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Mario Jiménez, portavoz de la comisión gestora del PSOE, explica los acuerdos alcanzados en la reunión de ayer / EFE

La crisis del PSOE amenaza con prolongarse por la dilación del congreso

La comisión gestora da cobertura a la estrategia de los barones de evitar unas primarias en las que Pedro Sánchez tenga la oportunidad de volver a la secretaría general

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La semana próxima el PSOE iniciará el proceso que debe llevarle a la celebración de su 39 congreso y a poner fin a la crisis abierta en octubre, cuando la oposición de los barones obligó al hasta entonces secretario general, Pedro Sánchez, a tirar la toalla.

Aunque la propia comisión gestora que gobierna el partido desde hace tres meses había hablado de la posibilidad de celebrar el cónclave en abril, el plazo se ha ido ampliando poco a poco hasta el verano; como pronto. El presidente de la comisión, Javier Fernández, iniciará conversaciones con los jefes territoriales del partido para ver cuál es su disponibilidad y su opinión para convocar la asamblea. El objetivo real es ganar tiempo para asegurarse el triunfo frente a los llamados críticos, los partidarios del antiguo líder.

Los tres objetivos

La dirección provisional de los socialistas confía su estrategia en tres objetivos. El primero consiste en favorecer la deserción de los partidarios de Sánchez por aburrimiento ante una meta tan difícil como vencer a un aparato que ya pudo más que él cuando ocupaba la secretaría general. De ahí que cada uno de sus movimientos vaya seguido por informaciones y opiniones en la mayor parte de los medios de comunicación que solo subrayan las ausencias y los abandonos.

El segundo, y en colaboración con el Gobierno del PP, consiste en poner en valor los frutos de la política de oposición que se inició con la abstención en la investidura de Mariano Rajoy. La subida del SMI como medalla; la caída de Federico Trillo como resultado de su presión tras el informe del Consejo de Estado sobre el Yak-42. En definitiva, vender bien que es un partido decisivo en la legislatura.

Alergia a las primarias

El tercero objetivo consiste en superar el problema de las primarias, un comprometido y arriesgado ejercicio de democracia interna. Sánchez, elegido directamente por la militancia, fue descabalgado después por los cuadros del partido. El aparato del PSOE trabaja en la presentación de una sola candidatura “de unidad”; o sea, primarias sin contraste, sin competición.

Guillermo Fernández Vara, barón y presidente de la Junta de Extremadura, ha sido uno de los primeros en verbalizar este propósito, y lo hizo el lunes pasado elogiando, además, las virtudes de Susana Díaz. Él fue también el primer miembro del aparato que habló de forma abierta de la abstención ante la investidura de Rajoy contraviniendo los acuerdos previos del comité federal.

Apoyo a los Presupuestos

En esta fase de la crisis socialista, el político extremeño también ha dado una pista sobre el siguiente paso del PSOE: apoyar los Presupuestos para 2017. Ha utilizado el mismo argumento que se manejó cuando la investidura: al PSOE no le gustan las cuentas del PP, pero tampoco permitirá que España tenga que prorrogar las del año pasado.

Mientras Rajoy ralentiza la tramitación de las cuentas para dar tiempo a que el PSOE madure, los juegos malabares de la comisión gestora contribuyen a dilatar en el tiempo una crisis que amenaza seriamente el partido. Un riesgo atenuado únicamente por las peleas internas de Podemos, la organización destinada al sorpasso y cuya irrupción en el panorama político nacional aceleró un malestar interno que venía de lejos.