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Operarios de los talleres municipales del Ayuntamiento de Barcelona preparan las urnas para las elecciones del 14F / EFE

La complejidad del 14F dispara las dudas entre la ciudadanía

Las renuncias masivas a formar parte de las mesas y los cambios de colegios dificultan la gestión del proceso electoral

8 min

La falta de convicción mostrada por la Generalitat ante las elecciones del 14F --no deseadas por ninguno de los socios del Govern--, unido al desafío que supone organizar un proceso de esta complejidad en plena pandemia, genera incertidumbre en buena parte de la población catalana llamada a las urnas, temerosa de un posible contagio.

Las renuncias masivas a formar parte de las mesas electorales que se han solicitado en los últimos días son algunas de las consecuencias más visibles e inmediatas de esas dudas. Deserciones que, a su vez, suponen un nuevo elemento desencadenante de más desconfianza entre los ciudadanos. A todo ello se suman otros desbarajustes, como la posibilidad de sustituir con voluntarios las bajas en las mesas; los retrasos en los envíos de las tarjetas censales y los cambios de los colegios electorales habitualmente asignados. Ingredientes ideales para que el 14 de febrero sea un caos.

20% de renuncias a falta de 10 días

Hasta este miércoles por la tarde, las juntas electorales de zona habían recibido 16.489 excusas para ausentarse de las mesas --en la mayoría de los casos, argumentando miedo a contagiarse--, la mitad de ellas correspondientes a la ciudad de Barcelona.

Esto supone que el 20% de las más 82.000 personas --entre presidentes y vocales titulares y suplentes-- convocadas como miembros de las 9.117 mesas han presentado alegaciones para no acudir a sus puestos el 14F. Se trata de una cifra que se prevé que siga aumentando sustancialmente en los 10 días que todavía faltan hasta la votación, y que en comicios anteriores nunca superaba el millar.

Sustitutos forzosos o voluntarios

En caso de que falte gente para constituir una mesa el 14F, la LOREG (en su artículo 80.4) prevé que la junta de zona pueda “incluso ordenar que forme parte de ella alguno de los electores que se encuentre presente en el local”.

Aunque la ley no precisa más al respecto, el presidente de la junta de Barcelona, Santiago García, ha indicado este miércoles que los sustitutos forzosos serían las primeras personas que lleguen a votar. Aunque ha planteado la posibilidad de buscar voluntarios para suplir las bajas de forma menos traumática.

Personas de riesgo o activistas ‘indepes’

Sin embargo, estas opciones provocan nuevas complicaciones. Si se designa como sustituto forzoso al primer votante que aparezca en el colegio, es probable que se trate de una persona de riesgo --mayores y personas con patologías--, pues la Generalitat recomienda a este colectivo acudir a las urnas en el primer tramo horario (entre las 9 y las 12).

Por otra parte, si se opta por buscar voluntarios, se abre la vía para que las entidades independentistas (fuertemente organizadas en todo el territorio catalán y muy movilizadas) coloquen a sus miembros o simpatizantes en las mesas, lo que afectaría a la neutralidad del proceso.

Identificación de los votantes

El protocolo previsto por el Govern para la votación también genera dudas. Este prevé que “los votantes no se retirarán la mascarilla a excepción de que la mesa les requiera hacerlo de forma puntual a fin de facilitar la identificación”.

Sin embargo, es evidente que será necesario quitarse la mascarilla para comprobar fehacientemente la identidad del votante. A pesar de ello, el Síndic de Greuges ha emitido un comunicado en el que insta a los presidentes de las mesas a hacer “un uso restringido de esta posibilidad, limitada a casos en que haya un consenso en la mesa sobre la imposibilidad de identificar a la persona con mascarilla respecto de su fotografía” del DNI. No cabe duda de que este procedimiento será otro foco de conflictos.

Formación para los EPI

La última hora de la votación (de 19 a 20 h) se ha reservado para las personas con Covid-19 y los que han tenido contactos estrechos recientes con contagiados. Eso obligará a que los miembros de las mesas utilicen equipos de protección individual (EPI) de alta seguridad, como batas, pantallas faciales y guantes.

Sobre esta cuestión, también han surgido dudas, pues los expertos recomiendan una formación específica para la adecuada colocación y retirada de los EPI, mientras que la Consejería de Salud ha prometido una breve instrucción al respecto el mismo día de las votaciones.

Cambios de colegios

Por otra parte, con el objetivo de minimizar las concentraciones en los colegios y así reducir el riesgo de contagio, se ha aumentado el número de puntos de votación. Solo en el caso de la ciudad de Barcelona, habrá 365 colegios y 1.929 mesas, 94 y 495 más respectivamente (+34,5%) que en las elecciones generales de 2019. Además, el 10N el censo en la capital catalana era de 1.122.989 personas, y el del 14F es de 1.099.268. Esto significa que cada mesa acogerá a 570 electores de media, frente a los 783 del 10N (un 27% menos).

Pero esta medida para esponjar la densidad de la afluencia a las urnas el 14F también tiene una contrapartida negativa. Más de un tercio de los votantes cambiarán de colegio. En concreto, a un 37,24% de los barceloneses (409.329 personas) se les ha asignado un centro de votación diferente del habitual. A pesar de que el ayuntamiento ha activado una web en la que comprobar el colegio asignado, esta modificación --junto al retraso que están sufriendo los envíos de las tarjetas censales-- generará confusión. 

Colas y certificados digitales para el voto por correo

Finalmente, el temor a los contagios ha disparado el voto por correo. Este martes --tres días antes de finalizar el plazo, alargado hasta el 5 de febrero--, la Consejería de Acción Exterior había recibido 183.000 solicitudes, lo que supone un récord histórico, superando ampliamente las 170.000 peticiones de las generales de 2016 y sumando más del doble de las 78.876 correspondientes a las autonómicas de 2017. En cambio, las solicitudes de residentes en el extranjero aceptadas se han quedado en 15.509 de un censo (CERA) de 255.087 personas, lejos de las 39.521 del 21D.

Este incremento ha causado en los últimos días largas colas en algunas oficinas de Correos que era, precisamente, el riesgo que se pretendía evitar al no acudir al colegio electoral el 14F. Además, la solicitud de voto por correo telemática --para que un empleado de Correos recoja el voto en el domicilio del demandante-- requiere un certificado digital que dificulta el proceso a las personas mayores.

El temor a la abstención

Desde el Govern se han lanzado mensajes ambiguos. El consejero de Acción Exterior, Bernat Solé --responsable del proceso electoral--, ha garantizado que tienen “todo preparado”, pero ha considerado que la decisión del TSJC de mantener votación es “una irresponsabilidad”.

Por su parte, los partidos que concurren a los comicios tratan de luchar contra una abstención que los expertos en demoscopia son incapaces de determinar a quién perjudicaría más.