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La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau; el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias; el 'número 4' de ERC por Barcelona, Joan Josep Nuet (arriba); y Oscar Guardingo, senador de Podemos / FOTOMONTAJE DE CG

Los comunes de Colau se resquebrajan sin que nadie les quiera ayudar

La sección catalana de Podemos reprocha a los 'comuns' su deriva independentista, mientras Esquerra ficha a sus dirigentes más ambiciosos

19.03.2019 00:00 h.
7 min

Un proceso de resquebrajamiento, por intentar abarcar mucho sin concretar nada. Es el proceso que está experimentado la formación de Ada Colau, los comuns, un instrumento político complejo, que ha quedado en manos de un pequeño grupo que apenas muestra diferencias con el independentismo. La decisión de elaborar una lista al Congreso, encabezada por Jaume Asens, cuarto teniente de alcalde de Barcelona --obtuvo más votos en blanco que a favor en las primarias— ha colmado el vaso de muchos cuadros y militantes de un proyecto que tenía el objetivo de ensanchar la izquierda a la izquierda del PSC, con movimientos sociales sólidos dedicados a la transformación social. La primera consecuencia ha sido la salida del senador Óscar Guardingo de la lista, al rechazar ir en el número 11, al entender que no se había respetado el orden de los candidatos tal y como se había negociado entre los comuns y Podemos. 

De hecho, ese es el problema, como apuntan fuentes de Podemos en Cataluña. El partido se ha desdibujado por completo, en gran medida por la propia pasividad de la dirección en Madrid, del propio Pablo Iglesias, bien conectado con Asens –él mismo es uno de los fundadores de Podemos-- y el estrecho círculo de Colau. Se trata de las llamadas confluencias por las que apostó Iglesias, más bien por obligación que por convicción.

Nuet, de EUiA a Esquerra

El problema es que los comuns han tomado un camino que les lleva, siempre que tienen que decidir, al lado de los independentistas, mientras Podemos se ha ido distanciando, como se comprobó en la manifestación separatista de este pasado sábado en Madrid, que no contó con la presencia de dirigentes de la formación morada.

El coordinador general de EUiA y diputado de los 'comuns' en el Parlament, Joan Josep Nuet / CG

Joan Josep Nuet

Los comuns tienen otro problema, siempre marcado por la cuestión nacional. Su brazo autonómico, Catalunya en Comú, tiene en su seno a diferentes grupos, a dirigentes procedentes de ICV y de EUiA, que fue una escisión de los primeros. En EUiA uno de los diputados que más ha destacado en los últimos años, como miembro de la Mesa del Parlament, es Joan Josep Nuet, que, después de defender de forma reiterada que no era independentista y que su causa se relaciona con la petición de un referéndum pactado, ha acabado en las filas de Esquerra Republicana. Será el número 4 en las listas al Congreso. Este lunes dejó su acta de diputado en el Parlamento catalán.

El 'hambre' de los republicanos

Esquerra ha sabido percibir la grieta en los comuns, y se adentra en ella con determinación, con otro fichaje, el de Elisenda Alamany en la candidatura del republicano Ernest Maragall a la alcaldía de Barcelona (negocia con ella su incorporación a través de una plataforma creada para ello). Pese a que todo eso puede enfriar las relaciones entre las dos formaciones políticas, para establecer un acuerdo municipal, Esquerra va fuerte. En juego está todo el espacio de los comuns, lo que fuera, aunque con cambios e incorporaciones de distintos grupos, la antigua ICV.

Los que proceden de la formación ecosocialista sufren en silencio. Los que provienen del mundo sindical esperan el desenlace que marque el conjunto de convocatorias electorales. Pero el malestar es creciente. El espacio de Colau, un equilibro de muchos sectores distintos, se resquebraja, al apostar por la vía independentista, sin poder exhibir, por el otro lado, apenas algo de gestión, como lo prueba el plan de barrios. La propia Colau asegura que la ejecución del plan llega a un 67%, mientras el PSC, que lo ha trabajado a fondo, sostiene que sólo se ha cumplido un 6%. Esas diferencias se explican por la decisión del equipo de Colau de recolocar partidas, destinadas a ámbitos sociales, en el capítulo de inversión estrictamente dedicado a la edificación. Todo vale a algo más de dos meses para las elecciones municipales.

Asens, durante su visita a Puigdemont en Bruselas en noviembre de 2017

Jaume Asens, junto a Carles Puigdemont

Colau, atrapada, entre Maragall y Collboni

Precisamente, los socialistas aprietan. Y los propios datos que manejan los partidos, principalmente Esquerra, muestran una tendencia. Mientras Colau se encuentra estancada y perdiendo apoyos en distintas direcciones, Ernest Maragall y el candidato socialista, Jaume Collboni, van en ascenso, mientras que Manuel Valls sigue lastrado por su indecisión de apostar claramente por el ideario de Ciudadanos o seguir esperando una transversalidad que no llega.

Todos muerden a Colau, y el espacio que la sustenta no sabe cómo fijar su posición. Es una situación similar a la que experimenta Podemos en toda España, marcada por la falta de un plan claro para el país.  

¿Podemos? No pasa nada

El voluntarismo es la nueva apuesta. Lo mostró el secretario de organización de Podemos, Pablo Echenique: “Estamos muy orgullosos de haber revalidado el acuerdo con En Comú Podem y de haber conseguido unidad; respetamos la decisión de Guardingo, pero nosotros salimos a ganar y tenemos un candidatura muy potente”, señaló.

Jaume Collboni, candidato del PSC a la alcaldía de Barcelona / EUROPAPRESS

Jaume Collboni

Jaume Asens, un abogado que ideó la salida de los políticos independentistas de España tras la declaración de independencia del 27 de octubre de 2017 en el Parlament, liderará la lista al Congreso, y tendrá como número dos y tres a Aina Vidal (Catalunya en Comú) y Mar García Puig (Podemos).

Primarias, ¿para qué?

¿Y el resultado de las elecciones primarias? Eso ha quedado desfasado. Si Asens obtuvo más votos en blanco que a favor, en el partido de Colau, Guardingo ganó esas primarias en Podemos, por delante del secretario de Análisis Político y Estrategia, Jaume Durall. Pero se le relegó al número 11, que no obtendría representación.

Como pieza de Podemos, ya estaba Asens, que “vale para todo”, según fuentes de Podemos. Y vale, precisamente, para mostrar una pata independentista que causa perplejidad en el seno de esa izquierda que se presentaba como alternativa.