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Daniel Gascón en una imagen de archivo / CG

'Crónica Global' debate con Daniel Gascón sobre el golpe posmoderno

El escritor presenta su libro en Barcelona, en el que analiza el proceso independentista en Cataluña, junto con Berta Barbet, Santiago Roncagliolo y Manel Manchón

3 min

Daniel Gascón (Zaragoza, 1981) ha asumido un reto. Ha analizado en qué ha consistido el llamado proceso soberanista, que culmina con el “referéndum”, para los independentistas, del 1 de octubre de 2017. Con referencias académicas, con un buceo en distintas fuentes, este filólogo ha llegado a una conclusión: se trata de un “golpe posmoderno”. Todo ello lo ha plasmado en el libro El Golpe posmoderno, 15 lecciones para el futuro de la democracia, que presentará este jueves en la librería La Central, de la calle Mallorca de Barcelona, en un acto coorganizado por la editorial Debate y Crónica Global.

El golpe posmoderno, de Daniel Gascón

El golpe posmoderno, de Daniel Gascón

Gascón debatirá junto al director adjunto de Crónica Global Manel Manchón, la politóloga Berta Barbet y el escritor y periodista peruano Santiago Roncagliolo.

La educación

Lo que señala Gascón es que el independentismo ha ido jugando al límite, en una especie de ficción según la cual no se hizo apenas nada, o muy poca cosa, aunque sí se intentó un cambio político-jurídico para constituir un nuevo estado. Lo que ocurre es que no salió. Con ello, se fueron forzando las cosas, con el pleno del 6 y 7 de septiembre de 2017, que sirvió para dejar en fuera de juego tanto a la Constitución como al Estatut.

El autor sostiene que “la demanda que hace el nacionalismo del ciudadano es total. Por eso, sus primeros defensores enfatizaron el control sobre la educación”. Y cita para ello a Fichte: “La nueva educación ha de consistir esencialmente en esto, la destrucción completa del libre albedrío en el terreno que pretende cultivar, determinando estrictamente las decisiones de la voluntad, de modo que se haga imposible una conducta contraria”.

Los intelectuales

Otra de las cuestiones necesarias es contar con intelectuales dispuestos a ayudar. La propuesta de Gascón es provocativa, pero no menos cierta: “Otra virtud del nacionalismo es que da algo que hacer a los intelectuales. (…) El procés necesitaba intelectuales y ha utilizado los medios y las voces a su alcance: nunca es difícil encontrarlos. ‘Por medio de palabras de alta filosofía los gobernantes pueden controlar mejor a los gobernados, que son cogidos en la trampa de su capacidad de leer y escribir, obteniendo así su apoyo activo o su aquiescencia pasiva’, escribe Kedourie”.

Un ensayo, el de Gascón, para entender cómo los impulsores políticos del procés independentista han entendido los nuevos resortes de la persuasión, nada que ver con los antiguos golpes de estado.