manuel Cruz (Barcelona, 1951) considera, durante la entrevista con Crónica Global, que existe una estrategia pragmática preferente en ERC, aunque advierte de que "sería irresponsable ser ingenuo" y creer en ella, pues hay precedentes que apuntan a lo contrario.

-Al independentismo se le ha achicado el espacio, pues ha surgido un partido, Vox, que dice que no quiere autonomías. ¿Eso cambia el escenario?

-Se ha hablado mucho del bloque independentista. Yo prefiero no hablar de bloque, porque es un conglomerado muy inestable en el que la hegemonía política e ideológica se ha ido desplazando. Tanto en el terreno de las ideas como en el de las organizaciones. Antes, CiU o Junts per Catalunya, o como se llame, era el centro; luego venía ERC, y luego la CUP. Ahora Junts se ha colocado entre ERC y la CUP. A este paso, se va a colocar más allá de la CUP. No es una broma. Puede que el partido de Carles Puigdemont haga propuestas afines a la izquierda de la CUP. Hay sectores del independentismo que tienen muy claro que no les conviene un Gobierno de derechas. Pero hay otro que juega con el “cuanto peor, mejor”. Recuerdo a Puigdemont, con una sonrisa de satisfacción, diciendo "quin pollastre tenen a Espanya" ("qué pollo tienen en España"). Más allá de esta frase, es que la estrategia de Quim Torra ha ido detrás. Había apostado claramente a que su momentum tendría lugar después de la sentencia. Uno mira la secuencia de los últimos meses, y vemos que Torra, ya en la Universidad de Prada, habló de confrontación, luego de desobediencia, luego negó que había violencia. Después dijo que eran infiltrados... Después apoyó a los detenidos. En ese esquema, un Gobierno de derechas en España sería óptimo (para ellos). Y da la sensación de que esa estrategia está peleándose con la otra. Ahora vemos pequeños indicios de que el Parlamento de Cataluña vuelve a coquetear con la vulneración de la ley. Solo hay que ver las iniciativas que se tramitan, y todas tienen que ver con los mismo.

-¿Se cree el discurso moderado de ERC? ¿Hay puentes? ¿Todo será más fácil después del 10N?

-Para ser un poco realista, habrá que recordar que Junqueras fue quien presionó a Puigdemont para que no convocara elecciones autonómicas. Es que, durante bastante tiempo, el Gobierno del PP dio por descontado que había sólidos puentes representados por ERC. Por esto ya hemos pasado. ¿Eso significa que el proceso se repetirá igual? No. Pero sirve de aviso a navegantes. ¿Da la sensación de que esta estrategia pragmática, de ensanchar la base, es preferente para ERC? Sí. Y así lo manifiestan. Pero también es cierto que ERC, cuando se ha visto presionada, una y otra vez le han temblado las piernas. Por tanto, podría darse. Ojalá se dé. Pero sería irresponsable ser ingenuo.

-Cuando se ve que estos posibles socios de la moción de censura no son muy creíbles, ¿es creíble entonces algún tipo de acuerdo entre PSOE y PP?

-¿Qué tipo de acuerdo?

-Un apoyo desde fuera. O que uno de los dos, quien gane, pueda apoyar en determinadas cuestiones al Gobierno.

-El único ámbito en el que sería deseable un acuerdo, hipotéticamente, ojalá no se dé, es en el que hiciera falta un acuerdo entre todas las fuerzas constitucionales que definen un Estado de Derecho. En abstracto, hay situaciones que son de Estado en el que los políticos aparcan sus diferencias porque hay un bien mayor. Esto, que es una premisa, sin duda es difícil de gestionar. El PP, históricamente, ha sido muy proclive a pedir, en nombre de acuerdos de Estado, ayudas al PSOE. Pero luego es muy reticente a darlas a la inversa. Eso se puede plantear, pero es de muy difícil gestión. Hasta aquí puedo leer.

-Se ha dicho que la propuesta de Pedro Sánchez de penalizar los referendos ilegales es una de las condiciones puestas por el PP para allanar el terreno de la investidura. ¿Es cierto?

-Sobre las lecturas de acuerdos secretos, algunos deberían hacer autocrítica. Se dijo que lo que quería el PSOE era pactar con Ciudadanos tras las elecciones de abril, mientras que este partido hablaba de la banda de Sánchez y de la habitación del miedo, lo cual fue un ridículo considerable. Ahora ocurre lo mismo con el PP. Pero ellos mismos dicen que les interesa estar en la oposición para no desdibujarse. Me atrevo a decir que, en este momento, tal como está Vox, algo que sonara a pacto entre PP y PSOE provocaría que muchos votantes se fueran a Vox.

Manuel Cruz expresa su opinión durante la entrevista / LENA PRIETO
Manuel Cruz expresa su opinión durante la entrevista / LENA PRIETO

-Los independentistas atacan el flanco débil del PSC, en el sentido de que se deja arrastrar por el PSOE...

-En este momento, es difícil decir que el PSC se deja arrastrar por el PSOE. Otra cosa es que cuando al PSOE le va bien, esa marea que sube tiende a beneficiar al PSC. Pero sobre la anécdota de estos días a cuenta del federalismo, se ha explicado con que el PSOE lo había retirado del programa, y que fue una llamada de Iceta la que hizo que lo cambiaran. Si eso fuera verdad, significa que el PSC manda mucho. Si una mera llamada de Iceta hace que se modifique el programa, será que el PSOE está muy pendiente de lo que dice el PSC. Creo que ni una cosa ni otra. Ambos comparten objetivos.

-¿Qué opina de los episodios de violencia que hemos visto estos días en Cataluña?

-Lo que más preocuparía es que esta violencia se podría naturalizar. Eso sería muy inquietante. Y no sería una cosa tan inverosímil. Hay lugares donde se ha naturalizado. Se decía que “si no pasas por el boulevard, no pasa nada”. Y yo ya empiezo a oír estas cosas en Cataluña. “La imagen que da la televisión es muy exagerada”, “eso pasa en Via Laietana, si das un rodeo y te vas por paseo de Sant Joan no tienes ningún problema”... Eso sería muy preocupante. Y no es inverosímil si hay una ciudadanía muy crédula, dispuesta a aguantar carros y carretas, que no pasa factura a sus dirigentes si incumplen sus promesas. En un primer momento, Torra tuvo mucho interés en decir que eran infiltrados. Luego, en manifestaciones convocadas por independentistas, celebró a los detenidos por la policía como héroes. Y resulta que la proporción de gente de fuera era mínima. ¿En qué medida se ha estado incubando el huevo de la serpiente? ¿En qué medida algunas de estas reacciones son una derivada de determinadas premisas? Por un lado, se ha dado por descontando que Cataluña vive bajo una situación de opresión, bajo un régimen colonial. Después, se dijo que esto se puede solucionar con la revolución de las sonrisas, que ha fracasado. Ergo, debemos hacer otra cosa. Hay que plantearse si el proceso de configuración del imaginario colectivo ha propiciado una variante peligrosa e inquietante.

-¿Que haya cuajado ese discurso es culpa de TV3, del dinero que pone el Govern, del ciudadano que ya solo lee redes sociales y no procesa...?

-Sería interesante analizar toda esa complejidad. La forma en que Cataluña se ha creado ese imaginario colectivo. No estoy hablando en términos conspirativos de la Historia, de documentos de los años 80. Claro que existe, pero tengo mis reservas de que sean la causa de todo. Sea la pizarra de Suresnes, sea la libreta de Torcuato Fernández Miranda… Rubalcaba se reía mucho de eso. Es cierto que ha habido un conjunto de factores que han creado ese imaginario, que ha acabado construyendo un nosotros determinado, donde Cataluña es una nación y hay que construir niveles de autogobierno cada vez mayores, como aparece en las encuestas, aunque luego no se sepa en qué ámbitos hay que aplicar ese autogobierno. En algunos hay un poder casi absoluto, pues las competencias están transferidas por completo. Y se ha querido evitar que hubiera un imaginario colectivo alternativo. Eso ha creado un marco mental del que es muy difícil salir. O mejor dicho, que tiene salidas indeseables. Para una determinada izquierda, TV3 era una propuesta óptima, para que no hubiera discriminación ni estigmatización en los sectores populares. ¿Qué está ocurriendo? Que hay sectores que están reaccionando y que empiezan a identificar el catalán con una hegemonía de clase. Que entienden que eso de “Catalunya, un sol poble” --"Cataluña, un solo pueblo"--, como que no. El caso de Tabarnia ha sido un ejemplo, una respuesta indeseable, pero que ha tenido que ver con ese proceso