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Artur Mas, en la sede de CDC de la calle Còrsega de Barcelona.

Convergència se come la deuda de CiU

Exige a a UDC el pago del 25% de los 6,8 millones que debe la federación; los socialcristianos se niegan

María Jesús Cañizares
3 min

Unió y Convergència podrían volver a verse las caras, pero en un terreno poco agradable: el judicial. Los exsocios de la federación de CiU todavía no han resuelto la liquidación de los activos que compartían como federación, y mientras los convergentes reclaman a los socialcristianos el pago de su parte proporcional de la deuda, éstos aseguran que quedó claro en su momento que CDC asumiría esos pagos.

A pesar de tener contabilidades separadas, ambas formaciones compartían una cuenta común sobre los gastos de CiU. Tras su ruptura en junio de 2015, la federación tenía pendiente el pago de 6,8 millones de euros en concepto de gasto por las elecciones autonómicas de 2012 y las municipales de 2015.

Crédito de 4 a 15 años

Los convergentes afirman que UDC debe asumir el 25% de esos costes, pero fuentes de la formación liderada durante años por Josep Duran Lleida han asegurado a Crónica Global que “la deuda de CiU la ha asumido en su totalidad Convergència. Así se lo trasladamos desde el primer momento y así lo acordamos”.

No opina lo mismo CDC, que acaba de renegociar el crédito destinado a sufragar esos gastos con la finalidad de ampliar de cuatro a quince años su fecha de vencimiento. Los convergentes no se van a quedar con los brazos cruzados y están dispuestos a hacer una reclamación judicial si, finalmente, UDC insiste en no pagar.

Unió atraviesa por una situación financiera muy delicada, pues tiene una deuda de 16 millones de euros que le obliga a vender su patrimonio. En las autonómicas y en las generales de 2015, UDC perdió su representación parlamentaria, lo que les impide acceder a ayudas públicas.

Sin donaciones desde el 1 de enero

Alegan que, a diferencia de CDC, los socialcristianos no tienen sedes embargadas, en alusión a los problemas judiciales que tiene el partido liderado por Artur Mas. No obstante, los convergentes tienen menos complicaciones económicas. Deben 3,5 millones, que piensan enjuagar con la venta de la sede central de la calle Còrsega de Barcelona a inversores chinos. Una venta que se ha realizado de forma muy escrupulosa, ya que CDC es consciente de que sus cuentas son miradas con lupa. Y desde el pasado 1 de enero, el partido ya no recibe donaciones.

Este emblemático edificio fue comprado a Enher en 1998 por 625 millones de pesetas. CDC se trasladará a la calle Provença, esquina Passeig de Sant Joan.